Se evalúan en Suiza los riesgos del uranio de bajo poder en Kosovo
La muerte de 12 soldados de la OTAN, supuestamente provocada por exponerse a los efectos de uranio de bajo poder ha dado lugar a que el ejército suizo y grupos humanitarios reevalúen el peligro que encierra este tipo de munición.
Los riesgos que corre el contingente helvético de 150 voluntarios en Kosovo son mínimos, sostiene los expertos del ejército de Suiza.
Según las pruebas realizadas el pasado mes de julio en los laboratorios de la institución castrense, en Spiez, es prácticamente total la ausencia de peligro, a menos que las personas pasen mucho tiempo cerca de restos de uranio empobrecido, precisó un portavoz militar. Recalcó además que los soldados suizos no están en sitios bombardeados con este tipo de proyectiles.
No obstante, una comisión del comando general reevaluará el asunto para establecer si el batallón helvético está expuesto a riesgos, y si fuera el caso, determinar la naturaleza de ellos.
Seis soldados italianos que sirvieron en los Balcanes han fallecido de leucemia. El último de ellos no estuvo en Kosovo, pero participó en dos recorridos por Bosnia-Herzegovina.
Cinco soldados belgas y un portugués de la fuerza multinacional de paz murieron también como resultado posible de una contaminación con uranio.
El gobierno italiano ha pedido a la OTAN una investigación sobre el probable nexo entre la munición empleada por los aviones estadounidenses durante los conflictos en Bosnia y Kosovo. El denso metal es usado por su capacidad para perforar blindados.
La presunta muerte silenciosa de numerosos veteranos de Kosovo ha despertado también interrogantes sobre la seguridad de los trabajadores humanitarios que cumplen labores en sitios bombardeados durante la campaña militar de la OTAN.
El Comité Internacional de la Cruz Roja informó a swissinfo que, tras descubrir el uso de uranio de bajo poder en el conflicto, el año pasado, procedió al análisis médico minucioso de unos 30 miembros de su personal, nacionales y extranjeros.
«Todos los tests fueron negativos», declaró Vincent Lusser, portavoz del CICR en Ginebra. «En vista de que estos análisis son difíciles y muy refinados, no creemos necesario repetirlos de forma rutinaria», precisó.
Lusser añadió que el personal es sometido, al término de su misión, a un control médico regular. A los delegados enviados a Kosovo se les advirtió que eviten las áreas de riesgo y el contacto con cualquier tipo de munición.
«En vista de las pruebas hechas el año pasado, no estamos demasiado preocupados por la salud de nuestros delegados, pero seguimos vigilando la situación para asegurarnos que continúen su labor en condiciones de seguridad», añadió Lusser.
El Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados, con sede en Ginebra, informó a su vez que aplica una política de seguridad similar. Su personal recibió instrucciones para no aproximarse a las áreas que fueron blancos de ataques aéreos recientes.
«Nuestro personal respondió sin alarmas» indicó el portavoz de ACNUR, Kris Janowski. «Les hemos ofrecido la posibilidad de someterse a los análisis de uranio de bajo poder, pero sólo un puñado de voluntarios decidió hacerlo» añadió a swissinfo.
En fin, dijo que ACNUR está transmitiendo a su personal toda la información recibida sobre el tema, pero que aún es demasiado temprano para tomar una posición clara con respecto a los peligros que puede encerrar del uranio de bajo poder.
Roy Probert
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