Dolores Fonzi, a por el Goya con ‘Belén’, un grito por el derecho al aborto de las mujeres
Alicia García de Francisco
Madrid, 25 feb (EFE).- En 2016 la argentina Dolores Fonzi recogió un Premio Platino a la mejor actriz por ‘La patota’ y lo hizo portando un cartel en el que se leía ‘Libertad para Belén’, una joven condenada tras sufrir un aborto espontáneo. Casi diez años después estrenó ‘Belén’, con la que este sábado opta al Goya a mejor filme iberoamericano.
Una película que está sirviendo para que siga abierto el debate en su país porque la ley del aborto, que finalmente se aprobó en 2020, está amenazada por el Gobierno ultraderechista de Javier Milei, resalta la actriz y directora en una entrevista con EFE.
Pero no es algo que ocurra solo en Argentina, también en muchos países de Latinoamérica y de todo el mundo, como en Estados Unidos, donde varios estados han derogado sus legislaciones sobre el aborto, resalta Fonzi.
Belén era una joven de Tucumán que sufrió un aborto espontáneo y en 2016 fue condenada a ocho años de cárcel por homicidio ya que la interrupción del embarazo no era aún legal en Argentina. Fonzi quiso ayudar a que el caso se conociera con aquel cartel en los Platino, pero en aquel momento aún no pensaba en hacer una película, reconoce.
En 2019, cuando la joven (que no se llama Belén y que desea permanecer en el anonimato) ya había sido liberada (pasó 881 días en prisión), la abogada Ana Correa contó su historia en ‘Somos Belén’ y Fonzi asistió a la presentación del libro. «Ahí conozco a la Belén real y a Soledad Deza», su abogada, recuerda la actriz.
La productora Leticia Cristi compró los derechos del libro pero el proyecto se estancó. Mientras, Fonzi dirigió su primer largometraje, ‘Blondi’ (2023), y fue en esa época cuando le llegó la propuesta de reescribir el guión de ‘Belén’, dirigirlo y protagonizar la historia, como Soledad Deza.
Un proyecto que para Fonzi era «muy familiar», no solo por su apoyo al caso de Belén, si no porque siempre ha participado en el movimiento de mujeres para lograr que se aprobara la Ley del Aborto, lo que finalmente se logró en 2020.
En Argentina la ley sigue en vigor, «pero desde el gobierno (de Javier MIlei) se quieren quitar todos los recursos para las mujeres pobres», que tienen que pagar por la medicación, «lo que hace que la ley sea solo para una parte de la población».
Por eso para Fonzi era importante contar la historia de Belén y hacerlo ahora. «Porque hoy en día la desigualdad sigue parecida», hay «casos similares al de Belén, con chicas que están siendo juzgadas por emergencias obstétricas, sigue sucediendo y eso que pasaron 10 años», lamenta.
Y en otros países como Irán, los derechos de las mujeres están desapareciendo, lo que hace que ‘Belén’ sea una «película necesaria», afirma Fonzi, que se muestra «sorprendida, emocionada y contenta» por cómo la cinta ha sido recibida desde que se estrenó en septiembre. Tanto por el público como a nivel de premios.
Un camino de reconocimientos
Compitió en el Festival de San Sebastián, donde se llevó la Concha de Plata a mejor interpretación de reparto para Camila Plaate, que da a vida a Belén. Pasó el primero corte de los Óscar en la categoría de mejor película internacional aunque finalmente no fue nominada, ganó el Premio Forqué a mejor cinta iberoamericana y luego llegó la nominación a los Goya.
«La película habla por sí misma, la gente tiene ganas de verla, se han organizado debates en escuelas, en universidades, en cárceles…es relindo», afirma satisfecha Fonzi.
«La verdad es que cuando haces una película querés que salga, que se pueda filmar, vas paso a paso, pero no puedes pensar en esto», reconoce.
Pero más allá de los premios, lo que más satisfacción le produce es que a través de su película, muchas mujeres en circunstancias similares a las de Belén «se sienten escuchadas».
Un camino que culminará este sábado en Barcelona, en la gala de los Goya del cine español, una cita a la que acudirá con «muchas ganas» de ver a sus compañeros y de festejar, gane o no el premio la película.
«Es un año muy competitivo», apunta la cineasta, que destaca el nivel de todas las películas con las que compite en su categoría: ‘La misteriosa mirada del flamenco’, de Diego Céspedes (Chile); ‘La piel del agua’, de Patricia Velásquez (Costa Rica); ‘Manas’, de Marianna Brennand (Brasil) y ‘Un poeta’, de Simón Mesa Soto (Colombia).
Así que se muestra relajada y no piensa mucho en el premio. «Vamos a ver qué pasa, pero estoy infinitamente agradecida ya con lo que la película me dio». EFE
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