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Coco Chanel y su exilio en Suiza

Tumba de Coco Chanel en el cementerio de Bois-de-Vaux, Lausana. Keystone / Laurent Gillieron

La diseñadora francesa, perfumista y agente nazi Gabrielle “Coco” Chanel, que murió hace hoy exactamente 50 años, está enterrada en Lausana. Tras acabar la Segunda Guerra Mundial y para escapar de los cargos por colaboracionista se trasladó a Suiza, donde pasó unos diez años a orillas del lago Lemán.

Este contenido fue publicado el 10 enero 2021 - 11:00

“Coco Chanel únicamente bebía champán”, recuerda un barman del Hotel Beau-Rivage Palace, donde Chanel tenía una suite. Después de todo, en el exilio se podía vivir con estilo.

El lujoso Beau-Rivage y el Lausanne Palace (donde también pasó parte de su tiempo) están muy lejos de aquella familia pobre en la que Chanel nació en 1883 y de aquel orfanato en el que creció y aprendió a coser.

A través de su visión creativa, del trabajo duro y de conocer a las personas correctas (también a la gente equivocada), en 1935 Chanel tenía unas 4 000 personas en plantilla y cinco boutiques en el centro de París. Sin embargo, después de la guerra, su historia –sobre todo su trabajo como agente alemán con el nombre en clave de “Westminster” (ver el recuadro)– salió a su encuentro y en 1945 se vio con un billete de ida a la Suiza francófona.

Coco Chanel y la guerra

En 2011 un libro de Hal Vaughan, periodista en París y exoficial de inteligencia de Estados Unidos, confirmaba no solo que Coco Chanel fue la amante de un oficial alemán, Hans Günther von Dincklage (lo cual estaba bien documentado), sino que ambos eran espías que acudían a Madrid y Berlín en misiones para reclutar agentes nazis.

Según el libro Sleeping with the Enemy: Coco Chanel's Secret War [Durmiendo con el enemigo: la guerra secreta de Coco Chanel], basado en informaciones de las inteligencias francesa y alemana desclasificadas recientemente, Chanel era más que una simple simpatizante y colaboradora nazi. Era una “perversa antisemita” y agente nazi que trabajaba para la Abwehr (agencia de inteligencia militar alemana).

El libro cuenta que el F-7124 era su número de agente secreto nazi en la Abwehr y su alias, “Westminster” (Coco había tenido una aventura con el duque de Westminster, uno de los hombres más ricos del mundo).

En 2014 un documental de France 3, L'Ombre d'un Doute (La sombra de una duda), confirmó que Chanel trabajó directamente para la inteligencia militar alemana. Esta fue la primera vez en que una cadena estatal francesa admitió que la diseñadora había espiado para la ocupación alemana.

¿Salvada por Churchill?

Cuando en 1939 estalló la guerra, Chanel cerró sus tiendas en París y durante la ocupación alemana vivió en el Ritz de París, que también era la residencia de los oficiales alemanes de más alto rango. Su aventura con von Dincklage lo hizo posible.

También ayudó a liberar de un campo de prisioneros de guerra alemán a su sobrino (que algunas fuentes afirman que en realidad era su hijo). A cambio, según Vaughan, aceptó ayudar a los nazis a través de “sus poderosas conexiones en Londres, la España neutral y París”.  

Mientras en Francia después de la guerra muchas mujeres fueron castigadas por “colaboración horizontal” con oficiales alemanes, a Chanel se le interrogó sobre su relación con von Dincklage, pero no se la acusó de ser colaboradora. “Churchill me liberó”, dijo Chanel a su sobrina nieta al volver a casa, según Vaughan, que entrevistó a la sobrina nieta. Algunos historiadores creen que el primer ministro de Reino Unido, Winston Churchill, lo hizo –si es que lo hizo– para evitar que Chanel testificara y revelara las simpatías pronazis de altos funcionarios británicos y miembros de la realeza, como Eduardo VIII, a quien había llegado a conocer en la década de 1920.

En 1945 Chanel se trasladó a Lausana, donde durante parte del tiempo von Dincklage se unió a ella. En 1951, en Villars sur Ollon, en el cantón de Vaud, se tomó una fotografía de la pareja.

Tras la publicación del libro de Vaughan, el Grupo Chanel en un comunicado admitió que Coco Chanel había tenido una relación con von Dincklage, pero negó que fuera antisemita.

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Una vez instalada en Lausana, se alojó y socializó en los mejores hoteles y siguió tratamientos de belleza en la Clínica Valmont. También se podía encontrar a Coco en el salón de té Steffen en Montreux, lugar de reunión de celebridades, y en el restaurante Chalet-des-Enfants en los montes de los alrededores.

Muchos de estos lugares mencionan a Chanel en su marketing. El sitio web de Chalet-des-Enfants dice que ella se detendría allí a tomar un “tazón de leche y una ración de flan” y el Lausanne Palace tiene incluso la suite Coco Chanel, “en gran parte inspirada” en la diseñadora. 

Según parece, en el Beau-Rivage rara vez salía de su habitación: se quedaba en el balcón y disfrutaba de las vistas al lago y las montañas. Se cuenta que uno de sus perros está enterrado en un cementerio de mascotas reservado para los huéspedes del hotel de cuatro patas.

Sin embargo, el hecho de que cuando ella salía a dar un paseo por el lago su chófer la siguiera en un Cadillac sugiere que mantener un perfil bajo no le preocupaba.

Chanel en los años 50. The Granger Collection

Pero para Chanel no todo eran fiestas y paseos. Parece ser que parte de su tiempo en el exilio también lo pasó preparando su gran retorno una vez amainada la tormenta. Volvió a París en 1954, con 71 años, y reabrió su casa de alta costura, presentando su primera colección de regreso al mundo de la moda.

Enterrada en Suiza

Aunque no se olvidó de Suiza. En 1966 compró una casa, “Le Signal”, en Sauvabelin, en las colinas boscosas sobre Lausana. La antigua escuela, construida en el Heimatstil, era el lugar al que invitaba a sus amigos famosos, como Serge Lifar, la estrella de ballet francés para quien había diseñado ropa.

“Siempre he necesitado seguridad. En Suiza se puede tener esta seguridad”, dijo una vez.

Mientras Lifar murió en Lausana y fue enterrado en París, Chanel hizo justo lo contrario: murió el 10 de enero de 1971 en el Ritz de París, donde pasó unos 30 años de su vida, pero pidió que la enterraran en Lausana.

Entierro de Chanel en enero de 1971. Keystone / Str

Su tumba (que ella misma diseñó) se encuentra en el cementerio de Bois-de-Vaux, donde tiene como vecinos a Pierre de Coubertin, fundador del Comité Olímpico Internacional, y al lexicógrafo francés Paul Robert.   

La tumba está cubierta de flores blancas (del tipo cotoneaster), como ella pidió, y se halla junto a un banco de piedra blanca. En la lápida hay cinco leones (su número de la suerte y su signo del zodiaco), aunque la estela no está sobre la tumba sino colocada de manera vertical (otro de sus deseos). “No quiero una piedra sobre mi cabeza, por si me apetece volver”, había explicado.

Tal vez no sorprenda que en la cronología de la página web oficial de Chanel, que salta de 1945 (cuyo título es “A los  G.I. [soldados americanos] les encanta Chanel”) a 1954 (“Celebramos la vuelta”), no se mencione ni una palabra sobre su época en Suiza.

Traducción del inglés: Lupe Calvo

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