Las feministas palestinas viven precariedad y violencia en el Líbano
El campo de Ain el Hilweh se ha convertido en la sede de facto de la población palestina refugiada en el Líbano. Allí, una organización feminista se enfrenta a numerosos problemas. Reportaje.
«Desde hace años observamos un significativo retorno del conservadurismo, tanto en la población palestina como en la libanesa», suspira Leila El-Ali. La directora de Najdeh, organización de apoyo a la comunidad palestina en el Líbano, considera que se ha observado «una especie de escalada». Y la situación se ve agravada por una serie de factores.
Dificultades económicas, inestabilidad política, la guerra… Líbano está en crisis desde el 2019. Un contexto que afecta especialmente a los grupos más vulnerables. La población refugiada palestina forma parte de esos grupos endebles, ya que lleva décadas viviendo en tierra libanesa y sigue siendo marginada por la sociedad. Especialmente en el caso de la niñez y de las mujeres, destaca Leila El-Ali.
Najdeh se autodescribe como una organización feminista, laica y democrática. Líbano tiene 12 campos de personas refugiadas palestinas; Najdeh tiene presencia en 11 de ellos. El campo de Ain el Hilweh, en Saida, es el más numeroso e importante de todos, con una población estimada de entre las 60.000 y 70.000 personas. Todos los grupos políticos y las milicias armadas tienen presencia en este sitio, lo que le ha convertido en una especie de cuartel general de facto para la gente palestina en el Líbano.
Los niños refugiados aprenden sobre autocuidado
En las aulas de los pisos superiores de las instalaciones de Najdeh se imparten clases a la población de menores de origen palestino. A través de dibujos y del teatro de marionetas, las maestras les explican cuándo y con quién es aceptable tener contacto físico. En otro de los salones, por ejemplo, se estudia la gramática árabe.
En la planta baja, las mujeres -que generalmente son las madres del alumnado- se reúnen para charlar. Temas como la pobreza, la estructura patriarcal y la estigmatización son parte de la vida cotidiana. «Hay muchas cosas que les agobian. Vienen aquí para compartir sus opiniones, para explayarse y buscar ayuda», explica Leila El-Ali.
El colapso económico del Líbano se produjo en 2019, a partir de entonces el desempleo ha crecido constantemente y cada vez más personas palestinas, que desde hace años tenían un acceso muy limitado al mercado laboral, ahora dependen completamente de la ayuda internacional. «Muchas de estas personas trabajaban para instituciones internacionales como UNRWA o para distintas oenegés. Son organizaciones que se han visto muy afectadas por los recortes presupuestarios, lo que está generando grandes problemas en los campos de personas refugiadas», añade.
Este problema de la falta de fondos no es exclusivo de El Líbano, cada vez más países reducen sus presupuestos destinados a apoyar proyectos de desarrollo y ayuda humanitaria. Es el caso de Suiza y de otros países europeos, pero especialmente de Estados Unidos, que había sido siempre uno de los principales donantes a nivel global a través de USAID. En países como el Líbano, en donde la comunidad refugiada depende tanto de las ayudas del exterior, el impacto y repercusiones han sido muy importantes.
Lea nuestro artículo sobre la situación de los refugiados sirios en el Líbano:
Mostrar más
¿Quedarse o volver? La difícil situación de la población refugiada siria en Líbano
Flagelos psicosociales como la violencia doméstica y de género, el trabajo infantil y el consumo de drogas se hacen patentes. Para Leila El-Ali, estos problemas son indicadores del colapso social sistémico que cobra fuerza en el Líbano. «Nosotros solo podemos ayudar a algunas de las personas más vulnerables ofreciéndoles alimentos», dice.
Suiza tiene presencia en el Líbano a partir de la oferta de distintos tipos de ayuda. La agencia suiza de desarrollo (COSUDE) y un número importante de oenegés trabajan en territorio libanés. Adicionalmente, la embajada suiza en Beirut es la responsable de las relaciones diplomáticas con Siria.
Los proyectos que se mencionan en este artículo son encabezados por una organización local llamada Asociación NajdehEnlace externo, que trabaja en mancuerna con Ayuda Protestante SuizaEnlace externo (EPER).
Del 13 al 20 de diciembre, la organización benéfica Chaîne du BonheurEnlace externo organizó una semana de solidaridad en la que se recibieron donaciones para financiar proyectos que buscan proteger a la niñez de la violencia y los abusos, como los descritos en este reportaje.
