Multas y curiosidades del Código de Tráfico y Seguridad Vial suizo
El Código de Tráfico y Seguridad Vial suizo es uno de los más estrictos de Europa. Cada actualización anual revela detalles curiosos y obsesiones típicas de la mentalidad y los hábitos helvéticos.
Se podría decir que, para circular por las carreteras del país, hay que pensar «a la suiza»: de manera práctica, racional y minuciosa. En la Confederación, por ejemplo, los semáforos muestran el color ámbar antes del rojo, y también antes del verde. Con el ámbar, sin embargo, está prohibido pasar, salvo que frenar ponga en peligro a otra persona. Su función es más bien alertar y agilizar el tráfico.
A diferencia de otros países del continente, donde la señalización suele colocarse al borde de la carretera con señales, en Suiza las marcas sobre el asfalto tienen un papel fundamental. Es sobre el pavimento donde se distingue la división de carriles para bicicletas, reservados al transporte público y a la preselección de carriles.
La normativa se encuentra en la página de la Oficina Federal de CarreterasEnlace externo (USTRA) y está regulada por la Ley Federal de TránsitoEnlace externo (LCStr). Debido al sistema federal, algunas normas dependen de los cantones o de los municipios, lo que hace que el conjunto de reglas sea muy amplio y detallado. La Ordenanza sobre Normas de CirculaciónEnlace externo (ONC), que cuenta con nada menos que 74 páginas, es especialmente importante.
Manos fuera del claxon
Las obligaciones reflejan la manera suiza, es decir, atención al detalle, pasión por el orden y la limpieza. Olvídense de tocar el claxon para protestar o saludar a un amigo. El artículo 29 de la ONC los llama «avisadores», los equipara a las luces del coche y aclara que solo se deben usar «cuando la seguridad del tráfico lo exija». Los casos contemplados son dos: hacerse notar ante un niño distraído o atravesar una curva cerrada sin visibilidad. Por la noche, solo se permite tocar el claxon en caso de peligro.
La ONC también regula el ruido: mantener el motor encendido sin necesidad, acelerar demasiado rápido o «hacer que el motor funcione continuamente a altas revoluciones en zonas urbanas». En 2025 se añadió el ruido del escape como posible infracción y puede acarrear sanciones de hasta 10.000 francos.
Quien redactó las normas se puso el gorro de Solón para dejar claro que está prohibido cargar y descargar un coche sin cuidado y golpear las puertas. También se prohíben «otras molestias», como salpicar a los peatones cuando hay nieve o lluvia. La Ordenanza precisa que se debe circular de manera que las demás personas «se vean lo menos molestadas posible». Suiza lo incluyó en el Código para que, si alguien es maleducado, exista la posibilidad de poner orden legalmente.
Multas severas
Aparcar puede resultar caro y, para entender cómo funciona el sistema, hay que llevar varios años viviendo en el país. Existen zonas de estacionamiento limitado, algunas gratuitas durante 60 o 120 minutos, así como líneas blancas y azules que marcan las restricciones. En las ciudades, la idea de aparcar sin pagar no existe, y los controles son frecuentes.
Las sanciones por exceso de velocidad son severas y buscan garantizar que la multa se cumpla: van desde 40 francos hasta incluso miles de francos, además de la retirada del permiso de conducir. Las normasEnlace externo son tan numerosas y detalladas que, al volante, la mejor estrategia es circular con máxima precaución. Por ejemplo, el perfil de los neumáticos debe tener al menos 1,6 milímetros; un grosor insuficiente puede acarrear una multa de 100 francos, y si están muy desgastados, le pueden retirar el carnet durante al menos un mes.
En el Código suizo, los tranvías siempre tienen prioridad, no solo sobre los coches, sino también sobre los peatones. Así que olvídense de la idea de que este imponente vehículo sobre rieles se detenga: su campana sonará insistentemente hasta que los peatones se aparten.
Gira y gira
Las rotondas son casi una obsesión nacional en el país alpino. Tan habituales que incluso el Touring Club Suizo (TCS), la principal asociación de movilidad y asistencia en carretera del país, ofrece en su sitio webEnlace externo vídeos que explican cómo circular correctamente por ellas. Muy al estilo suizo, el centro suele adornarse con composiciones florales o instalaciones artísticas; algunos ejemplos pueden verse en la galería publicada por Swissinfo.
El término legal es «áreas de recorrido rotatorio obligatorio», pero en el cantón del Tesino las llaman «rotondas». La región de habla italiana registra la mayor proporción de conductores indisciplinados en rotondas, advierte la policía cantonal del TesinoEnlace externo.
