El voto suizo en tierra guaraní
Casi un millar de ciudadanos suizos podrían votar en Paraguay, pero apenas 68 se registraron para hacerlo en octubre.
Max Bartholet nació en Flawil hace casi 70 años y, aunque vive fuera desde hace tres décadas, prepara con entusiasmo su sufragio.
La comunidad suiza paraguaya parece perder el entusiasmo para participar en las elecciones. Quizás porque, como explica Doris Wälchli Giraud, vicecónsul de la Embajada de Suiza en el país sudamericano, sus integrantes atraviesan serios problemas, sobre todo económicos.
“Actualmente hay 851 ciudadanos en condiciones de ejercer su voto, pero sólo se inscribieron para hacerlo 68, lo que significa apenas un 8%”, dice preocupada, y tratando de encontrar una explicación, agrega:
“Sé que a los suizos argentinos les están dando bastante atención por los problemas económicos, pero en Paraguay existen los mismos problemas y quizás peores”. Giraud, destaca que muchos de los suizos con residencia en Paraguay, al igual que aquellos con asiento en Argentina, tampoco pueden pagar los seguros de salud y retiro.
Pero Max Bartholet, un suizo de habla alemana que sigue muy de cerca los pasos del país que lo vio nacer, es una de las 68 excepciones que se prepara para sufragar a distancia. Y lo hace con enorme entusiasmo.
“Creo que estamos más informados que los que viven en Suiza”
Dos de los hermanos de Max siguen viviendo en Suiza y suele conversar con ellos, aunque no de política. A punto de cumplir los setenta, cuenta que hace unos seis meses descubrió Internet y ahora se ha vuelto un “fanático”.
“Primero me resistía, pero ahora me resulta muy útil. Tengo ‘e-mail’ y sigo las noticias de Suiza por swissinfo y leo el Neue Zürcher Zeitung (NZZ)”. Explica que además recibe en su domicilio el Panorama Suizo y otras publicaciones oficiales.
Aclara que en Internet no busca información sobre las elecciones porque prefiere el material escrito y los casetes de Radio Suiza, que suele escuchar varias veces “para madurar el voto”.
“Sufrago desde que se implementó el voto en el extranjero. Algunas veces, antes, no podía hacerlo porque llegaba tarde la información, pero ahora todo es diferente: ya recibí el material y los casetes”
Max cuenta que primero estudia el material, se informa por diversos medios y luego escucha atentamente los casetes, que considera de gran ayuda para aclarar algunos puntos de la elección:
“Me ha pasado que luego de escuchar las cintas, con las entrevistas a los representantes de diferentes partidos, he cambiado mi opinión inicial. Creo que el material que envían es excelente”, relata y asegura:
“Pienso que estamos más informados que los suizos que viven allá, porque nosotros prestamos mucha atención y nos interesa a fondo lo que pasa en nuestra Patria, y vivimos para ella”. Para Bartholet, ser suizo “es algo básico, es la raíz que tiene uno”.
Votar ,“factor de integración”
Feliz de poder ejercer su derecho a votar, Max explica que poder hacerlo es un factor de integración: “Uno toma parte en la vida de su Patria y me parece muy importante”.
Cuenta que le gusta conversar sobre las elecciones con sus paisanos, pero se lamenta porque no son suficientes quienes se molestan en participar en el voto. Sostiene que algunos suizos no se interesan en el tema porque consideran que “están lejos”, pero adjudica esa actitud a cierta ociosidad y falta de ánimo para leer todo el material.
“Yo trato de convencerlos de que debemos participar lo más posible, porque la Suiza del exterior es muy importante y si pudiéramos votar todos, sería un factor de peso en nuestro país. Como es ahora, nuestro voto ayuda a modificar algo, pero no siempre”.
Una comunidad que se dispersa
Bartholet es una especie de referente dentro de la comunidad suizo paraguaya. Para él, lamentablemente, la beneficencia helvética tiene muy pocos socios (alrededor de ochenta), mientras que hay más de mil suizos registrados, de los cuales una gran parte llegó hace mucho tiempo.
“Hoy, los hijos, y los hijos de los hijos de los helvéticos que llegaron hace muchos años, son más paraguayos que suizos. Muchos ya no conocen ni siquiera el idioma”, se lamenta Max.
Acerca del incentivo de los propios suizos para mantener la ciudadanía y las tradiciones en sus hijos, dice que deberían hacerlo pero cree que quizás influye un poco la “dejadez latina”: “Se deja todo para el otro día, para el otro año, y al fin no pasó nada”.
Un deseo cumplido
“¿Sabe por qué me salí de Suiza?” pregunta Max, y responde sin tomar aire: “Fue un deseo de mi papá. Porque tanto mi abuelo, él y yo, trabajábamos todos en la misma firma. Y mi padre me contó que él siempre había querido salir al exterior y no lo había logrado por distintos motivos”.
“Entonces me dijo: ‘Vos tenés que cumplir mi deseo. Terminás tu estudio y tu aprendizaje comercial y en un año tenés que salir’. Y cumplí”, dice orgulloso Bartholet al tiempo que asegura que también cumplió su propio deseo.
swissinfo, Norma Domínguez, Asunción
600 mil suizos viven fuera del territorio helvético y constituyen la llamada Quinta Suiza.
La Organización de Suizos del Extranjero nació durante la Primera Guerra Mundial con el objetivo de ocuparse de los suizos expatriados.
Más de 80 mil suizos que se encuentran en el extranjero están inscritos en el padrón electoral.
Cerca de mil suizos residentes en Paraguay estarían en condiciones de votar.
Sólo 63 se inscribieron para el sufragio del 19 de octubre.
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