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Crece también la precariedad afectiva

Intensa actividad en los centros de azuda a los desfavorecidos

Este contenido fue publicado el 31 diciembre 2003 - 11:22

Más de 650 personas festejaron Navidad en uno de los numerosos centros de acomedida destinados a los más desfavorecidos, en Ginebra. Otro tanto se espera en la noche del fin de año.

“Desde hace algunos años observamos el aumento de una cierta forma de precariedad”, afirma el responsable de una asociación ginebrina de caridad.

Pobreza espiritual y soledad

Estos centros de acogida consideran que no se trata solamente de un aumento de las necesidades materiales, sino de una profunda miseria espiritual y de una gran soledad. Cuando estas dos situaciones se combinan con un ingreso muy bajo, mucha gente toca a las puertas de estas asociaciones.

Esta pobreza afectiva no afecta sólo a los suizos, sino a muchos residentes extranjeros en Suiza, sobre todo provenientes de los países del Este europeo y de África del norte.

“Nuestros huéspedes sufren más de soledad que de privaciones materiales. Es un fenómeno acentuado por la movilidad y el nomadismo”, subraya el Abad Jean-Marie Vienat, director de uno de estos centros ginebrinos de acogida.

Sin embargo, las asociaciones caritativas de Ginebra observan que nunca antes las donaciones en dinero o en especie han sido tan grandes como durante este año que termina, particularmente durante las celebraciones de fin de año.

El Abad Vienat concluye no obstante con una nota de optimismo: ”aunque la precariedad moral y material afecta a un número cada vez mayor de personas, también la solidaridad registra progresos en la Ciudad de Calvino”.

Swissinfo y agencias

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