Cerveza en femenino y cerveza en masculino
Una exposición desvela anécdotas, aspectos curiosos, desconocidos y tal vez sorprendentes de la bebida alcohólica favorita de todos los tiempos.
El Museo Mühlerama, de Zúrich, conmemora el vigésimo aniversario de su apertura con una muestra dedicada a la historia y la cultura de la cerveza.
El tema de la exposición no fue elegido por casualidad. El edificio que alberga el museo y que hasta 1983 se utilizaba como molino fue originalmente una fábrica de cerveza.
Un complejo industrial reconvertido con éxito
Al salir de la estación de Zúrich-Tiefenbrunnen es casi imposible no percatarse de la fachada externa de ladrillos del viejo molino que recuerda más la de un castillo que la de un establecimiento industrial.
Construido en 1889/90 en el estilo típico de la industria alimentaria de la Belle Epoque, el edificio concebido como fábrica de cerveza en 1913 fue reconvertido en molino, función que mantuvo durante 70 años, y donde además se almacenaban cereales y harinas.
En 1986 los locales del molino se convirtieron en la sede del Mühlerama, un museo donde siguen vivas la historia y la arquitectura del edificio gracias a la exposición permanente dedicada a los cereales.
Un aniversario bajo el signo de la cerveza
El olor a harina y pan acompaña al visitador en su recorrido por las salas de la actual exposición ‘Cerveza femenina y cerveza masculina’. En los espacios donde hace un siglo se producía cerveza, ahora se habla de cerveza.
«El espacio reservado a la fábrica de cerveza de Tiefenbrunnen constituye solamente una parte del museo Mühlerama», señala Eva Dietrich, «Pero el edificio sigue siendo el mismo, y en la sala central de la exposición podemos ver todavía el agujero del camino donde estaba la secadora. Esta es la referencia más directa al pasado del edificio».
Las pequeñas vitrinas colocadas sobre simples cajas de cervezas no contienen documentos u objetos de valor: el material expuesto tiene como función contar anécdotas y curiosidades sobre el descubrimiento, la elaboración y el consumo de la cerveza en las diferentes culturas y a lo largo de los siglos.
Un poco de todo…
En una vitrina están expuestos los ingredientes básicos de la cerveza: cereales, agua, levadura. En otra hay lúpulo (hierba para hacer cerveza) y otras especies utilizadas para corregir el sabor o aromatizar la bebida. En otra parte de la muestra se explica en detalle el método de elaboración de la cerveza.
Los datos históricos se entremezclan con leyendas y creencias sobre esta bebida. Entre ellas, una medieval que aconsejaba colocar piel de serpiente debajo del barril de cerveza.
Las proyecciones multimedia abordan los aspectos sociales de la cerveza. Unas entrevistas a hombres y mujeres de diferentes edades sirven cuestionarnos sobre el por qué consumimos cerveza y cómo lo hacemos, pero también para reflexionar sobre aspectos menos agradables como son el abuso y la adicción.
Las referencias típicamente helvéticas figuran, sobre todo en las proyecciones que hablan de la ‘cerveza en el tiempo de ocio’. Los suizos entrevistados describen su ‘hobby’ y relatan en detalle la elaboración de su cerveza.
Una historia antiquísima
Como todos los grandes descubrimientos parece que el de la cerveza tampoco fue casual. La muestra se adhiere a la hipótesis de que fue descubierta simultáneamente en varios lugares de la tierra. No es fácil, pues, resolver el enigma.
Lo cierto es que la Mesopotamia (hoy Irak) tuvo un papel destacado en la historia de la antigua cerveza. Los sumeri ya sabían elaborarla hace 5.000 años. Pero la ley más antigua que regula su producción y venta figura en el Código de Hammourabi (1728-1686 a.C.) y se remonta a la era babilonia.
La cerveza tenía un papel relevante también en la sociedad medieval. La muestra lo subraya recordando que en un plano del monasterio de San Gall que data de 820 contiene tres locales concebidos para la elaboración de la cerveza: uno para los monjes, otro para los nobles y otro para los peregrinos y pobres.
Elaboración: ¡un asunto de mujeres!
«En nuestra cultura estamos acostumbrados a asociar la cerveza con contextos típicamente masculinos», subraya Eva Dietrich. «Sin embargo, en la primera parte de la exposición se muestra que hasta fines del siglo XIX la elaboración de la cerveza era una actividad que realizaban tradicionalmente las mujeres y no el oficio típicamente masculino en el que se ha convertido hoy».
De los caracteres cuneiformes del Cógido de Hammourabi sabemos que en la Mesopotamia eran mujeres quienes estaban al frente de las ‘casas de cerveza’. Hay documentos medievales, según los cuales cuando una cocción de cerveza resultaba especialmente buena, era costumbre que las mujeres invitaran a sus amigas a degustarla.
La elaboración de la cerveza se convirtió en un dominio de los hombres sólo después de la industrialización, pero no en todos los países. En Burkina Faso, por ejemplo, son las mujeres quienes vigilan el proceso de fermentación y la cocción de la cerveza de millo, la bebida más consumida en el país.
swissinfo, Paola Beltrame, Zúrich
(Traducción del italiano: Belén Couceiro)
La exposición ‘Cerveza en femenino y cerveza en masculino’ que ofrece el Museo Mühlerama, de Zúrich, permanecerá abierta al público hasta el 15 de julio de 2007.
Además de la exposición temporal dedicada a la cerveza, en el Mühlerama se puede visitar también ‘Hombres y trigo’, durante la cual se puede asistir a la puesta en función de las máquinas utilizadas en el viejo Molino de Tiefenbrunnen.
En el edificio del museo hay una esquina reservada a la elaboración y cocción de pan al que pueden acceder, previa reserva, estudiantes y grupos.
El centro de Tiefenbrunnen alberga, además del museo, una sala de cabaret, un bar, un restaurante, comercios, un atelier, escuelas de danza, un gimnasio y viviendas privadas.
Según una investigación llevada a cabo en 2003, el consumo anual medio de cerveza era de 141,2 litros/persona en Irlanda; 117,5 l en Alemania; 58,1 en Suiza y de sólo 35,5 l en Francia.
Las estadísticas reflejan que en Suiza los hombres toman unas 100 veces cerveza al año y en cada ocasión beben unos 0,55 litros. Las mujeres beben unas 25 veces cerveza al año y cada vez consumen 0,26 litros, tendencia que está aumentando.
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