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Las universidades suizas colaboran con el ejército de EE UU

Un dron MQ-9 Reaper, equipado con un “receptáculo de vigilancia Gorgon”, antes de salir a Afganistán en 2015. ​​​​​​​ Tech. Sgt. Robert Cloys/US Department of Defense

De las cámaras de vigilancia aérea a los drones autónomos de reconocimiento: los proyectos realizados por universidades suizas y financiados por el ejército de Estados Unidos son múltiples. ¿Qué precauciones hay que tomar cuando se trata de colaboraciones tan delicadas?

Este contenido fue publicado el 28 febrero 2019 - 11:00

En la mitología griega, Argus Panoptes es un gigante con cien ojos. Y la diosa Hera le confía la tarea de proteger a su sacerdotisa Lo de la seducción de Zeus. Argus está perfectamente equipado para vigilar a Lo. No es de extrañar pues que la Agencia Estadounidense para Proyectos de Investigación de Defensa Avanzada (DARPA)  haya llamado ARGUS-IS a su Sistema Autónomo de Imágenes de Vigilancia Ubicua a Tiempo Real.

Diseñadas para ser instaladas en aviones no tripulados, las cámaras que comprende este proyecto pueden escanear un área equivalente a la superficie de Manhattan y rastrear humanos y vehículos en movimiento. Este sistema fue probado por primera vez en 2010, pero opera formalmente desde el 2014. 

En aquel momento, la compresión de imágenes voluminosas requería una enorme potencia de cálculo. El proyecto KEEP se enfocó en la utilización de las matemáticas y el aprendizaje autónomo de las máquinas para identificar nuevos métodos de compresión de imágenes que exigieran menos potencia de cálculo.

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Más o menos al mismo tiempo (entre 2011 y 2012), la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) trabajaba en un proyecto financiado por la DARPA denominado Imágenes de Exapixel con Conocimiento Mejorado (KEEP en inglés). Su objetivo era ofrecer nuevas técnicas para la compresión de imágenes de gran resolución. 

“La investigación liderada por la EPFL no tuvo una aplicación directa porque se trata de un trabajo fundamental. Esto significa que el objetivo del equipo solo fuera demostrar teóricamente si era posible, o no, lograr una relación de compresión de 100x en imágenes de gigapixeles”, explica a swissinfo.ch un portavoz de la EPFL.

Las cámaras de gigapixel de ARGUS-IS fueron diseñadas para drones y se cree que han sido incorporadas a la versión más reciente de los “receptáculos de Gorgon Stare" de los drones MQ9 Reaper. Se trata de los primeros aviones "cazadores asesinos" que ha desplegado la Fuerza Aérea de Estados Unidos, equipados además con bombas de 500 libras y misiles Hellfire.

¿Existe la posibilidad de que estas máquinas potencialmente letales posean cámaras de gigapixeles que procesen imágenes apoyándose en la investigación hecha por la EPFL? El reputado politécnico de Lausana no tiene claro si el proyecto KEEP tiene conexión directa con el ARGUS-IS.

"No tenemos ninguna información al respecto. Tanto este trabajo como la financiación recibida probablemente son parte de los esfuerzos de investigación fundamental que han liderado Estados Unidos y/o cualquier otro ejército. No están directamente conectados a un proyecto específico como el nuestro”, dice la EPFL.

En otras palabras, no hay forma de saber si el ejército de Estados Unidos realmente utilizó la investigación de la EPFL para rastrear y matar a sus enemigos con drones MQ9 Reaper. Y DARPA declinó responder a las preguntas de swissinfo.ch sobre si la investigación suiza fue usada en el desarrollo del ARGUS-IS.

Lineamientos éticos

La legislación suiza exige a los investigadores trabajar sobre aquellos proyectos que tengan autorización de la Secretaría de Estado de Economía (Seco).Por su parte, la Ley federal de control de bienes utilizables para fines civiles y militares, bienes militares y estratégicos se ocupa también de la exportación de tecnologías, programas informáticos e información que puede ser utilizada con fines militares.

Pero existe una laguna que permite a las universidades evitar el tedioso proceso de obtención de autorizaciones para colaborar con la agencia DARPA: los controles a las exportaciones no se aplican a la “investigación científica fundamental”.

“De acuerdo con el anexo de la Ordenanza sobre las Mercancías basada en las Directivas de los Regímenes Internacionales de Control de las Exportaciones, los controles para la exportación no se aplican a las tecnologías de dominio público, a la investigación científica fundamental y a las informaciones mínimas necesarias para la solicitud de una patente”, confirma a swissinfo.ch un representante de Seco.

