Hacia una transición energética global que deja fuera los combustibles fósiles
Mientras el conflicto en Oriente Medio devuelve el petróleo y el gas al centro de la atención mundial, una conferencia sin precedentes en Colombia vuelve a promover la transición energética. Suiza apoya una hoja de ruta global para eliminar gradualmente los combustibles fósiles.
Este artículo ha sido adaptado y ampliado por la redacción en español con información adicional para un público hispanohablante. Puede consultar aquí la sección especial de artículos editados específicamente para la audiencia en español.
La ConferenciaEnlace externo para la transición hacia una economía sin combustibles fósiles —prevista del 24 al 29 de abril en Santa Marta, Colombia— es la primera cumbre internacional dedicada exclusivamente a la eliminación progresiva de los combustibles fósiles. El encuentro cobra aún mayor relevancia a la luz del conflicto en Oriente Medio, que ha provocado fuertes perturbaciones en los mercados globales del petróleo y del gas.
¿Cuál es el objetivo de la conferencia y quién participa?
La conferencia, organizada conjuntamente por Colombia y Países Bajos, busca elaborar soluciones concretas para acelerar la eliminación gradual de los combustibles fósiles, en línea con el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C. El encuentro pretende definir los instrumentos legales, las medidas económicas y las soluciones sociales necesarias para garantizar una transición justa, ordenada y equitativa.
Suiza participará en la conferencia y estará representada por el embajador para el medio ambiente, Felix Wertli, indica la Oficina Federal del Ambiente (OFA). Otros 45 paísesEnlace externo, entre ellos productores de combustibles fósiles como Canadá y Noruega, han confirmado su presencia.
Suiza se ha comprometido a eliminar progresivamente las energías fósiles y a avanzar en la transición hacia las fuentes renovables. En la última Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima (COP30), más de 80 países —entre ellos Suiza— exigieron una hoja de ruta clara para abandonar los combustibles fósiles.
Al mismo tiempo, Suiza sigue siendo altamente dependiente de las importaciones de petróleo y gas, sobre todo para el transporte y la calefacción de los edificios.
Esta serie analiza la dependencia energética de Suiza y su relación, en cierto modo ambigua, con las fuentes fósiles en el contexto internacional.
La cumbre de Santa Marta representa un nuevo espacio de diálogo y cooperación tras el estancamiento en torno a los combustibles fósiles en la última Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre el Clima (COP30), celebrada en Belém, Brasil. Sin embargo, no pretende sustituir las negociaciones climáticas formales en el seno de la ONU, pese a que, según algunas voces críticasEnlace externo, estas están excesivamente influenciadas por los grupos de presión del sector petrolero.
El objetivo es crear una plataforma intergubernamental complementaria que apoye las acciones prácticas de los países que desean reducir su dependencia de las fuentes fósiles.
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Suiza tiene garantizado el suministro de petróleo y gas, pese al conflicto en Oriente Medio
¿Por qué precisamente ahora?
Los combustibles fósiles son responsables del 68 %Enlace externo de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Sustituirlos por alternativas más limpias, como la energía solar y la eólica, es imprescindible para alcanzar los objetivos climáticos.
En la COP de 2023 en Dubái, por primera vez en más de treinta años de negociaciones climáticas, casi 200 países reconocieron la necesidad de reducir progresivamente el consumo de petróleo, gas y carbón. Sin embargo, desde entonces no se han producido avances concretos.
Aunque las inversiones en energías renovables han aumentado, la producción mundial de combustibles fósiles seguirá creciendo, como muestra este gráfico:
El año pasado, en Belém, más de 80 paísesEnlace externo apoyaron la idea de la presidencia brasileña de una hoja de ruta global sobre la transición fuera de los combustibles fósiles. Sin embargo, la propuesta no encontró espacio en el texto final de la conferencia. El bloqueo procedió principalmente de grandes Estados productores de petróleo como Arabia Saudí y Rusia, así como de China e India, poco inclinados a un cambio de rumbo real y rápido.
Para mantener viva la presión internacional, un grupo más reducido de Estados liderado por Colombia y Países Bajos quiso abrir un nuevo espacio diplomático fuera del proceso negociador de la COP, dando lugar a la Declaración de Belém sobre la transición justa fuera de los combustibles fósiles. El documentoEnlace externo reconoce que la producción, el consumo, las licencias y las subvenciones a los combustibles fósiles son incompatibles con los objetivos climáticos internacionales.
La declaración —calificada de histórica porque también cuenta con el apoyo de naciones productoras de petróleo y carbón como México y Australia— ha sentado las bases de la conferencia de Santa Marta.
¿Cuál es la posición de Suiza sobre la salida de los combustibles fósiles?
Suiza apoya la iniciativa brasileña para una hoja de ruta internacional de salida de los combustibles fósiles. Según la Oficina Federal del Ambiente helvética (OFA), ese plan deberá identificar etapas concretas para llevar a cabo la transición. Además, Suiza participa en iniciativas internacionales para eliminar las subvenciones multimillonariasEnlace externo a los combustibles fósiles.
«La conferencia de Santa Marta ofrecerá un primer espacio de intercambio sobre los retos comunes. Marca el inicio de una discusión absolutamente necesaria, pero también compleja», escribe la OFA en un correo electrónico.
La transición fuera de los combustibles fósiles no es, en efecto, solamente una cuestión climática. Implica también reflexionar sobre sus repercusiones en la economía, las finanzas, la seguridad energética y, no menos importante, sobre la reconversión profesional de los millones de personas que trabajan en la industria fósil.