La Chaîne du Bonheur es una fundación que se dedica a recibir donaciones que canaliza posteriormente a las poblaciones necesitadas. Es también la filial humanitaria de la SSR, a la que pertenece Swissinfo.
Una población políticamente indeseable
Aunque han pasado varias décadas desde que llegaron al Líbano, la existencia de unas 220.000 personas refugiadas palestinas en este país sigue siendo un asunto políticamente sensible. «La cuestión de la nacionalidad libanesa para las personas refugiadas palestinas todavía es un tema tabú aquí», dice Anthony Samrani, coeditor jefe del periódico francófono L’Orient-Le Jour.
El papel que jugó la población palestina en la Guerra Civil Libanesa y el sistema de democracia confesional del Líbano -en donde el Estado ha adoptado una religión como oficial- han hecho que la realidad de la población refugiada palestina sea un tema intocable para muchos partidos políticos. Y al no estar en la posibilidad de integrarse realmente al Líbano, muchas personas refugiadas optan por apoyar aún más la causa palestina, analiza Anthony Samrani. «Una situación que solo causa problemas en el Líbano y que no ayuda en absoluto a Palestina».
Hasta la fecha, no se ha resuelto el problema de quién, Fatah o Hamás, asumirá el liderazgo de la población refugiada palestina en el Líbano. Esta situación guarda una estrecha relación con el desarrollo de los hechos en las tierras palestinas ocupadas de Gaza y Cisjordania, sitios en donde la gente refugiada en el Líbano todavía conserva muchos lazos familiar.
La lucha de poder también se libra en los campos
Los campos de personas refugiadas también son un espacio de enfrentamiento entre las fuerzas rivales. Frente a las instalaciones de Najdeh está la escuela UNRWA, en su fachada se pueden observar múltiples impactos de bala. Leila El-Ali explica que son las huellas de un tiroteo que tuvo lugar hace algunos años entre Fatah y Hamás. El resto de los edificios del centro también han sido acribillados en algún momento.
¿Es posible que una organización feminista, laica y democrática pueda trabajar en un entorno tan inseguro y complejo? «Los grupos nos conocen, saben quiénes somos, conocen lo que hacemos y respetan nuestro trabajo», explica la directora.
Además, ninguna de las facciones enemistadas está en capacidad de gestionar íntegramente los campos, así que por más fuerte que sea la consciencia de identidad palestina de las personas refugiadas, las dos partes tienen claro que ninguna de las fuerzas políticas tiene suficiente poder de forma individual. Por ello, desde hace varias décadas el Estado libanés llegó a un acuerdo con la coalición palestina OLP, en Ain el Hilweh, que les concede autonomía administrativa a los campos de personas refugiadas.
Concretamente, las fuerzas de seguridad libanesas tienen prohibido ingresar a los campos de refugiados. Hay cinco puestos de control que llevan un registro de todas las personas que entran o salen. Pero, posteriormente, es la facción palestina la que tiene puestos de control -resguardados por guardias con armas- que imponen la ley a nivel local.
Las barreras físicas antes descritas impiden a muchas mujeres pedir ayuda al exterior. El aislamiento que viven se justifica en los problemas de delincuencia y los peligros constantes que hay en el entorno, pero es una situación que solo les aleja más del resto de la población, perfilando una metáfora de lo que vive la comunidad palestina refugiada en el Líbano.
Para cambiar esta situación, lo primero que se necesitaría es mejorar la seguridad en el país. Unos días después de nuestra visita para la realización de este reportaje, se hizo aún más patente la frágil situación que vive la población refugiada en el Líbano: las fuerzas armadas israelíes bombardearon el campalmente, matando a 14 personas. Israel afirmó que solo habían alcanzado un campo de entrenamiento de Hamás, pero la población local expresó a los medios de comunicación que el objetivo real era un terreno de fútbol donde juega la población juvenil.
Nuestro artículo sobre la zona en disputa al sur del Líbano:
Mostrar más
Escombros y drones: en la zona fronteriza entre Líbano e Israel
Texto original revisado por Benjamin von Wyl. Adaptado del francés por Andrea Ornelas. Versión en español revisada por Carla Wolff.
Mostrar más
Nuestro boletín sobre política exterior
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI
Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.
Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.