Fata Morgana: imágenes de Oriente a Occidente
¿Cuál ha sido la idea que Europa se ha forjado de Oriente? ¿Por qué ha fascinado tanto su modo de vida? ¿Qué magia despertó el libro 'Las mil y una noches' en la mentalidad europea?
Maravilla, lujo, misterio, exotismo y sensualidad, pero, sobre todo, riquezas incalculables son algunos parámetros para ver de cerca la cultura oriental.
La exhibición que presenta el Museo Johann Jacob de Zúrich, trata de revalorar una vez más las costumbres y el refinamiento que los orientales legaron a la vida de los europeos. Una herencia en verdad milenaria e invaluable.
En efecto, al frecuentar los bares abiertos y modernos o los oasis de reposo tan de moda hoy día (los famosos ‘wellness’), y descubrir las tiendas pequeñas con su rico colorido de mercancías; esto nos indica que Oriente está, de algún modo, presente en el vivir de todos los días.
En dicha exhibición se presentan cuadros exóticos, objetos como pipas de agua, reproducciones de baños turcos, amplios divanes y películas con sultanes y mujeres hermosas. Todos estos son elementos que han servido a los europeos para hacerse una idea de la manera de existir de los orientales ¿Pero hasta dónde es cierto?
El Café, un punto de encuentro
La muestra ‘Fata Morgana’ del Museo Johann Jacob abarca tres espacios fundamentales de la cultura oriental, cuya influencia causó una verdadera revolución en las costumbres de Europa.
Estos son, el Café, como bebida y lugar de encuentro social, el conocido Baño Turco y el Harem, llamado también Serrallo o Gineceo.
Ya desde los siglos XVll y XVlll varios viajeros franceses hablaban en sus informes de la fascinación que causó la inestimable bebida negra, la bebida de los dioses…
El Café en Oriente era el punto de reunión por excelencia reservado sólo a los hombres. Ahí se juntaban para discutir entre ellos y reposar en cómodos divanes frente a una espléndida vista. También se refrescaban en una magnífica fuente de agua que había en el centro del local y fumaban la pipa de agua.
Además, en el Café los clientes eran servidos por chiquillos adorables y hermosos que despertaban, como las mujeres, fantasías eróticas y sensuales, herencia acaso del mundo griego.
Ya en Europa, el Café fue considerado en el Siglo de las Luces como el lugar de la más amplia comunicación entre la gente y núcleo crucial de intercambio de ideas. El Café era, asimismo, el espacio para leer el periódico y discutir de política. No es casual que actualmente se siga llamando a ciertos locales el ‘Café-Internet’.
La cultura de los baños
Hammam significa para los musulmanes “baño”. Es una tradición que se remonta aproximadamente 1300 años a la época greco-romana y que se conserva en el mundo musulmán.
Los viajeros europeos que iban a tierras de Oriente informan a los suyos con gran expectación sobre la arquitectura de estos baños, su funcionamiento y mobiliario. El Hammam era al inicio una habitación para desvestirse y estar tranquilo, después un aposento húmedo con temperatura alta para transpirar y relajar el cuerpo.
Con el tiempo este tipo de baño se despojó, en parte, de su sentido religioso y estaba reservado a hombres y mujeres que se bañaban, pero separadamente.
Ahí, las mujeres podían reunirse en un espacio fuera de casa que les permitía hablar entre ellas, comunicarse y contar sus preocupaciones de la vida familiar.
En la actualidad el Hammam se ha puesto de moda. La vida moderna con su estrés cotidiano y su ideal de salud y de belleza ha hecho que las personas acudan con mayor frecuencia a estos baños de reposo.
El Harem o el Oriente prohibido
La traducción a varias lenguas europeas del libro ‘Las mil y una noches’ dio lugar, en el siglo XVIII, a pensar en Oriente como una tierra llena de magia y fantasía, pero también de gran erotismo. Uno de estos sitios fue indudablemente el Harem.
En principio era una sección reservada a las mujeres y a los niños. Al Harem sólo acudían los maridos de éstas o familiares que tenían con ellas lazos de consanguinidad, pero no eran admitidos allí hombres desconocidos.
Esto despertó la curiosidad y la fantasía de los extranjeros que veían en estas costumbres orientales a mujeres encerradas perpetuamente en alcobas reservadas. Se creía igualmente que las mujeres eran amantes de príncipes, cubiertas de joyas y vestidas con velos y sedas.
En la imaginación europea el Harem constituía una parte infranqueable del palacio de los sultanes, donde bellísimas princesas y odaliscas eran acudidas por esclavas y eunucos. Por otro lado, se pensaba que su función era asegurar el poder de la dinastía de los sultanes.
Nada de eso era cierto; sólo una ficción literaria, un cliché que nos aleja de la realidad. En Turquía, desde 1926 se instauró la ley del matrimonio entre un hombre con una sola mujer. Sin embargo, Oriente ha quedado como un espacio para los sueños, pero ya es tiempo que se conozca mejor y ampliamente su modo de vida.
swissinfo, Araceli Rico, Zúrich
Fata Morgana, dicho de manera simple, quiere decir espejismos.
La muestra ‘Fata Morgana’ en el Museo Johann Jacob, de Zúrich, abarca tres espacios fundamentales de la cultura oriental, cuya influencia causó una verdadera revolución en las costumbres de Europa.
Estos son, el Café, como bebida y lugar de encuentro social, el conocido Baño Turco y el Harem, llamado también Serrallo o Gineceo.
La exhibición Fata Morgana, imágenes de Oriente, permancerá abierta al público hasta el 27 de junio.
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI
Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.
Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.