Curiosidades suizas
La obsesión por el detalle ha llevado a incluir en la ONC artículos tan obvios que parecen innecesarios. Por ejemplo, está prohibido recorrer un túnel en sentido contrario y un niño puede ir en bicicleta sólo si sabe pedalear.
El tic nacional por la limpieza también afecta al código de tránsito: faros, espejos y cristales deben estar limpios. Si se presenta a la inspección con el coche sucio, le mandarán a casa y tendrá que volver de nuevo cuando lo haya limpiado.
El conductor debe tener «una visión de 180°» de la carretera. Por tanto, colgar objetos del retrovisor puede acarrear multa, amonestación o retirada de licencia. Cuidado con la nieve: si solo limpia una parte del parabrisas, arriesga que le pongan una multa. Todo buen ciudadano suizo lleva una espátula para limpiar el techo y los cristales de nieve y hielo.
En cuanto a las infracciones en la frontera, surgen roces con los vecinos italianos. Algunos conductores suizos, tan estrictos y meticulosos en casa, adoptan un estilo más relajado al cruzar hacia Italia, lo que provoca críticas. Sin embargo, al volver a Suiza o al ser detectados por las autoridades, siguen sujetos a las multas suizas, que pueden ser considerables.
En montaña y bajo la nieve
En carreteras alpinas, tienen prioridad los vehículos que suben y los que son más pesados (autobuses o camiones). En pasos estrechos, quien baja debe retroceder, salvo que el otro esté cerca de un ensanchamiento. Pero si se encuentra con un autobúsEnlace externo, el amarillo con el típico claxon de tres tonos, recuerde que el artículo 38 de la Ordenanza otorga al conductor de transporte público facultades de policía: puede indicarle qué hacer y está obligado a obedecer.
A diferencia de muchos países vecinosEnlace externo, en Suiza no es obligatorio el uso de neumáticos de invierno. Sin embargo, casi todos los conductores los instalan al final del buen tiempo, porque por ley el vehículo «debe ser siempre seguro». Si sufre un accidente en invierno con neumáticos de verano, arriesga multa y reclamaciones del seguro. Es un rasgo típico de la mentalidad suiza: libertad para actuar, pero con normas estrictas y consecuencias firmes.
Etiqueta y costumbres
Si en Suiza se cruza con otro coche en un paso estrecho, salude. Al cruzar por un paso de peatones, agradezca al conductor. Los niños aprenden desde primaria cómo comportarse en la calle, porque es tradición que vayan solos a la escuela. Llevan chalecos reflectantes y saludan con la mano tras cruzar.
El respeto a los pasos de peatones es fundamental en la cultura cívica suiza. Tanto es así que el periódico BlickEnlace externo publicó una encuesta con la pregunta «¿Cómo se comporta sobre los pasos de peatones quien lee nuestro periódico?». De las 20.000 personas que respondieron, solo el 1 % admitió no saludar al conductor que se detuvo para dejarles pasar.
La conclusión es clara: basta con poner un pie sobre las rayas para que los coches se detengan. Esta costumbre convierte a un suizo en el extranjero en un potencial peligro público. Si intentara lo mismo en una calle concurrida de Roma, como dicen en la Ciudad Eterna, duraría «lo que un gato en la Tangenziale».
Debido a la abundancia de bicicletas, existen también numerosas normas para su uso, llamadas «velocípedos» por la Ley Federal de TránsitoEnlace externo. La USTRA dedica una página a un CiclogalateoEnlace externo, un manual de cortesía y normas para ciclistas.
Autopistas y viñetas
Suiza fue el primer país en 1984 en introducir el distintivo que certifica el pago del impuesto de autopistas. Desde 1994, la «viñeta» está incluida en la Constitución. El adhesivo cambia de color cada año y también existe en formato digital. No tenerlo implica una multa de 200 francos; manipularlo o usarlo más de una vez puede ocasionar hasta tres años de prisión.
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Por qué Suiza mantiene una densa red de autopistas
Desde 2021 es obligatorio crear un «corredor de emergencia»Enlace externo en el centro de la autopista ante cualquier congestión para permitir el paso de vehículos de urgencia. Quien no cumpla puede ser multado con 100 francos, con sanciones más severas si se impide el socorro, incluyendo denuncia y retirada de licencia.
En Suiza se bromea sobre la obsesión por la perfección de las carreteras, que se reparan con tanta frecuencia que las autoridades federales se sintieron obligadas a justificarse: «¿Son los suizos perfeccionistas respecto al mantenimiento de las carreteras?».Enlace externo Los datos de 2023 de la Oficina Federal de EstadísticaEnlace externo parecen darles la razón: el mantenimiento, la gestión y la ampliación de la infraestructura vial costaron 7.700 millones de francos al erario público.
Artículo adaptado del italiano por Carla Wolff.
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