Qué se espera de las negociaciones en Ginebra entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos
Representantes de Rusia, Ucrania y Estados Unidos estarán en Ginebra el martes y miércoles para negociar la paz en Ucrania. Aunque supone un éxito diplomático para Suiza, las probabilidades de resolver el conflicto son mínimas. Claves para entenderlo.
¿En qué contexto se llevan a cabo estas conversaciones?
Por primera vez en casi cuatro años de guerra, Ginebra acogerá el martes y el miércoles negociaciones de paz directas entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos. Estos encuentros tripartitos se inscriben en la continuidad de las dos rondas anteriores que tuvieron lugar en enero y a comienzos de febrero en Abu Dabi, en los Emiratos Árabes Unidos.
El lunes, Moscú y Kiev expusieron sus expectativas sobre la reunión. Por parte rusa, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, indicó a la agencia estatal TASS que el tema principal serían «los territorios» anexionados por Rusia, que Moscú controla parcialmente.
Tras Crimea en 2014, Rusia anexionó en 2022 otras cuatro regiones ucranianas —Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón— situadas en el este y el sur del país. Moscú controla hoy alrededor del 20 % del territorio ucraniano.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reafirmó en la red social TelegramEnlace externo su voluntad de obtener garantías de seguridad «claras» por parte de Estados Unidos y de los países europeos. Según él, este punto debe negociarse antes de abordar posibles concesiones territoriales.
El control de la central nuclear de Zaporiyia y el eventual envío de tropas occidentales a Ucrania en caso de alto el fuego completan la lista de los asuntos más sensibles. Las dos rondas anteriores no produjeron avances diplomáticos, aunque sí permitieron intercambios de prisioneros.
¿Quién participa en las negociaciones?
Como en las rondas previas, la delegación procedente de Washington —que actúa como mediador— estará encabezada por Steve Witkoff, promotor inmobiliario convertido en enviado presidencial para las negociaciones de paz, acompañado por Jared Kushner, yerno de Donald Trump.
Por un lado, Ucrania volverá a contar con Roustem Oumerov, jefe del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa. Por otro, Rusia anunció la participación de Vladímir Medinski, asesor del Kremlin que fue el negociador jefe en los primeros contactos entre Kiev y Moscú, en marzo de 2022 en Estambul.
Kiev reaccionó con frialdad al regreso de este ideólogo ruso. Cuando en su momento fue reemplazado por el jefe de la inteligencia militar rusa, Ígor Kostyukov, las autoridades ucranianas habían hablado entonces de «un cambio cualitativo» y del fin de las «pseudoclases de historia».
Este cambio en la composición de la delegación rusa no debe sobreinterpretarse, considera Vassily Klimentov, investigador asociado del Geneva Graduate Institute. «En lo que respecta a la guerra en Ucrania, quien decide es Vladímir Putin», subraya este especialista.
Las tres delegaciones se reunirán en el Hotel InterContinental Ginebra, situado a pocos pasos de la sede de la ONU y de las misiones diplomáticas rusa y estadounidense. Los grandes ausentes serán los países europeos, que no participarán en las negociaciones.
¿Qué cabe esperar concretamente de estas conversaciones?
Casi cuatro años después del inicio de la invasión rusa de Ucrania, y más de un año después del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca —quien hizo de la resolución del conflicto una promesa electoral—, lo cierto es que la paz parece aún lejana.
«Estadounidenses, ucranianos e incluso rusos han hablado en rondas anteriores de avances y de discusiones constructivas. Pero en los grandes escollos que están en el corazón de estas negociaciones, es decir, los territorios y las garantías de seguridad, nada ha cambiado realmente», señala Vassily Klimentov.
Según el investigador, la presión recae sobre todo en Ucrania, en dificultades en el plano militar y enfrentada a incertidumbres sobre el apoyo futuro de los países occidentales, especialmente ante un presidente estadounidense deseoso de obtener resultados. Rusia, por su parte, considera que el tiempo juega a su favor y que aún puede lograr avances sobre el terreno, añade.
En este contexto, Klimentov considera poco probable que en Ginebra se produzca un avance, ni siquiera un alto el fuego. A su juicio, el número de víctimas civiles ucranianas demuestra que Rusia no teme las presiones de la nueva administración estadounidense. La ONG Action on Armed ViolenceEnlace externo reveló el lunes que en 2025 estas aumentaron un 26 %, hasta 2.248 personas muertas y 12.493 heridas en Ucrania.
¿Qué suponen estas negociaciones para Ginebra?
Estas negociaciones marcan, no obstante, el gran regreso de Ginebra a la escena internacional en el contexto de la guerra en Ucrania. La ciudad a orillas del lago Lemán, que brilló en 2021 al acoger una cumbre entre Joe Biden y Vladímir Putin, había quedado eclipsada por Estambul y Abu Dabi, después de que Rusia afirmara que ya no era un «lugar de encuentro neutral» tras la adopción de sanciones contra Moscú por parte de Berna.
El reciente viaje a Kiev y Moscú del ministro suizo de Asuntos Exteriores, Ignazio Cassis, que este año preside la OSCE, parece haber dado frutos. Cuando la televisión pública suiza RTSEnlace externo le entrevistó el viernes al margen de la Conferencia de Seguridad de Múnich, Cassis expresó «su satisfacción» y consideró que valía la pena «atreverse a llamar a la puerta de Moscú» para restablecer el diálogo.
Suiza también organizó dos conferencias sobre la reconstrucción y la paz en Ucrania, aunque Rusia no fue invitada. En noviembre, Ginebra acogió negociaciones separadas entre europeos y ucranianos, y entre estadounidenses y ucranianos. Las conversaciones se centraron en el plan de paz en 28 puntos de Donald Trump, que sus críticos consideran especialmente favorable a Rusia.
Además, el martes también se llevarán a cabo en Ginebra nuevas conversaciones sobre el programa nuclear iraní entre Teherán y Washington, con la mediación de Omán. El lunes, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abás Araqchi, ya se reunió con Rafael Grossi, director del OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica).
Texto original revisado por Virginie Mangin. Adaptado del francés por Carla Wolff.
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