En el plano interno, Suiza aspira a alcanzar emisiones netas cero en 2050. El país no ha adoptado una prohibición explícita de los combustibles fósiles, sino que prevé reducir su consumoEnlace externo, incentivando la sustitución de los sistemas de calefacción en los edificios y promoviendo la introducción de tecnologías innovadoras y sostenibles en el sector industrial.
Sin embargo, las críticas no faltanEnlace externo. Las organizaciones medioambientales afirman que Suiza no dispone de un plan nacional estructurado y vinculante para salir de los combustibles fósiles. En marzo, el Partido Ecologista Suizo (PES) pidióEnlace externo una estrategia clara que garantice la planificación y las inversiones tanto para la población como para la economía.
Léonore Hälg, de la Fundación Suiza de la Energía, sostiene que la transición de los combustibles fósiles (y nucleares) hacia la electricidad, junto con la reducción de la demanda energética, disminuye de forma significativa la dependencia de Suiza de suministros procedentes de regiones del mundo geopolíticamente inestables. «El conflicto actual en Oriente Medio es un ejemplo perfecto de hasta qué punto los países importadores de petróleo son impotentes ante las subidas de precios», afirma a Swissinfo.
¿Qué impacto tiene el conflicto en Oriente Medio?
La crisis energética desencadenada por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán reforzará el frente de quienes piden una salida gradual y global de los combustibles fósiles, sostiene Léonore Hälg. Sin embargo, añade, «no estoy segura de que tenga un efecto directo a corto plazo en la disposición de los países a comprometerse con una hoja de ruta clara y vinculante para su eliminación».
Paola Yanguas Parra, asesora política del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible, afirma que la actual crisis pone de relieve que «los combustibles fósiles no garantizan la seguridad energética, sino que la están socavando». En este sentido, explica a Swissinfo, es probable que el contexto actual refuerce la necesidad de una eliminación a nivel global. «La reacción instintiva de responder con subsidios a los carburantes es comprensible, pero nuestras investigaciones muestran que estas medidas son costosas, difíciles de eliminar y hacen poco por reducir la exposición a futuros choques».
Yanguas Parra identifica dos tendencias opuestas: mientras algunos gobiernos están ampliando la producción o las infraestructuras vinculadas a los combustibles fósiles en nombre de la seguridad energética, otros aprovechan la crisis para acelerar la transición hacia sistemas más limpios y resilientes. «Cuando existen los incentivos adecuados y la voluntad política necesaria, esa transición [hacia las energías renovables] puede producirse rápidamente», afirma, citando el ejemplo de Uruguay, que ha logrado un sistema eléctrico casi totalmente renovable en menos de una década.
¿Dónde está América Latina en la transición?
«Uruguay pasó de no tener prácticamente generación eólica en 2007 a convertirse, en 2014, en el país con mayor capacidad eólica instalada por habitante del mundo», indicaba un artículoEnlace externo de 2016 del Instituto de Recursos Mundiales, aunque después varios países europeos, como Dinamarca, lo superaron. De cualquier modo, al cierre de 2025, Uruguay se confirmó como uno de los casos más consistentes de transición energética en América Latina y como un destino de referencia para las inversiones en energías renovables y tecnologías asociadas. «En un contexto regional marcado por el crecimiento sostenido —la inversión en energías renovables en América Latina aumentó 18% en 2024 y alcanzó los 44.000 millones de dólares, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA)—, el país se destaca por combinar escala, estabilidad y una hoja de ruta clara hacia la descarbonización», explican las autoridadesEnlace externo uruguayas, a través de su agencia de promoción económica.
El 99% de la electricidad en Uruguay se genera por fuentes renovables y hoy el país apuesta por el sendero del hidrógeno verde y sus derivados. Sin embargo, se critica que gran parte de la estructura de energía renovable es privada, con altas tarifas eléctricas. Un desafío futuro es avanzar en la transición sin reproducir desequilibriosEnlace externo sociales.
En Latinoamérica, países como Costa Rica y Chile también han experimentado grandes avances en la transición energética. Por otro lado, en lo que respecta al país anfitrión de la Conferencia, Colombia, avanza lentamente con una transición parcial, centrada en la hidroelectricidad.
La crisis, ¿una oportunidad?
Los países productores de combustibles fósiles podrían, por su parte, aprovechar los altos precios del petróleo y el gas para promover un cambio de rumbo, sostiene la experta Yanguas Parra. «Si se gestionan correctamente, los ingresos en periodos de precios altos también pueden ayudar a algunos exportadores de combustibles fósiles a invertir en la diversificación económica, la reconversión de la fuerza laboral y la protección social, construyendo una resiliencia a largo plazo en lugar de una dependencia aún mayor».
La crisis actual, subraya, nos enseña que la seguridad energética no consiste en reforzar el uso de los combustibles fósiles, sino en superarlos. «Una transición gestionada y justa fuera de los combustibles fósiles es esencial no solo para alcanzar los objetivos climáticos, sino también para construir sistemas energéticos más estables, resilientes y seguros a largo plazo».
¿Qué se puede esperar de la conferencia de Santa Marta?
La conferencia no producirá ningún acuerdo vinculante. Sin embargo, podría elaborar un documento compartido sobre la transición hacia un modelo libre de combustibles fósiles, con objetivos mínimos y un lenguaje más ambicioso que el de las COP, según prevén analistasEnlace externo.
Eso podría constituir un primer esbozo de una hoja de ruta compartida a nivel global para una eliminación progresiva.
El deseo del comité organizador es que el grupo inicial de «países dispuestos» que dio origen a la Declaración de Belém se transforme en una coalición más amplia formada por gobiernos, instituciones internacionales y empresas dispuestas a sentar las bases de la salida de los combustibles fósiles.
Artículo en italiano, editado por Gabe Bullard. Versión en español adaptada por Carla Wolff y Patricia Islas
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