Día de oración: Leuenberger aboga por «un mundo más ecuánime y social»
Partiendo de la sensación de impotencia y vulnerabilidad que han dejado los atentados en Estados Unidos, el presidente de Suiza, Moritz Leuenberger hizo un llamado a la responsabilidad de los seres humanos, instituciones y Estados en la construcción de un mundo más justo. Lo hizo con motivo del Día de oración y ayuno federal.
En una ceremonia realizada en la ciudad de Payerne, Suiza francófona, el presidente Leuenberger destacó que en una época en la que somos capaces de sanar o controlar males incurables hasta hace algún tiempo, construir sistemas sofisticados de protección contra los aludes o inundaciones, es precisamente la técnica la que nos deja la sensación de vulnerabilidad.
En alusión a los atentados en Nueva York y Washington precisó que «a pesar de todas las precauciones en el plano individual, científico y político, seguimos expuestos a la impotencia, resignación y miedo».
«Ante una explosión aérea, un huracán como el Lothar o ante enfermedades tales como el SIDA, cáncer o Alzheimer, comprendemos nuestros límites», precisó el jefe del Ejecutivo suizo.
Un mundo más ecuánime y social»
Al interceder por un mundo más equitativo, Leuenberger recordó que solemos hablar de «olas» o «flujos» para referirnos a las migraciones del Sur al Norte, como si se tratara de un fenómeno natural.
El cambio climático amenaza la existencia de millones de personas. Una cuarta parte de la población mundial es responsable de las emisiones de gases nocivos, y miles de personas en las megalópolis conducen automóviles sin plantearse ninguna pregunta al respecto, puntualizó el presidente suizo en la abadía de Payerne.
La responsabilidad, añadió, es un problema que atañe en la misma medida al Estado y a la Comunidad internacional, sobre todo, para poner en práctica una política social que a nivel mundial cree condiciones comerciales suficientes para frenar la miseria y la pobreza y garantizar el acceso a medicamentos, por ejemplo contra el Sida.
Si los creyentes confían sus problemas y temores a Dios y los libre pensadores se apoyan en la razón humana para «crear un mundo de justicia regido por los principios de la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad», es necesario que cada uno asuma su responsabilidad.
Abogó además por el desendeudamiento de los países pobres, la enseñanza de la tolerancia y la lucha contra el odio.
«Somos conscientes que la comunidad internacional, como la ONU, es imperfecta, así como también los es la Confederación Helvética y cada uno de nosotros. Por eso nuestra imperfección debe incitarnos a la modestia y la humildad», concluyó Moritz Leuenberger.
swissinfo y agencias
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI
Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.
Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.