Cuba afirma en la ONU que EEUU busca una «catástrofe humanitaria» con su asedio petrolero
La Habana/Ginebra, 23 feb (EFE).- El Gobierno cubano insistió este lunes ante Naciones Unidas en la «catástrofe humanitaria» que busca EE.UU. en la isla con su asedio petrolero, culminando así un esfuerzo diplomático de semanas con discretos resultados materiales hasta la fecha.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, mantuvo en Ginebra una intensa agenda con un mensaje claro tanto al intervenir ante el Consejo de Derechos Humanos como en sus entrevistas con el secretario general de la ONU, António Guterres, y su alto comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk.
En primer lugar, que el intento de Washington de bloquear la importación de crudo a Cuba es un «castigo colectivo» que busca «someter» al pueblo de la isla y se enmarca dentro de la política del «uso de la fuerza» que ha asumido EE.UU. con el presidente Donald Trump.
En segundo lugar, que Cuba pretende resistir «aún en el peor escenario» y «defender su soberanía». «Impediremos una crisis humanitaria en Cuba, aunque pasaremos privaciones y sufrimientos», aseguró Rodríguez ante el consejo.
Por último, que La Habana tiene «disposición para un diálogo» con EE.UU., pero siempre basado en la «igualdad soberana y el derecho internacional, el respeto mutuo y el beneficio recíproco», en el que queda excluida la «injerencia en los asuntos internos».
Türk, que abrió la reunión del consejo en Ginebra, se refirió en su discurso a una decena de países, pero no habló de la situación en Cuba bajo el asedio petrolero, que su propia Oficina de Derechos Humanos ha calificado como contrario al derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas.
Rodríguez culminó en Ginebra una gira internacional que le llevó a Vietnam, China, España, Rusia y Francia, de la que han trascendido más muestras de solidaridad política que apoyo material concreto.
Sus aliados políticos tradicionales han reiterado su respaldo a La Habana ante el bloqueo estadounidense. España, por su parte, anunció que enviaría ayuda humanitaria, al igual que ya han hecho México, Chile y otros países, principalmente a través de agencias multilaterales.
Deterioro
Mientras tanto, el deterioro de las condiciones de vida en la isla es cada vez más palpable, con las calles poco a poco vaciándose de vehículos y llenándose de basura, que en ocasiones se recoge con carretas de caballos o carros eléctricos y, en otras, simplemente se le prende fuego.
Múltiples personas han denunciado en los últimos días el humo y el olor a quemado en La Habana, además del peligro de incendios no controlados en áreas densamente pobladas, como el que se declaró el sábado en los bajos del emblemático edificio Focsa.
La empresa de telecomunicaciones estatal ETECSA instó este lunes a la población a no quemar los desperdicios acumulados en las calles después de que un incendio afectase a la red y dejase sin telefonía móvil parte del suroeste de La Habana.
El Gobierno de la capital indicó recientemente que había identificado «122 puntos de transferencia o acopio temporal de desechos», esto es, de lugares donde acumular basura ante la imposibilidad de recogerla y llevarla a los vertederos en las afueras de La Habana.
Plan de emergencia
En enero EE.UU. puso fin al flujo de petróleo venezolano a Cuba y, con una orden ejecutiva, amenazó con aranceles a los países que suministrasen crudo a la isla. Desde entonces tan sólo un petrolero ha atracado en el país, según datos recopilados por EFE.
El Gobierno cubano puso en marcha un duro plan de contingencia para tratar de subsistir sin petróleo importado, pero esto es tremendamente complejo porque la isla apenas produce un tercio del crudo que precisa para cubrir sus necesidades energéticas.
Además, animó al sector privado a que importase combustibles para autoconsumo -los primeros isotanques ya han llegado a la isla- y aceleró la instalación de placas solares en centros sanitarios y educativos, así como en domicilios con personas vulnerables.
Los hospitales públicos trabajan en servicios mínimos -con operaciones no esenciales pospuestas-, las universidades enseñan a distancia, la industria quedó paralizada, el transporte estatal está casi desaparecido de las calles y la venta de combustible es a cuenta gotas. EFE
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