Y el término “investigación científica fundamental” incluye prácticamente todos los proyectos financiados por DARPA, lo que permite a los investigadores dar la vuelta a los reglamentos en materia de exportación de tecnología.

Un prototipo de lente de contacto telescópico desarrollado por la Escuela Politécnica Federal de Lausana en el marco de un proyecto financiado por la agencia estadounidense DARP. EPFL


¿Tienen los investigadores voz y voto a la hora de trabajar en proyectos que tendrán una “doble utilización” (aplicación civil y militar)? “Los científicos o ingenieros no deben asumir solos la responsabilidad de comprometerse, o no, en investigaciones de defensa militar o en programas civiles-militares”, indican las directivas de la EPFL.

Este tema se confirma como un asunto de política de investigación que debe involucrar a diversos protagonistas y no solo a las universidades, por ejemplo, la comunidad científica, los gobiernos y la sociedad civil. Sin embargo, dejando de lado el tema sensible de la exportación de armas, casi no ha habido debate público sobre la colaboración en el ámbito de la investigación.

Proyectos sensibles

La investigación sobre las cámaras de gigapixeles no son el único proyecto de la EPFL que ha financiado el ejército estadounidense. Los investigadores del Laboratorio de Aparatos Fotónicos Aplicados crearon un prototipo de lente de contacto que ofrece una visión ampliada a quien lo porta. Se anuncia como una prometedora ayuda para las personas que sufren pérdida de visión relacionada con el envejecimiento. Pero no está claro aún porqué la DARPA ha tenido un gran interés por financiar este proyecto.

El instituto de investigación Idiap de Martigny, afiliado a la EPFL y que trabajó en el proyecto de la DARPA llamado “Media Forensics” para la detección de manipulaciones en audios y videos, puso fin a su colaboración con la agencia estadounidense por temor a generar controversia.

“Aunque estuvo muy activo en el pasado, incluso como coordinador de proyectos, ahora el Idiap ya no participa en este tipo de trabajos (generalmente inestables y políticamente sensibles)”, refiere el programa de investigación del instituto para el periodo 2017-2020.

El laboratorio Photonics y Quantum Measurements de la EPFL (K-Lab) también estuvo a cargo de un proyecto de la DARPA destinado a desarrollar un chip microfotónico miniatura con alta eficiencia energética, para ser usado en centros de datos especializados en telecomunicaciones.

La EPFL no es el único centro de investigación suizo que ha desarrollado proyectos en asociación con la DARPA. El Quantum Optoelectrics Group de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ) trabaja en el programa SCOUTEN, dedicado a estudiar técnicas que identifiquen rápidamente agentes químicos y biológicos en condiciones reales.

Otro proyecto financiado por la DARPA involucra al Instituto de Neuroinformática de la Universidad de Zúrich. Los fondos fueron entregados en el marco del programa Fast Lightweight Autonomy (FLA) de la DARPA que busca desarrollar pequeños drones autónomos. Estos drones están destinados a salvamentos, pero también a operaciones militares como, por ejemplo, “un barrido veloz y seguro de amenazas en el interior de un edificio antes de la entrada de equipos militares”.

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Estrecha relación

La relación entre las universidades suizas y la DARPA no se limita a proyectos aislados en ámbitos sensibles. Los investigadores son incitados a participar en competiciones y “desafíos” financiados por esta entidad. Los responsables de DARPA también son invitados a dar conferencias en las universidades y a participar en talleres de difusión sobre la investigación suiza. En 2014, los responsables de la DARPA fueron invitados a un taller de investigación de cuatro días organizado por la EPFL en Ascona (cantón Tesino).

“En el taller, además de los miembros de la DARPA, participaron también líderes de la Agencia Espacial Europea (ESA). Fue un espacio de trabajo que permitió mostrar la investigación (suiza) a los líderes asistentes”, refiere el reporte del taller.

La colaboración con la DARPA también ha sido génesis de la idea de crear una entidad universitaria y militar de origen suizo. Uno de los tres talleres interactivos organizados como parte de la Jornada Suiza de Ciberseguridad en 2017 se tituló “Hacia una DARPA suiza”. Los miembros del panel, entre los que se encontraba Curtis Dukes, antiguo miembro de la Agencia de Seguridad Nacional Estadounidense (NSA) evocaron la necesidad de compartir los esfuerzos de la “superpotencia académica” que es Suiza hacia un “un sector privado fuerte” y un “ejército de milicia” como parte de una estrategia nacional de ciberseguridad.


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