Tras el «no» a la caja única… ¿qué sigue?
Hace una semana, los suizos ratificaron el seguro obligatorio privado para enfermedades; a pesar de que es tres veces más oneroso para su bolsillo que en el resto de Europa.
El tema ha sido tema de comentario en los últimos días. El reto ahora es obligar a las 87 aseguradoras a reducir el costo de sus primas e impedir que sólo busquen asegurados jóvenes y sanos.
Los suizos fueron contundentes el pasado 11 de marzo con respecto a la «caja única»: 7 de cada 10 rechazaron la posibilidad de crear un sistema de seguridad social nacional basado en una sola entidad.
De hecho, otorgaron un espaldarazo al actual sistema en el que 87 aseguradoras privadas coexisten y ofrecen sus servicios de salud a la población, que son de contratación obligatoria.
Sin embargo, la falta de competencia real y las elevadas primas que pagan los helvéticos son realidades que no pueden ignorarse.
Concretamente, y de acuerdo con datos de la Secretaría de Estado para la Economía (Seco) al 2006, Suiza es el único país del mundo en el que cada habitante destina alrededor de 6.000 francos suizos anuales al pago de seguros (de todo tipo, no sólo de enfermedad); y las familias canalizan 21% de su ingreso promedio a este objetivo, aproximadamente el triple que en el promedio de los vecinos europeos.
Acometida tras el referéndum
Tras el fracaso de la iniciativa de la caja única, de cuña socialista y apoyada por los verdes, el ministro suizo de Sanidad, Pascal Couchepin, aplaudió el resultado. Pero reconoció que aún hay un largo trecho por andar en materia de competencia para las aseguradoras.
De hecho, Couchepin pidió (12.03) colaboración a los cantones, médicos, farmacéuticos y aseguradoras, para trabajar conjuntamente en la reducción del costo de las primas. Habló también de acrecentar los controles ejercidos para evitar abusos; todo ello, sin merma a la calidad de los servicios.
La consejera nacional socialista de Zúrich, Jacqueline Fehr, dijo que trabajará en el objetivo de garantizar que el pago de seguros de enfermedad no rebase el 8% de los presupuestos familiares helvéticos.
Se trabajará en poner fin a la tendencia de las aseguradoras de buscar sólo «buenos riesgos», ya que en algunas de ellas el promedio de edad de los asegurados es de sólo 26 años.
Del mismo modo, la izquierda insistirá en futuras adecuaciones a la Ley del Seguro Médico, que «sanen» el bolsillo de los asegurados. Y trabajará en modificar la prohibición para crear cajas únicas a nivel cantonal.
¿Qué conviene a Suiza?
La vox populi ya expresó su parecer.
No obstante, y exclusivamente a partir de la evidencia de las cifras, el modelo de seguros contra enfermedad de Suiza luce desfavorable con respecto al resto de Europa en materia de costos.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha sido pródiga en el reconocimiento de la calidad de la salud, educación y nivel de vida de la población helvética.
Pero ha puesto también de forma permanente el dedo en la llaga de la falta de competencia en la economía suiza, en general.
A juicio de la OCDE, una de las debilidades de la estructura actual del seguro obligatorio es que la competencia no posee el nivel requerido.
Los «malos clientes», como los llaman las aseguradoras (más edad o un perfil de salud precario) son evitados por las compañías de seguros, porque les resultan costosos en el corto y mediano plazos.
Del mismo modo, suelen darles un mal servicio (largas esperas en el teléfono, reembolsos a destiempo, etc.) para incentivarlos a buscar otra compañía.
Y aunque los suizos ya decidieron lo que quieren, el modelo que tienen hoy puede afinarse de modo que sea más favorable para ellos, y sobre todo, menos oneroso.
La referencia europea
Ningún vecino europeo se parece a Suiza en materia de salud.
Dinamarca, por ejemplo, presenta el esquema más parecido al de la caja única que proponían los socialistas para Suiza en el referéndum del 11 de marzo. El 98% de los daneses están cubiertos, el Estado suministra los servicios, y aunque la calidad es altísima, los costos son 40% inferiores que para los helvéticos. Sin embargo, no existe libre elección de médicos, y éstos son remunerados a partir de una tabla de honorarios preestablecidos, según su especialización.
Suecia también posee una caja única estatal, alta calidad de servicios, pero tan caros como en Suiza (pagados a través de los impuestos).
Alemania tiene, de hecho, el modelo más cercano al suizo, ya que 9 de cada 10 habitantes están cubiertos por enfermedades con servicios que ofrecen unas 250 empresas aseguradoras. Cada habitante decide que compañía le conviene más, y el pago de primas se prorratea entre empleador, trabajador e impuestos. En este caso, y a diferencia de Suiza, es el nivel de ingreso de cada trabajador el que determina cuánto aporta para recibir servicios de salud.
Austria, por su parte, cuenta también con un sistema muy interesante. En este caso 12 aseguradoras públicas son las que ofrecen los servicios de salud, la calidad es elevada, y también se cofinancia entre asegurado, empleador y gobierno (vía impuestos), considerando los ingresos de los beneficiarios.
En el balance final, aunque el Parlamento sea mayoritariamente de derecha y el apoyo a una caja única sea improbable, el debate no dejará fácilmente la palestra.
Y como resumió Couchepin: Las aseguradoras tendrán que dedicarse a reconquistar la confianza de la gente.
swissinfo, Andrea Ornelas
Un largo trecho se ha recorrido en Suiza desde 1872, año en el que la ‘Transport Insurance Company’, primera aseguradora del país, comenzó a escribir la historia de este sector.
En Suiza, la Ley Federal del Seguro en caso de Enfermedad (LaMal por sus siglas en francés) o Segur de Salud cumplió 11 años de vida el pasado 1° de enero. Sustenta legalmente el derecho a todo suizo de disfrutar de servicios médicos en caso de enfermedad, maternidad y accidente.
En 2003, los suizos votaran –y rechazaron- la posibilidad de crear un sistema de salud centralizado. Tras diversas reformas, el tema regresó al terreno del referéndum el pasado domingo, sin éxito.
El costo de los seguros obligatorios de salud ha aumentado 81% durante los últimos 11 años, y sólo en el periodo 2007-2008 se incrementará otro 5%, según previsiones del Ministerio de Sanidad.
En Suiza los costos de salud son asumidos por:
50% por el seguro de enfermedad; 25% por los seguros complementarios; 15% por el Estado (subvenciones cantonales a los hospitales); y 10% por otras instancias.
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