Apoyo helvético para construir un museo en Perú
El Señor de Sipán, el dignatario preincaico cuyos restos fueron descubiertos en 1987 en el norte de Perú, y cuyas joyas fueron restauradas con tecnología suiza, tendrá su propio museo a partir de julio del 2001 en Lambayeque, su valle natal.
Las obras del nuevo centro son realizadas con aportes suizos y alemanes.
Los restos del soberano y sumo sacerdote de la cultura moche (200 al 600 de nuestra era) son actualmente exhibidos por primera vez en Alemania con todo su esplendor en una muestra que ha sido inaugurada este viernes (15 de diciembre) en el Centro de Arte y Exposiciones de Bonn.
«El Oro del Antiguo Perú» se titula la exhibición, organizada en cooperación con el Instituto Nacional de Cultura peruano y el arqueólogo Walter Alva Alva, descubridor del prehistórico mausoleo de adobe en la norteña localidad de Sipán, en el valle de Lambayeque.
La cultura moche, que habitó allí entre el 200 y el 600 de nuestra era, no poseía escritura, pero sus poblaciones, integradas por pescadores, comerciantes y agricultores, habían alcanzado un elevado nivel artístico en el trabajo con metales preciosos y cerámica.
«Una de las características especiales de los mochicas», afirma Ferdinand Anton, comisario de la muestra, «es que en sus obras abordaban todos los temas; desde los mitológicos hasta los de la vida cotidiana, a todos los niveles sociales. Es realmente una biblioteca de libros ilustrados la que han legado a la posteridad y de la cual podemos leer hoy en día», afirma el experto.
Restauradores peruanos instalaron en el Centro de Artes y Exposiciones de Alemania las piezas encontradas en el mausoleo de adobe del Señor de Sipán, un dignatario que presumiblemente tenía tanto funciones políticas como religiosas entre los mochicas.
El soberano yace junto a sus dos concubinas y los restos de un niño sacrificado en la ceremonia de su inhumación, ataviado con sus collares, pectorales, pendientes y brazaletes de oro y piedras semipreciosas, y rodeado de figuras de cerámica antropomorfas.
Los metales preciosos de las joyas, fuertemente corroídos por el medio salino en que estuvieron enterradas durante 1.700 años, fueron restaurados con procedimientos suizos de desoxidación en los laboratorios del Museo Romano-Germánico de Maguncia.
Las piezas fueron sometidas a temperaturas de entre 200 y 300 grados centígrados en cámaras de plasma de hidrógeno a baja presión con estimulación por alta frecuencia.
Con la aplicación de estas técnicas, desarrolladas por el Instituto helvético de Química Inorgánica de la Universidad de Zúrich y el Museo Central Suizo, les fue devuelto a las joyas el brillo metálico original.
Una vez quitada la pátina, las piezas recobraron todo su esplendor y sobre sus superficies podían apreciarse incluso las huellas dejadas por las herramientas de los orfebres que las confeccionaron así como por el uso dado por quienes las lucieron en aquellas antiquísimas épocas.
«La tumba fue descubierta por casualidad, mientras investigábamos otra que se encontraba en un nivel superior y que había sido saqueada poco antes por huaqueros» (ladrones de huacas, tumbas prehistóricas), afirma el arqueólogo Alva Alva en una entrevista con swissinfo.
«Hasta ahora hemos encontrado 12 tumbas en la zona, que al parecer era una plataforma funeraria de la nobleza, y que nos refleja la compleja organización social y política de la cultura moche», agrega.
El Museo del Señor de Sipán, «que se convertirá en el instituto arqueológico más importante de América del Sur», según el científico peruano, está a punto de ser concluido gracias a los aportes de Suiza y Alemania, que condonaron parte de la deuda externa de Perú canalizándola hacia este proyecto.
El Fondo de Contravalor Perú-Suiza, organismo del gobierno helvético, ha respaldado con un millón de dólares las obras de construcción del edificio, de tres mil metros cuadrados de superficie «que está prácticamente terminado y su presupuesto asegurado», dijo Alva Alva.
«Tenemos todavía algunos problemas para financiar la parte museográfica del edificio; es decir, la implementación, las vitrinas, y esperamos conseguir apoyo internacional para ello», concluyó el arqueólogo.
Juan Carlos Tellechea, Berlín.
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI
Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.
Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.