Festival de Cine de Friburgo Latinoamérica joven en un festival ya adulto

Jorge y Valentino Rossi, padre e hijo en la pantalla, como en la vida real, protagonizan 'Primero Enero' del realizador argentino Dario Mascambroni.

Jorge y Valentino Rossi, padre e hijo en la pantalla, como en la vida real, protagonizan 'Primero Enero' del realizador argentino Dario Mascambroni.

(FIFF)

Aire fresco, ideas originales y juventud en expansión, definen la presencia latinoamericana en la 31ª edición del Festival Internacional de Cine de Friburgo (FIFF). Representante de esa nueva ola, el argentino Dario Mascambroni presenta en ‘Primero Enero’ una conmovedora mirada a las diferentes visiones del mundo entre un padre y su hijo.

“El Festival de Friburgo tiene todo lo que me gusta: mucho contacto directo con la gente, una selección muy diversa y un concepto de cine amplio que acepta las grandes y las pequeñas producciones, sin discriminar a nadie por el presupuesto que haya empleado”, señala el joven cineasta a swissinfo.ch.

Y es que ‘Primero Enero’, mejor película del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI/2016) y selección de la ‘Berlinale’ (2017) fue realizada en el tiempo record de 45 días, con apenas 5 000 dólares. Una proeza en la que coadyuvó un equipo de 15 personas que trabajaron voluntariamente

Los protagonistas, padre e hijo en el escenario, lo mismo que en la vida real, son familiares directos de Mascambroni, y el guion, que les permitió un amplio margen de creatividad, se desarrolla principalmente en la casa familiar de vacaciones del director.

El filme compite por el Gran Premio del FIFF (dotado de 30 000 francos) y también ha participado en festivales de Bogotá y Río de Janeiro. Tiene como decorado la exuberante naturaleza de la Sierra de Córdoba, centro de Argentina, donde los protagonistas vacacionan tras el divorcio de los padres del chico.  

Dario Mascambroni en entrevista con swissinfo.ch.

(Sergio Ferrari)

Con la sorpresa del éxito de su primer largometraje, Mascambroni (28) subraya la importancia “del aprendizaje que significa participar en los festivales de cine”. El de Friburgo, por ejemplo, que le permite establecer contactos profesionales, dialogar con el público y conocer las reacciones a su película. Además, “ver mucho cine, muy variado, y comprender mejor lo que hay detrás de una película ya finalizada”.

El nuevo cine argentino

Con respecto a la situación del séptimo arte en su país, el joven realizador señala que al margen de algunas películas que pueden asegurar su presencia en el circuito comercial, el resto de las producciones requieren de los festivales para existir.

“El público argentino, fuera de los festivales, no acompaña la producción nacional. Tiene la tendencia a mirar hacia afuera y no valorar lo propio”, lamenta. Y ello, precisa, en un espacio comercial profundamente penetrado por las cintas extranjeras, especialmente estadounidenses.

“Falta una gran tarea pedagógica con respecto al cine”, enfatiza el joven director. “Cuando miro mi infancia y adolescencia no me puedo explicar cómo no me proyectaron ciertas películas en la escuela”.   

Sin embargo, y sin perder su optimismo por el futuro del cine nacional, el artífice de ‘Primero Enero’ reivindica “los avances logrados en los últimos años con la federalización del apoyo a la producción audiovisual que ha permitido que más jóvenes realizadores se lancen a hacer sus experiencias y filmen”.

Pasión y sueños

Este joven cineasta confiesa tener dos pasiones: el cine y el fútbol. Y cuando habla de pasión, lo relaciona con la capacidad no solo de vivirlas intensamente sino también de sufrirlas. “Puedo pasar una noche entera hablando sobre cine con mis amigos”, asegura.

Y entre pasión y sueños, apenas un pequeño paso temporal. En 2016, el premio del BAFICI con ‘Primero Enero’ le posibilitó, entre otras cosas, presentar la película en una sala y recorrer festivales. En 2017, “ganamos un premio con ‘Mochila de Plomo’ que me permite acceder a una vía de financiamiento”. Y, a partir de mayo, la filmación de la próxima película que cuenta la historia de Tomás, un chico de 13 años, el día que sale de la cárcel el hombre que mató a su padre.

Un nuevo tema en el mundo de la infancia y la adolescencia que se perfila como hilo conductor de las realizaciones del director argentino. Ojos juveniles sobre temas de menores en un país donde, desde hace tiempo, el salto generacional renueva la producción cinematográfica y que encuentra en el FIFF una puerta de adicional para ingresar en el vasto circuito europeo.


Festival Internacional de Cine de Friburgo

La 31ª edición del FIFF (del 31 de marzo al 8 de abril), reúne a realizadores de 45 países y ofrece 140 películas: 70 estrenos suizos, europeos o mundiales (10).

Doce largometrajes compiten por el Gran Premio. Entre ellos, ‘Primero Enero’, del argentino Darío Mascambroni y ‘El Vigilante’, del mexicano Diego Ros.

Una veintena de cortometrajes disputan el galardón de esa categoría.

El nuevo premio ‘Visa Extranjera’ será adjudicado a la mejor producción de los alumnos de las escuelas nacionales de cine. El jurado estará integrado por realizadores de Nepal que animan la sección Nuevo Territorio.

El tema faro del FIFF 2017 son las producciones sobre fantasmas, tal como se presentan en una veintena de culturas diferentes.

El escritor estadounidense Douglas Kennedy y Freddy Buache, fundador de la Cinemateca Suiza, estarán presentes como invitados estelares.

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