El pueblo italiano engullido por un barranco trata de salvar su biblioteca sobre el vacío
Gonzalo Sánchez
Roma, 25 feb (EFE).- El pueblo italiano de Niscemí (sur) lleva un mes al borde de un gigantesco barranco abierto por un corrimiento de tierra. Ahora, mientras se asiste a los damnificados, los esfuerzos se han centrado en salvar los libros de una biblioteca que ha quedado suspendida en el vacío y, con ellos, la memoria escrita del lugar.
El 25 de enero la historia de este municipio siciliano cambió para siempre: días de intensas lluvias causaron en su suelo una enorme grieta de cuatro kilómetros de longitud y unos diez metros de profundidad que ha ido poco a poco engullendo a un barrio entero.
A lo largo de este mes, este barranco imprevisto ha continuado registrando desprendimientos y amenazando a los edificios y el patrimonio que quedaron al borde de esta ‘cicatriz’ en la tierra.
La biblioteca suspendida del profesor Marsiano
Es el caso de la biblioteca Angelo Marsiano, una colección privada que custodia una parte importante del saber local y que desde entonces se halla suspendida sobre el vacío, con la mitad de su planta apoyada en la tierra y la otra sobre el desfiladero.
El edificio, ahora con sus cimientos al aire, alberga en sus estanterías unos cuatro mil libros, manuscritos, mapas y otros documentos históricos sobre Niscemi. La misión pasaba por salvarlos antes de que la brecha creciera y se lo tragara todo.
En las últimas semanas numerosos intelectuales de todo el país, siguiendo una campaña iniciada por la escritora siciliana Stefania Auci, han pedido que se salven los libros de este archivo.
Y, respondiendo a este clamor, los bomberos de Caltanissetta se han puesto manos a la obra y han logrado rescatar de su interior unos 350 volúmenes con una misión que parecía -casi- imposible.
Una misión delicada
Para ello, primero han analizado minuciosamente la estabilidad de esta biblioteca ‘colgante’ mediante instrumentos láser capaces de detectar vibraciones y movimientos prácticamente imperceptibles para prevenir eventuales situaciones de riesgo.
Solo después han podido acceder al edificio perforando la pared de otro anexo. Dentro, los bomberos solo han permanecido algunos instantes, los suficientes para atar las estanterías y arrastrarlas hasta el punto de entrada para recuperar los legajos y tomos.
Así han podido salvar estos 350 volúmenes aunque, por desgracia, muchos otros yacen ya en el fondo del desfiladero debido a que se encontraban almacenados en un sótano de la biblioteca.
«Todo lo importante ya ha sido recuperado. La operación ha sido como el asalto a un banco… antes de entrar ya sabíamos adónde teníamos que dirigirnos», explica a EFE el comandante de los bomberos Salvatore Cantale, tras días y días estudiando este plan.
Por el momento los bomberos descartan volver al interior de la biblioteca -«el riesgo es demasiado alto», puntualiza Cantale- y han estudiado la posibilidad de usar un robot para alcanzar la zona más frágil
No obstante, los expertos creen que la biblioteca está condenada a caer por el precipicio porque se estima que el grieta se comerá otros 15 metros del pueblo.
Solidaridad y ayuda
Mientras se trata de recuperar lo máximo posible de esta biblioteca, los habitantes de Niscemi, unas 25.000 almas, siguen conteniendo la respiración ante una grieta que quita el sueño y que ya ha obligado a evacuar a unos 1.500 vecinos.
Algunos han perdido sus casas, convertidas en ruinas y escombros en el fondo del abismo; otros no podrán regresar a ellas por ahora al estar muy perjudicadas o demasiado cerca del área resquebrajado.
El presidente de la República, Sergio Mattarella, sobrevoló este pasado lunes la zona para observar la magnitud del desastre natural, mientras que la primera ministra, Giorgia Meloni, ha visitado la localidad en dos ocasiones solo en el último mes.
El Gobierno por ahora ha aprobado ayudas a la población por 150 millones de euros y el pasado 18 de febrero el Consejo de Ministros sacó adelante un decreto urgente que acelerará las licitaciones para apuntalar o consolidar la grieta e intentar así que siga creciendo.
Paralelamente, el gobierno regional está ayudando a 440 familias desplazadas a pagar el alquiler de las viviendas donde han encontrado refugio, asignando a cada una entre 400 y 900 euros mensuales (471 – 1.059 dólares al cambio). EFE
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