Cómo enseñan la democracia los colegios suizos en el mundo
Desde Pekín hasta Bogotá, los 17 colegios suizos en el extranjero se esfuerzan por transmitir los valores democráticos suizos a sus estudiantes. Un reto a veces delicado en países donde el contexto político difiere mucho del de Suiza. Esta cuestión fue el tema central de la conferencia anual de estos centros, celebrada esta semana en Suiza, en el cantón Valais.
«Nuestros colegios son lugares donde la democracia se vive a diario», indica Heinz Rhyn, presidente de educationsuisse, la organización paraguas de los colegios suizos en el extranjero, en la inauguración de la jornada oficial de la conferencia de los colegios suizos en el extranjero el miércoles en Visp, en el cantón del Valais.
El espíritu crítico, la capacidad de juicio y el respeto por los diferentes puntos de vista no solamente se enseñan, sino que también se ponen en práctica cada día, precisó. Y subrayó que «esta misión reviste una importancia especial, sobre todo ante la creciente polarización de la sociedad».
La educación cívica forma parte del plan de estudios de las 17 escuelas suizas en el extranjero, repartidas por tres continentes y diez países. Sin embargo, el sistema democrático suizo, en el que los ciudadanos y ciudadanas acuden a las urnas cuatro veces al año, dista a veces mucho de la realidad política de los países de acogida.
En particular en los centros situados en Estados considerados autocráticos o con tendencia autocrática, como las escuelas suizas de Singapur, Pekín, Bangkok y México. También allí, el profesorado se esfuerza por transmitir los valores democráticos, aunque ello implique abordar ciertos temas con mayor cautela.
En Pekín, se da prioridad a los intercambios orales
En la escuela suiza de PekínEnlace externo, el alumnado experimenta la democracia desde una edad muy temprana. «En el jardín de infancia, puede participar en la elección de los juguetes disponibles o votar sobre determinados temas. Se le pregunta, por ejemplo, si prefiere aprender esto o aquello», explica Carla Frehner, profesora del centro.
La educación cívica se va desarrollando a lo largo de la escolaridad. «En primaria, tenemos un consejo de clase que se reúne cada semana y debate diferentes temas, sobre todo las normas del colegio», señala la profesora.
Sin embargo, la enseñanza de la democracia resulta especialmente delicada en China. «No iría por las calles de Pekín proclamando: “En nuestra Escuela Suiza de Pekín enseñamos democracia», confiesa Carla Frehner. Aunque la escuela no está sujeta a la censura que ejerce el régimen chino, algunos temas se abordan con cautela para no poner en peligro a las familias del estudiantado.
La Escuela Suiza de Pekín está asociada a una gran escuela internacional, cuyo reglamento estipula claramente que los temas geopolíticos y de actualidad no deben abordarse en clase. «No queremos llegar a eso: aun así, tratamos estas cuestiones, pero de la forma más objetiva posible», explica la profesora.
La cuestión de los derechos humanos figura entre los temas especialmente delicados en China, un país criticado habitualmente por las organizaciones internacionales por las violaciones cometidas en este ámbito. «Cuando nuestros libros de texto abordan este tema, llevamos a cabo un importante trabajo de preparación. También reflexionamos sobre los documentos escritos que entregamos al alumnado y, en ocasiones, damos prioridad a los intercambios orales», relata Carla Frehner.
En Bangkok y Singapur, el parlamento vivido desde dentro
Los temas delicados varían según el país. «En Tailandia, no podemos criticar a la familia real», explica Christian Vogel, director del colegio suizo de BangkokEnlace externo. Para que las niñas y los niños puedan experimentar la democracia de forma práctica, se ha creado un Parlamento escolar. Una iniciativa que también utilizan otros colegios suizos para animar a las y los jóvenes a participar, más adelante, en la vida política.
Este es, en particular, el caso de Singapur. «Cada clase elige a un representante para el parlamento de alumnos durante un año», explica Rahel Eckert-Stauber, directora del Colegio Suizo de SingapurEnlace externo. A ella le importa mostrar al estudiantado que su compromiso puede tener efectos concretos. Así, cuando el parlamento escolar señaló la falta de espacios de intimidad en los vestuarios de deporte, se llevaron a cabo obras para adaptar las infraestructuras. «Antes, el timbre que señalaba el inicio y el final de las clases no se oía en una parte del edificio. Por eso, había retrasos con frecuencia, lo que molestaba al personal docente. El parlamento nos llamó la atención sobre este problema y pudimos resolverlo», cuenta la directora.
La Escuela Suiza de Singapur se ha fijado como objetivo ayudar a sus aproximadamente 250 alumnos a comprender la democracia y los fundamentos del sistema político suizo. «Tenemos tantas culturas diferentes en nuestro centro que también es importante fomentar la tolerancia y la apertura», subraya Rahel Eckert-Stauber. En un país situado en la encrucijada de numerosas culturas, la actualidad debe abordarse con tacto. «Por ejemplo, tenemos estudiantes de Rusia y de Ucrania. Por eso debemos tener cuidado con la forma de abordar la guerra en Ucrania», señala la directora.
En Bogotá, una inmersión en una asamblea de la ONU
En una democracia electoral como la de Colombia, los valores democráticos ya están presentes en el día a día. No obstante, el colegio suizo de Bogotá Enlace externose esfuerza por explicar las particularidades de la democracia directa suiza a su alumnado, compuesto por 800 estudiantes. «No ven a sus padres ir a votar varias veces al año, como en Suiza. En Colombia, sólo se vota para elegir a la persona que ocupe el puesto presidencial cada cuatro años», ejemplifica el director del centro, Thomas Schwarb.
La educación cívica en la Escuela Suiza de Bogotá también tiene una dimensión internacional. «Cada año, la sección de bachillerato participa en una simulación de las Naciones Unidas, organizada por la asociación SwissMUN», cuenta el director. Las alumnas y los alumnos representan a diferentes países y trabajan sobre un tema, por ejemplo, la pobreza o los derechos de las mujeres. Al final de la jornada, aprueban una resolución.
En todo el mundo, la educación cívica supone un reto para el profesorado. «Esto requiere una formación sólida y basada en la reflexión. Se trata de un importante reto pedagógico que exige recursos», recordó Monika Waldis, directora del Centro para la Educación para la Ciudadanía de la Escuela Superior Especializada del Noroeste de Suiza, durante la conferencia. Un reto que afecta tanto a los centros de Suiza como a los establecidos fuera de Suiza.
Artículo revisado por Samuel Jaberg, adaptado al español por Patricia Islas
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