Suiza financia junto a la FIFA campos de fútbol en Palestina
Suiza está aportando fondos a la FIFA para construir campos de fútbol en Palestina como «espacios seguros» de juego. Hay quien se pregunta si, en medio de la violencia continuada en la región, esta es la mejor manera de satisfacer las necesidades más urgentes que tiene la juventud.
A los líderes mundiales reunidos en febrero en Washington para hablar sobre Gaza, en el recién creado Consejo de Paz del presidente de EE. UU., Donald Trump, se les mostró un vídeo corto. En las imágenes se ve cómo, de entre las cenizas de edificios bombardeados, surge un estadio de fútbol nuevo y reluciente. La voz en off, por su parte, dice: «Un simple balón. Un campo compartido. Una razón para volver a creer».
Así es cómo la FIFA —el organismo rector del fútbol mundial— anunció sus planes para recaudar 75 millones de dólares y construirEnlace externo en el territorio devastado por la guerra 50 campos de fútbol de tamaño reducido y cinco de tamaño reglamentario, un estadio nacional y una academia de fútbol. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, indicó a los delegados que invertir en el deporte ayudaría al «proceso de recuperación».
Unos meses antes y con menos bombo, la organización ya había dado a conocer otra iniciativa para construir diez minicampos en Palestina e Israel. Esta vez, en colaboración con Suiza.
Estos «espacios seguros» supondrán una «contribución concreta a mejorar la vida cotidiana de niños y jóvenes», tal y como ha asegurado a Swissinfo el Ministerio de Asuntos Exteriores. Con una financiación de 60.000 francos suizos (unos 76.500 dólares) por campo, es la primera colaboración de este tipo del ministerio con la FIFA. Y hay quien cree que esto puede reportar beneficios.
«Las minicanchas no son meros lugares para jugar, sino refugios seguros que proporcionan apoyo psicológico y social», afirma Tamara Awartani, directora de la ONG Palestine Sports for Life, con sede en Gaza. Awartani explica que estos espacios pueden permitir liberar el estrés causado por el conflicto, entablar amistades y experimentar alegría.
Coincide con ella Connor Spreng, que dirige la Swiss Academy for Development (SA4D), una organización sin ánimo de lucro que ofrece programas deportivos y lúdicos para menores. Aunque Spreng advierte que para que un proyecto de este tipo tenga éxito «debe tener muy en cuenta el contexto».
Y la situación en Palestina es compleja. La FIFA ha recibido críticas por permitir que clubes de fútbol israelíes jueguen en terrenos confiscados a población palestina en Cisjordania. La violencia en Gaza continúa, a pesar del alto el fuego acordado en octubre, mientras que las ONG humanitarias luchan por mantener su presencia en medio de las restricciones del Gobierno israelí.
«La seguridad es lo más importante»
La FIFA se puso en contacto con Suiza el verano pasado para solicitar financiación para los minicampos. El Ministerio de Asuntos Exteriores ha afirmado que lleva a cabo «evaluaciones de riesgo exhaustivas» para los proyectos, y que los posibles beneficios para la gente joven local superan los posibles perjuicios.
No obstante, unos correos electrónicos internos a los que ha tenido acceso la radio pública suiza RTSEnlace externo revelan que dentro del ministerio había voces discrepantes antes de que se alcanzara el acuerdo con la FIFA.
«En el contexto actual, las posibilidades de contribuir positivamente al bienestar de los niños son escasas, sobre todo teniendo en cuenta que sus necesidades son urgentes», escribió un miembro del personal. «Organizar un torneo de fútbol mientras colonos violentos expulsan a la población palestina de sus olivares no tiene ningún sentido: nuestra participación enviaría una señal equivocada», escribió otra persona.
A pesar del alto el fuego, los ataques mortales han seguido en Gaza. Hasta el 90 % de la población ha sido desplazada, mientras que poco más del 10 % de las infraestructuras deportivas siguen en pie tras dos años de guerra entre Hamás e Israel, según Awartani.
En Cisjordania, donde los dos primeros campos ya se están construyendo, el Gobierno israelí sigue ampliando los asentamientos ilegales y aumenta la violencia de los colonosEnlace externo. Decenas de miles de personas palestinas están siendo desplazadas en medio de «un acoso, una intimidación y una destrucción implacables de hogares y tierras de cultivo», informó Naciones Unidas. Israel achacaEnlace externo estos ataques a una «minoría marginal».
«La seguridad es lo más importante, y montar un campo [de fútbol] no significa que los niños podrán ir sin peligro», explica Tomáš Bokor, director nacional en Palestina de la ONG suiza dedicada a la infancia Terre des Hommes [Tierra de Hombres], quien reconoce que las escuelas y las infraestructuras han sido atacadas.
El Ministerio de Asuntos Exteriores no ha querido revelar dónde se ubicarán los minicampos, aunque los documentos a los que ha tenido acceso RTS indican que los dos primeros emplazamientos se encuentran en Tulkarem, en el norte de Cisjordania, y en Wadi Al-Nis, en el sur. El proyecto ha sufrido retrasos por la situación de seguridad, pero se espera que los otros ocho campos estén terminados el año que viene.
En lo que va de año, en la zona de Tulkarem y sus alrededores se han producido ataques de colonos contra pastores palestinosEnlace externo, desplazamientosEnlace externo de personas refugiadas por la ampliación de una orden militar y el Ejército israelí ha descubierto una fábrica de bombas de fabricación casera, según la ONU y los medios locales.
Para Spreng, de SA4D, además de la seguridad, el proyecto debería garantizar la viabilidad futura: «Debemos preguntarnos por la propiedad a largo plazo y la implicación de la comunidad, con el fin de evitar que los campos queden abandonados. ¿Quién se encargará de repararlos [por ejemplo]?».
El Ministerio de Asuntos Exteriores afirma que las autoridades locales y las federaciones nacionales de fútbol garantizarán la permanencia y la supervisión de estas infraestructuras.
«Una operación de relaciones públicas»
La FIFA, socio del proyecto suizo, está sumida en la polémica en la región. En febrero, una coalición de organizaciones de defensa de los derechos humanos incluyó a su presidente en una denuncia penalEnlace externo ante la Corte Penal Internacional. Estas organizaciones alegan que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, está «colaborando en crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad» al permitir que clubes de fútbol israelíes «con sede en asentamientos ilegales en territorio palestino ocupado» jueguen en las ligas israelíes y al apoyarlos económicamente.
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Según dichas organizaciones, esta práctica «legitima la ocupación ilegal de Palestina por parte de Israel», y señalan que a los palestinos se les prohíbe participar como espectadores, jugadores o directivos de estos clubes.
En marzo, tras las denuncias de la Federación Palestina de Fútbol, la FIFA multóEnlace externo a la Federación Israelí de Fútbol, con 150.000 francos suizos, por racismo y discriminación. Aunque se negó a imponer sanciones a los clubes de los colonos. Alegó que «el estatuto jurídico definitivo de Cisjordania sigue siendo una cuestión […] sin resolver en virtud del derecho internacional público». Israel sostiene que son territorios en disputa, pero la Corte Internacional de JusticiaEnlace externo y la mayor parte de la comunidad internacional consideran que, según el derecho internacional, los asentamientos israelíes son ilegales.
El Ministerio de Asuntos Exteriores suizo al preguntarle por las denuncias dice que no comenta las decisiones del organismo futbolístico, pero que «acoge con satisfacción todos los esfuerzos por eliminar el racismo y otras formas de discriminación». La FIFA, con sede en Zúrich, no ha respondido de inmediato a las preguntas de Swissinfo.
Nick McGeehan, director de FairSquare, una ONG con sede en Londres dedicada a los derechos humanos y el deporte, califica la colaboración entre Suiza y la FIFA como «una iniciativa notable pero —en mi opinión— profundamente problemática».
Y argumenta que el proyecto «es, en gran medida, una maniobra de relaciones públicas» para desviar la atención de la presión sobre los clubes de los colonos. «Esta fue una forma que tuvo la FIFA de afirmar, tras el alto el fuego, que estaba haciendo algo para abordar el conflicto en términos no políticos», dice.
