El rescate de animales silvestres en Costa Rica: desde antiguas mascotas hasta quemaduras
Douglas Marín
Alajuela (Costa Rica), 27 feb (EFE).- Santi, un perezoso juvenil víctima de quemaduras por electricidad en extremidades y cabeza, es uno de los cerca de 3.000 animales silvestres que cada año entran en el Rescate Wildlife Rescue Center, uno de los principales sitios para el tratamiento de especies en Costa Rica y que recibe casos que van desde individuos heridos hasta los que fueron usados como mascota.
Con daños en sus uñas, extremidades, cara y pelaje, Santi, como lo bautizaron con cariño sus cuidadores, recibe tratamiento para curar sus heridas tras haber llegado al centro de rescate con quemaduras por el tendido eléctrico.
Este perezoso, especie nombrada en 2021 como uno de los símbolos nacionales de Costa Rica, es uno de los 3.000 animales que cada año llegan al hospital del Rescate Wildlife Rescue Center tras sufrir heridas por electricidad, atropellamientos u otras actividades humanas, o tras haber sido utilizados como mascotas.
«Uno de los mayores problemas que tenemos en Costa Rica, que es un país muy biodiverso, no es tanto que necesitemos más lugares (hospitales y sitios de rescate), sino que la mayoría de los ingresos a los centros de rescate son por causas antropogénicas, o sea, causas relacionadas con las actividades humanas y la principal en este momento es la tenencia de animales silvestres como mascotas», explica a EFE la médico veterinaria de Rescate Wildlife Rescue Center, Isabel Hagnauer.
En este sitio opera el único hospital de Costa Rica dedicado exclusivamente a animales silvestres, donde se atienden desde pequeñas aves y tortugas, hasta los grandes felinos como pumas y jaguares, con el fin de sanar sus heridas, rehabilitarlos y de ser posible, devolverlos al bosque.
Un cambio de pensamiento
Para Hagnauer, en Costa Rica es necesario un cambio de pensamiento para que la gente comprenda que los animales silvestres pertenecen a su ambiente natural y que es urgente seguir avanzando hacia un desarrollo más sostenible porque «también tenemos muchísimos atropellos y electrocuciones que están relacionados a la fragmentación del bosque por las actividades humanas», afirma.
«Necesitamos mayor educación y esfuerzos mucho más grandes y sostenidos para que la población entienda la importancia de los animales silvestres en el bosque y no fuera de él», manifiesta.
El objetivo del centro de rescate es que los animales puedan regresar sanos a su hábitat natural, pero ello no es posible para todos, especialmente para los que han sufrido heridas muy severas o los que han sido mascotas, pues debido a su interacción con humanos no podrían adaptarse a la naturaleza.
Los animales que no pueden regresar a su hábitat, pasan a vivir en el santuario del centro de rescate, donde pueden ser observados por el público y son parte de un programa de educación ambiental que pretende crear conciencia sobre la importancia de la protección de la vida silvestre en su estado natural.
En el santuario hay unos 1.000 animales como pumas, jaguares, ocelotes, lapas (guacamayas), monos araña, monos tití, monos cariblanco, tolomucos, zorros, tortugas, loras, y una variedad de especies exóticas que no son de Costa Rica y que fueron rescatadas del tráfico ilegal.
El centro de rescate también lleva adelante un programa de reproducción de lapas rojas (guacamayas rojas), en el que parejas que no pueden ser liberadas en su hábitat sí pueden reproducirse y sus crías ser liberadas en puntos específicos del país donde se están haciendo esfuerzos para recuperar las poblaciones de esta ave.
El 11 de mayo de 2024 Costa Rica cerró sus últimos zoológicos con el fin de abogar por la conservación de las especies silvestres en su hábitat natural, lejos del encierro y el exhibicionismo.
Los animales que estaban en los zoológicos fueron trasladados a centros de rescate que cumplieron con una serie de requisitos ambientales y de protección. EFE
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