Cuando medir el tiempo se convierte en arte

Jean-Pierre Mauerhofer del Taller AGS. swissinfo.ch

La industria relojera helvética goza de buena salud: en una pequeña área geográfica conviven de manera provechosa grandes multinacionales y talleres especializados.

Este contenido fue publicado el 02 noviembre 2007 - 17:33

La Primera Jornada del Patrimonio Relojero busca dar a conocer el capital tecnológico, arquitectónico y cultural de La Chaux-de-Fonds y de Le Locle, cunas de este sector industrial y aspirante al patrimonio mundial de la UNESCO.

El taller de Jean-Pierre Mauerhofer es pequeño; con él en la estancia hay sólo tres colaboradores, mientras en el umbral, un perro observa plácidamente la actividad. Se trabaja en silencio y con una gran concentración.

Jean-Pierre se ocupa de los grabados y la incisión en los artículos de valor, incluidos los relojes de precisión.

Un trabajo de mucha precisión, realizado en gran parte con instrumentos tradicionales como tenazas y cinceles especiales. El artesano nos muestra lo que hace en ese momento: la delicada adición de decoraciones y de un escrito - que incluye el famoso 'Hecho en Suiza'-, a un reloj de platino.

"El éxito de la relojería suiza está ligado a diversos factores", explica Jean-Pierre Mauerhofer, del taller AGS de La Chaux-de-Fonds: "Por una parte, la marca de origen helvético que es siempre un elemento buscado; en segundo lugar, el hecho de mantener y transmitir los conocimientos y aptitudes especializados. Esto representa un real capital que halla expresión en la relojería de lujo".

Sábado 3 de noviembre, muchas personas tendrán el privilegio de visitar el laboratorio de Jean-Pierre Mauerhofer: su empresa, junto con otras quince, se ha sumado a la celebración de la Primera Jornada del Patrimonio Relojero, una manifestación organizada conjuntamente por las ciudades de Le Locle y La Chaux-de-Fonds, situadas en el cantón de Neuchâtel, cuna de la relojería suiza.

Siempre presente

"Cuando hay iniciativas similares, no siempre participamos: queremos destacar los importantes lazos con esa región, en la que estamos presentes desde 1853", asienta Maria Ahnebrink, portavoz de Tissot.

"Aunque durante estos años nos hemos convertido en una multinacional con 16.000 puntos de venta en el mundo, nuestra base y nuestras raíces han estado siempre aquí, en Le Locle".

Capital presente y futuro

La iniciativa pretende apoyar la candidatura de Le Locle y La Chaux-de-Fonds para su inclusión en el Patrimonio Mundial de la UNESCO. En particular, queremos atraer la atención sobre la riqueza arquitectónica y tecnológica generada por la industria relojera.

"Advertimos que este patrimonio es todavía poco conocido, aun por la población local", dice Jean-Daniel Jeanneret, responsable del proyecto. Además de ilustrar lo que ya existe, agrega "queremos enfatizar que la habilidad y las instalaciones de la región son un testimonio del pasado y que al mismo tiempo miramos al futuro con confianza".

Una confianza que procede también del hecho de que en los años recientes la industria relojera suiza ha sido capaz de salir adelante luego de la crisis ligada al éxito de los relojes de cuarzo procedentes de Asia, alrededor de los años 80.

La reactivación se produjo, en un primer tiempo, gracias a la producción en masa –especialmente de Swatch- y luego, gracias al control, de nueva cuenta, del sector de la producción de lujo.

El último factor, en particular, permitió a los pequeños talleres, como el de Jean-Pierre Mauerhofer, colaborar con las grandes firmas situadas en la misma área geográfica.

El toque de clase

"Buena parte de la producción relojera se hace en la fábrica con la ayuda de maquinaria; sin embargo, aun los pequeños artesanos pueden tomar parte en ese proceso, especialmente en lo que concierne a la relojería de lujo", explica Jean-Pierre Mauerhofer.

Concretamente, subraya, "para los objetos de alta calidad, el hecho de que la mayor parte del proceso se haga a mano por especialistas" constituye un valor agregado. Esta característica es utilizada para la publicidad del producto.

Los tiempos han cambiado, pero no necesariamente en sentido negativo: "Actualmente es inimaginable que un artesano pueda ocuparse de la producción total de un reloj: no podemos competir con las grandes firmas. Sin embargo, hemos podido encontrar una forma de colaboración fructífera. Nosotros nos ocupamos principalmente de decorar el reloj, de darle ese toque de clase que lo hace único".

swissinfo, Andrea Clementi, La Chaux-de-Fonds
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

Datos clave

En los primeros nueve meses de 2007 el total de las exportaciones del sector relojero suizo excedió los 11 mil millones de francos (+15,2% respecto al año precedente).

Respecto al mínimo histórico de 1987, el sector ganó 15.000 empleos en la primera mitad de 2007. Casi 45.000 personas trabajan en la actividad relojera.

En Suiza, alrededor de 600 compañías operan en el sector relojero.

La relojería es una actividad presente predominantemente en el arco de la cordillera del Jura que se extiende de Ginebra a Basilea. En esta área se concentra más del 90% de los efectivos y de las firmas.

End of insertion

"Patrimonio relojero"

'La Chaux-de-Fonds/Le Locle, urbanismo relojero' es la denominación de la candidatura al Patrimonio Mundial de la UNESCO. Con el apoyo de la Oficina Federal de la Cultura, ambas localidades han organizado para el sábado 3 de noviembre 2007 la Primera jornada del Patrimonio Relojero, para capitalizar el desarrollo tecnológico y urbano de la región.

Más de una quincena de firmas relojeras de La-Chaux-de-Fonds y Le Locle participan en la iniciativa que hace accesible al público sus laboratorios y sus fábricas. El programa incluye también visitas a los museos y proyecciones de películas históricas sobre la relojería de Neuchâtel.

Ambas ciudades prevén entregar la documentación de la candidatura para finales del 2007. La decisión sobre la inscripción deberá ser analizada por el Comité del Patrimonio Mundial durante su sesión estival del 2009.

End of insertion

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo