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Regreso de las «esferas de influencia»: claves y consecuencias

Ilustración, esferas de influencia.
En el contexto de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, los expertos se muestran preocupados por el retorno de la lógica de las «esferas de influencia» en la política mundial. Pero, ¿de qué «esferas» se trata? Illustration: Helen James / swissinfo.ch

Para justificar la captura de Nicolás Maduro o las amenazas sobre Groenlandia, Estados Unidos ha invocado su legitimidad para «dominar su hemisferio». Mientras Rusia continúa su invasión de Ucrania y China reclama Taiwán, las voces expertas advierten sobre un posible retorno de la ley del más fuerte.

«La dominación estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ponerse en duda», afirmó Donald Trump ante las cámaras del mundo entero el sábado 3 de enero, tras la captura en Caracas del presidente venezolano Nicolás Maduro. La declaración hace referencia a la nueva Estrategia de Seguridad Nacional publicada a finales de 2025, que reivindica explícitamente la herencia de la Doctrina Monroe de 1823, situando a América Latina en la esfera de influencia de Washington.

Esa intervención, contraria al derecho internacional, fue seguida casi de inmediato por amenazas estadounidenses de apoderarse de Groenlandia, región que Trump considera clave para la seguridad de su país. Argumentos que recuerdan a los que Vladimir Putin utilizó para justificar su invasión de Ucrania, sin ocultar su intención de restaurar la influencia de Moscú sobre las antiguas repúblicas soviéticas.

Mientras tanto, China considera la «reunificación» con Taiwán como una necesidad estratégica e histórica, y cada vez más expertos hablan del retorno de un mundo dividido en «esferas de influencia», dominado por imperios y regido por la ley del más fuerte.

A continuación, seis preguntas y respuestas para entender este fenómeno.

¿De qué hablamos exactamente?

«Cuando hablamos de esferas de influencia, nos referimos a lo que existía antes del orden mundial actual, es decir, antes de la Segunda Guerra Mundial, remontándonos incluso al siglo XIX, cuando el planeta estaba dividido en imperios», explica Cédric Dupont, profesor de relaciones internacionales en el Geneva Graduate Institute. «Es un sistema opuesto al orden mundial actual, basado en el derecho internacional, donde las potencias ya no respetan la soberanía de los Estados. Si una de ellas considera —por razones económicas, militares o humanas— que necesita intervenir en su región, lo hace sin pedir permiso a nadie. Y se da por entendido que todas actúan igual dentro de su propia zona de influencia».

¿Es eso lo que vemos hoy?

«La voluntad de Donald Trump de controlar Venezuela se inscribe claramente en una lógica de esferas de influencia», estima Dupont. «Pero queda por ver si otras potencias —China y Rusia— aceptan realmente la idea de que cada quien haga lo que quiera dentro de su esfera».

Pekín y Moscú han condenado la ilegalidad de la intervención estadounidense. Sin embargo, ni China, que ha invertido miles de millones de dólares en Venezuela, ni Rusia, cercana aliada del régimen, han intervenido militarmente.

¿Significa eso un cheque en blanco para Estados Unidos? «Rusia, debilitada por cuatro años de guerra en Ucrania, no tenía medios para ayudar a Venezuela», señala el experto, quien añade que la respuesta tímida de Moscú no debe interpretarse como un gesto benevolente hacia Washington, sino más bien como «un reconocimiento de que el país se centrará en su propia región».

>> lea nuestra entrevista con un experto en derecho internacional, que considera que la captura de Maduro marca un punto de inflexión:

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En cuanto a China, sería más interesante observar su reacción si Estados Unidos atacara Irán, que representa el 13 % de sus importaciones de petróleo. «Pekín es pragmático. Sus principales intereses en América Latina no están en Venezuela, así que no hubo un coste real al no intervenir», explica Dupont.

¿Por qué vuelve la ley del más fuerte?

«El regreso de las esferas de influencia surge de una visión de juego de suma cero compartida principalmente por Donald Trump y Vladimir Putin», apunta Dupont. Se trata de una lógica en la que las ganancias de una potencia son las pérdidas de otra. Según el experto, Xi Jinping no comparte del todo este enfoque, ya que prioriza el comercio con el mayor número posible de países.

El retorno a esta lógica se explica por la conciencia de que los recursos planetarios —energías fósiles, tierras raras, minerales críticos, etc.— son limitados y que, pese a los avances tecnológicos, algunos desarrollos futuros serán inaccesibles para ciertos Estados, lo que anima a las potencias a adoptar una actitud «depredadora».

¿Cuáles son los límites de este análisis de las relaciones internacionales?

El concepto de esferas de influencia aparece con frecuencia en los medios, pero no explica por completo la situación actual.

Primero, no está claro que Estados Unidos se limite al continente americano. «Washington nunca se retirará del Medio Oriente», analiza Dupont, recordando la alta calidad del petróleo de la región y la presencia de aliados como Israel. «Además, Estados Unidos tiene interés en que Taiwán, principal productor de semiconductores, no pase a manos de China».

Laurence Nardon, especialista en Estados Unidos en el Institut français des relations internationales, añade que «hay que diferenciar las esferas de influencia políticas de las económicas, que no coinciden en un mapa. Cuando se analizan las relaciones económicas, en países que Washington cree dominar, en realidad es Pekín quien se impone».

China se ha convertido así en el principal socio económico de varios países de América del Sur, como Brasil, Chile y Perú. Su iniciativa de las Nuevas Rutas de la Seda, que financia el desarrollo de infraestructuras mediante préstamos bilaterales, también tiene fuerte presencia en la región.

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¿Es estable un mundo así?

«En absoluto», advierte Nardon. «Se convierte en una constante lucha de poder. Las potencias querrán imponerse en su área de influencia, pero siempre habrá resistencias. Y estas esferas chocarán entre sí. En el siglo XIX, cuando se empezó a usar este término, describía a potencias coloniales que imponían la ley de su lado y los países colonizados no tenían margen de maniobra. Hoy vemos que Ucrania resiste, Taiwán también, y los países de América Latina también lo harán».

¿Qué papel llevaría a cabo la ONU?

Ya debilitada por una crisis presupuestaria y de liquidez, la Organización de las Naciones Unidas se encuentra impotente ante las ambiciones imperialistas de las potencias.

El Consejo de Seguridad, bloqueado por el veto de China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia, no ha podido evitar ni reaccionar ante la invasión de Ucrania ni ante la captura de Nicolás Maduro.

«¿Significa eso el fin de la organización o que deberá abandonar los aspectos de seguridad para centrarse únicamente en los temas económicos y sociales? La cuestión queda abierta», afirma Dupont.

Tras haberse retirado de la Organización Mundial de la Salud y del Consejo de Derechos Humanos, Washington anunció recientemente su salida de decenas de órganos de la ONU. Como principal financiador histórico de la organización, también ha reducido sus contribuciones en varios ámbitos, incluida la ayuda humanitaria.

>> El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha sumido al sector de la ayuda humanitaria en una profunda crisis:

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Ya se trate de organismos multilaterales o de agencias especializadas, «la ONU está mal», constata Nardon. «Hoy solo la Europa liberal sostiene ese mantenimiento del sistema mundial tal como existió durante las últimas ocho décadas; con respeto al derecho internacional, la soberanía de los Estados, la igualdad entre países y la representación equitativa de todos en la ONU».

Durante el Foro Económico de Davos (WEF), Donald Trump anunció la creación de su propio «Consejo de la Paz», presentado explícitamente como una alternativa a las Naciones Unidas. Para obtener un asiento permanente, los Estados interesados deberán pagar mil millones de dólares.

>> Escuche el último episodio de nuestro podcast Inside Geneva (en inglés), que analiza el «Consejo de Paz» de Donald Trump.

Texto original revisado por Virginie Mangin. Artículo adaptado del francés por Carla Wolff.

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