El centro de Leipzig se esfuerza por restablecer la normalidad tras el atropello múltiple
Salvador Martínez Mas
Leipzig (Alemania), 5 may (EFE).- El centro de la ciudad de Leipzig, en el este alemán, lucía desangelado y afectado este martes, incluida la plaza del mercado, con el dispositivo policial aún presente en la zona del atropello múltiple intencionado que la víspera causó dos muertos y una veintena de heridos.
Pese a la fuerte presencia policial, los tenderos del mercado se esforzaban por transmitir una sensación de normalidad tras el atropello, del que se responsabiliza a un alemán de 33 años, que fue detenido poco después en el automóvil que utilizó para embestir a viandantes en pleno centro de la urbe.
«Es muy raro tener que trabajar en un día así», dijo a EFE la comerciante Kari, que vende espárragos en la plaza del mercado, situada junto a la Grimmaische Strasse, céntrica calle en la que se produjo el atropello mortal.
«Hubiera preferido un día sin actividad, porque tener que venir a trabajar tras lo que pasó ayer resulta extraño», señaló, mientras miraba a la calle comercial en la que tuvo lugar la embestida y que se mantiene cerrada al público este martes.
Investigadores con guantes y mascarillas
Tras el cordón policial, los agentes de Policía van y vienen, incluidos investigadores, que llevan guantes y mascarillas, para asegurar pruebas y hallar pistas que permitan arrojar luz sobre lo ocurrido.
Aún se desconoce la motivación del detenido, identificado por los medios como Jeffrey K., técnico de mantenimiento de Leipzig, y que había sido también entrenador de boxeo, pero las autoridades descartan que actuara por razones políticas o religiosas.
Según el medio germano MDR, el detenido se encontraba aún el domingo en un centro psiquiátrico en Leipzig.
«Todos los clientes hablan de un modo u otro de lo que pasó ayer. Saber que hubo muertos y heridos tan cerca de donde estamos resulta chocante», dijo a EFE Silke, detrás del mostrador de su puesto de venta de pan y dulces en el mercado.
Un centro golpeado
Marco, un electricista de Hamburgo que viene regularmente a Leipzig para trabajar, apuntó a EFE que se nota que el centro de la ciudad vive bajo el impacto del ataque del lunes.
«Normalmente hay mucha más gente por la calle. Especialmente en la plaza del mercado. Hoy no se ve apenas gente», afirmó.
Él, al igual que Kari, coincide en apuntar que las autoridades deberían hacer algo para garantizar la seguridad.
Los responsables de la ciudad ya han dicho que quieren revisar la seguridad del centro, ya que, al parecer, el presunto autor del atropello pudo entrar sin impedimentos desde la plaza Augustus a la zona peatonal. En ese punto no hay bolardos.
«Las penas podrán ser más altas para que la gente tuviera miedo de hacer algo así», planteó Marco, mientras terminaba un cigarrillo en una de las plazas aledañas a la Grimmaische Strasse.
En la plaza hay ahora dos puntos en los que espontáneos han dejado flores y velas en homenaje a las víctimas del ataque: uno es la Universidad de Leipzig y el otro un huevo dorado, una instalación artística convertida en improvisado monumento en memoria de las víctimas.
Repetición de ataques con vehículos
Junto al huevo, Zekiye, una peluquera alemana de origen turco que esperaba para poder participar en un seminario cerca del lugar del atropello, calificó de «muy horrible que este tipo de cosas se repitan», en una alusión a la larga lista de ataques con vehículos vivida en Alemania en los últimos años.
En el mismo sentido, Konny, que regenta un puesto de venta de flores, insistió en que «la vida tiene que seguir», aunque reconoció que le inquietan las imágenes que se vieron del atropello.
«Estoy preocupada por que mucha gente vea las imágenes del ataque y haya quien quiera imitarlo», afirmó. EFE
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