Abriendo brecha a las inmigrantes cualificadas

Las participantes del programa Proacte este 2020. Découvrir


Tener un objetivo profesional definido y recuperar la autoconfianza, dos puntos esenciales para evitar la descualificación profesional de las mujeres extranjeras con permiso de estancia en Suiza, indican las expertas de la asociación découvrir.

Este contenido fue publicado el 03 septiembre 2020 - 11:00

La historia de este servicio en la parte francófona de suiza inició con la decisión de la colombiana Rocío Restrepo de abrirse un camino laboral en este país que le otorgó asilo en 1999.

La madre de familia, pese a dos diplomas universitarios y a su experiencia en recursos humanos en Colombia, solo obtenía empleo en tareas domésticas, limpieza de oficinas y cuidado de niños.

¿Era la única en esa condición?, se preguntaba y acudió a todas las asociaciones femeninas de Ginebra para obtener respuesta. “Me encontré a 80 mujeres en la misma situación. Éramos muchas y de muchos países”.

Restrepo detectó los obstáculos comunes a los y las inmigrantes cualificadas para encontrar un empleo en Suiza acorde con su formación, capacidad y experiencia. En particular, cuando esas personas no provienen de Noruega, Islandia, Liechtenstein o de la Unión Europea, es decir, de la zona con la que Suiza ha convenido compartir su mercado laboral y su mano de obra. En 2007 fundó la asociación découvrir para ofrecer soluciones.

Rocío Restrepo. découvrir

"Lo que hicimos en nuestra asociación fue aprender con cada una de las personas que han tocado a nuestra puerta cuáles son los caminos a la eventual homologación de su diploma, o a un reconocimiento parcial de sus estudios o a hacer valorar la experiencia laboral de cada una de ellas para lograr obtener un empleo, porque muchas veces es la misma mujer la que se desvaloriza a causa de su trayectoria migratoria”, explica la psicóloga suiza-colombiana.

Más de 3 000 mujeres han aprovechado los servicios de la asociación, como es el caso de esta jurista:

 “Llegué a Ginebra en 2013 para estar cerca de mis hijos que ya vivían aquí. Era escribana judicial en Brasil. Fue difícil porque no hablaba el idioma local. Limpiaba casas para cubrir mis gastos. Creía que a mi edad, sin saber francés y con mis estudios de derecho en Brasil sería imposible obtener un mejor empleo”.

La asociación la ayudó entonces con las diligencias administrativas para solicitar el reconocimiento de su diploma de derecho y a redefinir su proyecto profesional.

“Obtuve excelentes notas en el examen de francés DELF B2, hice un Máster en Criminología en la Universidad de Lausana, reformulé mi curriculum vitae y conseguí una pasantía. Hoy trabajo como encargada de proyectos en el sector de la integración”, testimonia la inmigrante en el reciente informe anual de la asociación.

Objetivos realistas

“La tarea principal es de la persona concernida”, indica, por su parte, María Saldana, especialista en formación para adultos egresada de la Universidad de Ginebra y encargada del programa ProActe en découvrir.

La también licenciada en asistencia social llegada de Perú hace 22 años evidencia que muchas participantes al principio no tienen en la mira un objetivo profesional viable. “Justo el programa contribuye a focalizar objetivos realistas, gracias a la experiencia acumulada en este acompañamiento, caso por caso.”

“Por ejemplo, acabo de reunirme con una ingeniera electrónica de Tanzania. Incluso se especializó en China, donde se hizo de una buena experiencia laboral. Se ha dedicado a sus hijos aquí durante los últimos 4 años y percibimos que ha perdido mucha confianza en sí misma. Considera la posibilidad de empezar desde cero como asistenta en el consultorio médico de su esposo o abrir una guardería. Parece haberse olvidado de sus cualificaciones en ingenieria”, anota Saldana.

“Evaluaremos objetivamente sus requerimientos para las opciones en vista”, especifica la experta.

Este programa, existente desde 2008, ha acompañado a unas 300 mujeres. “Aproximadamente un 35% de ellas ha obtenido el puesto que le corresponde de acuerdo con sus cualificaciones”, añade Rocío Restrepo.

La solidaridad, valor fundamental

Además, cada mujer que logra un lugar en el mercado laboral suizo tiene la obligación de ayudar a aquella con un perfil similar, pero que todavía no ha conseguido esa meta.

“A la gente hay que ponerla en contacto rápidamente con aquellas personas activas en su sector”, afirma Restrepo, que ya planifica abrir una línea de ayuda para las personas que vivan fuera de la parte francófona de Suiza.

La identificación de las necesidades específicas de cada clienta a través de los programas de asesoramiento y mentores en Ginebra y en sus antenas en Vaud y Neuchâtel, se logra gracias al respaldo de donativos privados, subvenciones públicas y a las propias contribuciones de las candidatas, que en total significan actualmente un presupuesto anual de más de un millón de francos suizos.

Además, hoy también la asociación fortalece sus vínculos con las empresas “para advertir del potencial de estas mujeres inmigrantes”, un asunto esencial donde queda mucho por hacer, apunta Savoy Jérémie en su estudio exploratorio sobre la asociación, realizado al final de su maestría en socioeconomía por la Universidad de Ginebra.

Découvrir ha sido, por lo general, una estrategia exitosa y una solución apropiada para reducir o eliminar la descualificación”, concluye sobre la labor de este servicio.

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