McGeehan, cuya organización presentó ante la FIFA una denuncia éticaEnlace externo contra Infantino por violar presuntamente la neutralidad política del organismo [por expresar su apoyo a las políticas y acciones del presidente Trump], señaló que las finanzas de la FIFA son lo suficientemente importantes como para financiar por sí sola esta iniciativa.
«¿Por qué el Gobierno suizo da dinero a una organización que tiene miles de millones en reservas y que ya se beneficia de exenciones fiscales en Suiza?», pregunta McGeehan. «La FIFA proporciona cada año millones a sus federaciones miembro, y parte de ese dinero está destinado a cosas como construir campos».
La colaboración de Suiza con la FIFA para construir minicampos forma parte del paquete de ayuda humanitaria de 23 millones de francos destinado a Gaza, que se anunció en noviembre. La FIFA pretende instalar 1.000 minicampos en todo el mundo para 2030. Entre marzo y noviembre de 2025, inauguró 30 minicampos en 15 países.
El organismo rector del fútbol mundial tiene su sede en Zúrich, donde está registrado como asociación sin ánimo de lucro que sirve al interés público. Este tipo de asociaciones están exentas de pagar el impuesto de sociedades si reinvierten sus ingresos en su objetivo estatutario, que en el caso de la FIFA es promocionar el fútbol en todo el mundo.
A finales de 2025, la FIFA tenía 2.700 millones de dólares en reservas, y con el Mundial de 2026 prevé obtenerEnlace externo en torno a 11.000 millones de dólares. Según RTS, los países anfitriones y sus federaciones nacionales de fútbol suelen financiar sus minicampos y rara vez —como ocurre en el proyecto suizo— lo financia un donante externo.
Acuciantes necesidades humanitarias
Mientras Suiza y la FIFA se fijan en los minicampos de fútbol, las necesidades humanitarias de la población palestina siguen siendo acuciantesEnlace externo e incluyen elementos esenciales, como refugios de emergencia.
Sin embargo, las ONG tienen dificultades para satisfacer esas necesidades porque se enfrentan a nuevas normas de registro, incluida la obligación de compartir con las autoridades israelíes los datos personales de todo el personal palestino. Más de una docena de ONG internacionales líderes, entre ellas Terre des Hommes, se han negado a hacerlo, por temor a infringir las leyes de protección de datos de países donantes como Suiza, explica Bokor. También les preocupa el personal, cuya seguridad —según él— Israel se niega a garantizar.
Las restricciones de acceso también están obstaculizando la labor de las ONG. Un cargamento destinado a Terre des Hommes por valor de medio millón de dólares —financiado por la Unión Europea y Suiza— lleva más de un año retenido en El Cairo después de que las autoridades israelíes rechazaran múltiples solicitudes para que entrara en Gaza. El cargamento contiene kits de higiene y material de apoyo a la infancia, como libros para colorear, lápices y juguetes.
Por el equivalente al precio de dos minicampos —120. 000 francos— Terre des Hommes podría instalar diez de sus espacios de aprendizaje temporales para 1.000 menores durante seis meses, tal y como indica Bokor, quien dice que la población palestina desea que sus hijos e hijas aprendan, pero que se les niegan las oportunidades.
En Cisjordania, 84 escuelas se enfrentaban a órdenes de demolición en junio de 2025, según informó la ONU. Asimismo, seis escuelas de la UNRWA cerraron el año pasado en la Jerusalén Oriental ocupada, lo que afectó a cientos de estudiantes.
«En principio, proporcionar espacios seguros para los niños es bueno. ¿Se va a conseguir eso en Cisjordania construyendo minicampos de fútbol?», se pregunta Bokor. El pasado noviembre el ministro de Asuntos Exteriores suizo, Ignazio Cassis, declaró a la prensaEnlace externo que sí. Y argumentó que los campos de fútbol cubrirán la necesidad de jugar y ofrecerán una distracción rápida: «Eso es mucho más importante que muchas otras actividades que llevamos a cabo», dijo el ministro.
Editado por Tony Barrett. Adaptado por Lupe Calvo. Versión en español revisada por Carla Wolff.
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