El esmalte dental relaciona genéticamente a los Homo erectus y los denisovanos en Asia
Redacción Ciencia, 13 may (EFE).- Hace unos dos millones de años, Homo erectus, fue la primera especie del género Homo en salir de África y extenderse por Eurasia y el sudeste asiático. Sin embargo, pese a ser claves en la Evolución Humana, la falta de fósiles ha impedido saber qué contactos tuvieron con otros humanos.
Ahora, un estudio liderado por el Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología (IVPP) de la Academia China de Ciencias ha establecido un vínculo genético entre H. erectus y denisovanos (una especie de Homo coetánea de neandertales y H. sapiens), un hallazgo que sugiere que ambas especies se cruzaron.
Los escaso registro fósil de H.erectus constituye un patrimonio cultural irreemplazable que impide a los científicos usar métodos de estudio invasivos para analizarlos, lo que durante mucho tiempo ha limitado el progreso de la investigación molecular de estos restos.
Pero el equipo chino ha superado este problema usando la paleoproteómica, una técnica no invasiva que permite extraer información molecular a partir de las proteínas del esmalte dental, que al ser el tejido más duro del cuerpo permite una conservación excepcional durante cientos de miles de años.
Dos variantes genéticas
Para hacer el estudio, cuyos detalles se han publicado este miércoles en la revista Nature, los autores analizaron seis dientes de Homo erectus de al menos 400.000 años de antigüedad, procedentes de tres yacimientos de China: Zhoukoudian (el Hombre de Pekín), Hexian y Sunjiadong.
El análisis identificó la variante genética AMBN-A253G, que está presente en los seis individuos analizados. Esta mutación, desconocida hasta ahora, no se ha encontrado jamás en ninguna otra especie de primate ni en linajes humanos como denisovanos, H. sapiens, o neandertales, ni siquiera en los fósiles más antiguos de H. erectus como el de Dmanisi (Georgia) o en los humanos arcaicos de Atapuerca.
Por tanto, este marcador genético es exclusivo para las poblaciones de H.erectus de Asia y permite zanjar controversias como la de los fósiles de Hexian y confirmar definitivamente que pertenecen a H. erectus, aseguran los autores.
El análisis reveló una segunda variante, la AMBN-M273V, presente en los seis H. erectus que había sido documentada previamente en denisovanos y que todavía sobrevive en algunas poblaciones actuales del sudeste asiático y Oceanía.
Los investigadores creen que esta variante pudo entrar en el linaje denisovano a través de la coexistencia y el cruce con H.erectus y fue posteriormente transmitida a algunas poblaciones humanas modernas (en Filipinas, Nueva Guinea e India) a través del ADN denisovano que actuó como «puente evolutivo intermedio».
Determinación del sexo
Mediante técnicas de muestreo mínimamente invasivas y métodos avanzados de espectrometría de masas, los investigadores extrajeron y analizaron el proteoma endógeno del esmalte para confirmar la autenticidad de las proteínas y descartar que contaminación exógena moderna.
A partir de ahí, basándose la proteína AMELY (que solo la tienen los machos), el equipo determinó con éxito el sexo biológico de los especímenes: cinco eran varones y uno, el del yacimiento de Sunjiadong, se identificó como mujer.
Para validar estos hallazgos, los autores usaron la técnica de espectrometría de masas y compararon los resultados varias veces con distintos programas de chequear los resultados.
Por último, emplearon métodos de análisis de ADN vinculados a variantes de aminoácidos específicas (los ladrillos que forman proteínas) para reconstruir la información genética.
Para los autores, todas estas herramientas proporcionan un nuevo marco para la investigación sistemática en el campo de la paleoproteómica que permite estudiar fósiles valiosos sin dañarlos y conseguir unos datos que hasta ahora eran imposibles de tener. EFE
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