¿Cuál es el perfil de los jóvenes extremistas?
Luego de tres años de investigaciones, especialistas de la Universidad de Basilea dan a conocer resultados de estudio sobre extremistas juveniles.
Aquellos que integran los grupos de ultraderecha sin gran convicción ideológica, podrán distanciarse más fácilmente, concluye el texto.
También les será más fácil alejarse del grupo extremista si, de manera paralela a su participación dentro del mismo, conservaron a sus amigos y mantuvieron actividades exteriores, asientan los investigadores de la Universidad de Basilea en un estudio dado a conocer el miércoles (20.12).
A lo largo de tres años, sociólogos y pedagogos de esa institución dieron seguimiento a 40 jóvenes de entre 14 y 35 años, que pertenecían a medios de la extrema derecha. Dos terceras partes de entre ellos tenían entre 15 y 20 años.
El grupo en estudio estaba integrado por 35 hombres y 5 mujeres, y en el curso de la investigación, 13 personas dejaron el movimiento ultraderechista y otras 10 tomaron distancia.
Dos tipos de extremistas
Los investigadores se dieron a la tarea de descubrir las causas que llevaban a los jóvenes a integrar el grupo y más tarde, a dejarlo.
Establecieron dos clasificaciones. Aquella del adolescente con poca seguridad en sí mismo que no persigue en realidad fines ideológicos o políticos sino que busca la cohesión de grupo en una fase inestable de su vida. Es el tipo al que denominaron ‘compensador’, reconocible por su aspecto.
El ‘ambicioso’ corresponde a la segunda caracterización. Es aquel movido por la ideología de extrema derecha y deseoso de cambiar la sociedad en esa dirección. En general es de mayor edad y escoge preferentemente agrupamientos más estructurados y menos fácilmente identificables por la apariencia.
Contactos con extranjeros
Merced a sus motivaciones, el primero será más propenso a dejar el medio a partir del momento en que haya forjado su personalidad, su identidad propia. Pero, como para el otro tipo, serán necesarios ciertos factores y condiciones.
Los contactos positivos y repetidos con jóvenes emigrados podrían, por ejemplo, impulsar un cambio de actitud, anotan los investigadores.
Asimismo, aquellos cuya personalidad ha evolucionado y que aspiran a experiencias más variadas y menos estresantes que las confrontaciones permanentes con los extranjeros, la policía y la justicia, pueden experimentar un sentimiento de saturación.
Condena como freno
Los procedimientos penales a los que son confrontados esos jóvenes pueden hacerles retirarse del movimiento. Pero, precisan los especialistas, es menester que tales procedimientos tengan lugar poco después de la comisión del delito y que el delincuente sea condenado a realizar esfuerzos personales, un compromiso social, por ejemplo.
El tipo ‘ambicioso’ está más sujeto al agotamiento y a la desilusión frente al limitado alcance de sus esfuerzos y ante a la falta de reconocimiento. «Esto no vale la candela», dirá exhausto.
Apoyo de los amigos
La familia, y sobre todo los amigos, desempeñan un papel central en la evolución del joven extremista de derecha. Si éste conserva otras relaciones al lado de su grupo y actividades personales, tendrá más facilidad para romper con el movimiento.
Es determinante que el antiguo círculo de amigos no excluya al ‘arrepentido’ cuando vuelva, ya que eso lo sumiría en una situación de crisis. En cambio, la influencia de la familia es menos fuerte, apuntan los investigadores.
Subrayan una cierta ‘pasividad’ de los padres y una tendencia al alejamiento, cuando deberían intentar establecer el diálogo.
Antisemitismo
El estudio asienta, por otra parte, que alejarse de un grupo de extrema derecha no significa automáticamente abandonar todo pensamiento discriminatorio o racista.
Paradójicamente, el riesgo existe sobre todo entre los jóvenes sin gran motivación política puesto que ellos no efectuarán una verdadera reflexión y conservarán prejuicios latentes. Los antisemitas son los más coriáceos, según los investigadores.
Otros jóvenes, sobre todo los que pertenecerán al tipo ‘ambicioso’, dejarán su grupo para unirse a un partido de derecha. Ellos tenderán a ‘racionalizar’ sus pensamientos discriminatorios.
swissinfo y agencias
Los investigadores de la Universidad de Basilea concluyen que:
El panorama de la extrema derecha ya no es homogéneo y se ha rejuvenecido. Desde 1990, se han formado cuatro tipos de agrupamientos:
Los grandes grupos heterogéneos y poco estructurados, constituidos por chicos y chicas de 12 a 18 años poco interesados en la política, que se encuentran preferentemente en lugares públicos y llaman la atención por su vestimenta.
Los grandes agrupamientos organizados de orientación patriótica nacionalista integrados sobre todo por hombres jóvenes del medio burgués con fuertes motivaciones políticas que se distanciarse de los cabezas rapadas y los partidos de extrema derecha.
Las pequeñas camarillas de jóvenes que reclutan a sus miembros en las familias burguesas. Su nivel político es menos elevado, y las chicas representan una cuarta parte de la tropa.
Los pequeños grupos de ‘camaradas’ son círculos muy cerrados, con una jerarquía fuerte y una implicación más grande de los miembros, hombres de 20 a 30 años, caracterizados por posiciones extremas y problemas psíquicos. Las mujeres no son bienvenidas.
De manera general, las mujeres representan una minoría en el seno de la extrema derecha.
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