El 'Joggeli' se viste de fiesta

El nuevo estadio es obra de los ganadores del Premio Pritzker de Arquitectura 2001. www.architron.ch

Los basilenses festejan con orgullo la inauguración este viernes del nuevo parque St. Jakob: el extraordinario estadio de fútbol, obra de los célebres arquitectos Herzog & De Meuron, incluye una residencia para la tercera edad, un centro comercial y una estación de ferrocarril.

Este contenido fue publicado el 07 septiembre 2001 - 16:28

El 'Joggeli' (diminutivo de Jacobo), como llaman cariñosamente los basilenses a su estadio de fútbol, luce sus mejores galas. La nostalgia y el escepticismo, al derribarse el viejo recinto en diciembre de 1998, se convirtieron en alegría anticipada y orgullo a lo largo de los 800 días que duraron los trabajos de construcción.

Se trata sin duda de una obra excepcional y vanguardista caracterizada por el diseño de los renombrados arquitectos Jacques Herzog y Pierre de Meuron, galardonados este año con el premio Pritzker.

Asumieron la difícil tarea de planear un complejo multifuncional respetando las estrictas exigencias económicas impuestas y viéndose limitados en su trabajo artístico, ya que el plan de marketing y el volumen de la obra ya estaban definidos previamente.

Jacques Herzog, hincha declarado del FC Basilea, insistió en que no bastaba con construir un edificio funcional, convencido de que la fuerza atractiva del nuevo parque St. Jakob debía provenir de su arquitectura formidable y estupenda.

Las ideas del arquitecto fueron tan convincentes que el presupuesto inicial de 170 millones de francos suizos se incrementó a un total de 220 millones.

Una envoltura de luz roja rodeando el exterior, la construcción uniforme del techo de las tribunas y la forma simétrica del recinto son los elementos arquitectónicos que caracterizan el estadio. La residencia para la tercera edad resalta del resto del edificio por su enrejado reducido de hormigón.

Una serie de datos técnicos hacen del estadio una obra superlativa: más de 33.000 plazas, 650 aparcamientos, 107 apartamentos residenciales, 30 tiendas y restaurantes (en el centro comercial), 2 millones de horas de trabajo sobre un terreno de 36.500 metros cuadrados.

La reapertura del nuevo 'Joggeli' se realiza en etapas. El 15 de marzo se inauguró el campo de fútbol, con más de 33.000 espectadores que hicieron de un partido mediocre una verdadera fiesta.

El centro comercial abrirá sus puertas a principios de noviembre y la residencia estará habitable en mayo de 2002.

Una gran fiesta en las terrazas del edificio a partir de las 18.00 horas de este viernes, seguida de un espectáculo multimedia en el campo con la participación de la estrella de rock canadiense, Bryan Adams, marcan la inauguración oficial.

La inauguración oficial este viernesEste viernes, la administradora del parque St. Jakob, Basel United, invita al bautizo oficial. Empieza a las 18 horas con una gran fiesta en las terrazas del edificio. Sigue un espectáculo multimedial en la arena con la participación de la estrella de rock canadiense Bryan Adams.

Los festejos coinciden con la inauguración de una nueva estación de ferrocarril en el mismo estadio, resultado de la cooperación fructífera entre el cantón de Basilea-Ciudad, los Ferrocarriles Federales Suizos (FFS) y Basel United y construida en un tiempo récord de tan sólo cinco meses.

En el andén, de 320 metros de largo, pueden parar trenes con 13 vagones, por ejemplo un tren de dos pisos con 1.400 asientos, lo que equivale a una capacidad de10.000 viajeros por hora.

Trenes extraordinarios de todas las direcciones - Suiza, Alemania y Francia - pueden entrar a la estación de St. Jakob que queda a cuatro minutos de la estación central de Basilea. Cinco escaleras y un ascensor llevan directamente al estadio.

La obra refleja el amor al detalle típico del estadio. La estructura de la tela metálica del cercado, por ejemplo, retoma el dibujo de la fachada de la residencia.

Gracias a la nueva parada, el estadio es fácilmente accesible en transporte público. Una ventaja tanto para los entusiastas del fútbol, los 'fans' de la música rock o los visitantes del centro comercial como para el medio ambiente.

Franziska Nyffenegger, Basilea

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