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El Oriente de visita en Basilea

La cantante libanesa Fairuz. http://www.musikderwelt.ch/

Después de dos años de pausa, el festival 'Música del mundo' regresa a Basilea con diez días de entretenimiento y más de 200 artistas llegados de un territorio que se estrecha de Dakar a Islamabad.

Este contenido fue publicado el 22 junio 2001 - 13:42

Desde el 20 de junio y hasta el 1 de julio, el área del antiguo cuartel militar de la ciudad de Basilea se convierte en bazar oriental.

En el nuevo lugar de acogida del festival - antes se celebraba en la plaza de la catedral - los organizadores encuentran más espacio, una infraestructura mejor y un ambiente ideal para este evento multicultural.

Nuevo es también el énfasis temático con un programa popular y atractivo para un público amplio. En su undécima edición, el festival ofrece 20 conciertos, obras de teatro, un ciclo de cine, talleres de música y un gran mercado oriental.

Invitada especial en la noche inaugural fue la cantante libanesa Fairuz, conocida como 'embajadora de las estrellas'. Nacida en 1935, comenzó su carrera en el coro de la radio de Beirut. Ya en los años 60 se hizo famosa en todo el mundo árabe.

La música de Fairuz y su grupo se caracteriza por la combinación de raíces rurales y folclóricas con influencias modernas. No había vuelto a actuar en Europa desde 1994, y se trató de su primer concierto en Suiza.

La simultaneidad de tradiciones diferentes constituye el filo rojo del festival. Destaca Thomas Kayser, gerente del evento: "También en Basilea nos vemos confrontados con la coexistencia de diversas culturas. Queremos enfatizar esta diversidad, típica de las sociedades modernas."

La noche dedicada a El Cairo, por ejemplo, empieza con un concierto de Abdou Dagher, representante de la música clásica del Egipto. Luego, el pop oriental de Natacha Atlas ofrece una vista moderna del país de los faraones.

Otros actos emocionantes: argelinos jóvenes luchan con el micrófono contra el silencio; un grupo de Lahore presenta himnos extáticos; varias formaciones dejan escuchar los contrastes del jazz oriental.

El festival no se limita a la música. El Stadtkino dedica un ciclo de cine a la capital libanesa Beirut, donde después de muchos años de guerra se empieza a recuperar la vida cultural. Y en la exposición 'Arquitectura para un mundo en cambio' se pueden ver ejemplos de la arquitectura islámica moderna.

Falta mencionar la presencia de la cultura culinaria. En un gran mercado exótico se pueden saborear golosinas del Senegal, pastelería marroquí, especias de la India, dulces orientales y delicias del Líbano.

Franziska Nyffenegger, Basilea

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