Navigation

Hijos de emigrantes entre integración y exclusión

Navidad 1964: los temporeros italianos toman el tren en Zúrich para volver a casa. Keystone Archive

Los hijos de los italianos y españoles, que trabajaron como mano de obra barata, han ascendido en la escala social y están bien integrados en la sociedad suiza.

Este contenido fue publicado el 09 junio 2003 - 14:05

El único problema de la segunda generación es el ejercicio de los derechos políticos.

¿Qué ha sido de los hijos de los trabajadores italianos y españoles que llegaron a Suiza en los años 1960? La opinión generalizada era que no iban a sentirse en casa ni en el país de acogida ni en el país de origen de sus padres.

Se pensaba además que tenían dificultades en la escuela, que trabajarían como mano de obra poco cualificada, que las chicas terminarían quedándose en casa, a cargo del hogar. Son meros prejuicios, según concluye un estudio del Fondo Nacional Suizo para la Investigación Científica.

La realidad muestra que los hijos y nietos de los emigrantes disponen de una buena formación, tienen éxito en el mundo laboral y encuentran menos problemas que sus conciudadanos suizos a la hora de conciliar la familia con el trabajo.

"Este avance de la segunda generación no es una novedad en el campo de la investigación internacional sobre el tema", explica a swissinfo Rosita Fibbi, una de las autoras del estudio.

"La opinión pública suiza, no obstante, se quedó con la imagen de los inmigrantes que apenas acababan de llegar al país. Se percibe a los extranjeros como personas totalmente diferentes y se considera que será así durante generaciones. Nuestro estudio demuestra que no es el caso."

Proceso de integración

Los resultados del estudio, que se basa en encuestas a 400 jóvenes italianos y españoles residentes en los cantones de Ginebra y Basilea-Ciudad, no sorprenden tampoco a Claudio Micheloni, miembro del comité de presidencia del Consejo General de los Italianos en el Exterior.

"Pero no debe olvidarse que también existe otra realidad, como en el caso de Zúrich, donde muchos hijos de emigrantes viven en una especie de ghetto y tienen pocos contactos con sus conciudadanos suizos", explica a swissinfo.

Micheloni, quien llegó a Suiza a la edad de diez años, destaca que la segunda generación se propuso un desafío. "Nuestros padres llegaron con una maleta de cartón. No nos transmitieron la cultura italiana, con C mayúscula, la cultura académica. Nos transmitieron los valores del pueblo italiano, de la familia y de la vida rural".

Las escuelas y las estructuras en el país de acogida contribuyeron a los hijos de los emigrantes alcanzaran un buen nivel de formación. Para muchos, no obstante, fue un proceso traumático elegir la integración a veces a costa de rechazar la cultura de origen. "Ahora la tercera generación ya no tiene este tipo de problemas. Sus padres ya han superado el choque de la emigración", concluye Micheloni.

Valor de la familia

Si desde un punto de vista de la formación escolar y del mercado de trabajo no se observan diferencias sustanciales entre los jóvenes italianos o españoles y los jóvenes suizos, sí las hay en el ámbito del núcleo familiar.

"La segunda generación vive más tiempo con los padres y tiene un sentido de la familia muy desarrollado que favorece el intercambio intergeneracional", señala Rosita Fibbi. "Los padres ayudan a los hijos económicamente y se ocupan de los nietos, mientras los jóvenes les compensan encargándose de los asuntos administrativos.".

La disponibilidad de los abuelos es tal vez una razón por la que, tras la maternidad, las mujeres de origen italiano o español suelen reincorporarse al mundo laboral más que las madres suizas.

Según Claudio Micheloni, no debe sobrevalorarse el impacto de la familia, también en los países latinos se está convirtiendo más en un mito que en una realidad. "Me parece más bien un dato vinculado a la historia de la emigración que, por lo general, sitúa el trabajo en el primer lugar de la escala de valores".

Problema de la nacionalidad

Aunque positiva, la situación de los hijos de los emigrantes se ve ensombrecida por el penoso problema de obtener la nacionalidad suiza. Quizás también por ello es más difícil encontrar a miembros de la segunda generación que trabajan en la administración pública.

El 57% de los encuestados no tiene doble nacionalidad, incluso si ha nacido y se ha criado en Suiza. Y el 47% no tiene intención de cambiar esta situación. "El hecho de que estén socialmente integrados pero no involucrados desde un punto de vista político es un problema para toda la sociedad", explica Rosita Fibbi. "Se corre el riesgo de una despolitización de la opinión pública". Y es la democracia la que pagará las consecuencias.

Pero, ¿por qué esta reticencia a solicitar la nacionalidad suiza? Por una parte, está el servicio militar, los largos procesos burocráticos, el recuerdo de la discriminación que vivieron los padres.

Por otra, existe una nueva conciencia en los jóvenes de la segunda generación, que reivindican el derecho de que se les conceda automáticamente la nacionalidad en el país donde nacieron y se criaron.

"La segunda generación tiene razón", comenta Micheloni. "Se les debería conceder la nacionalidad de forma automática. Así se podrían evitar reacciones psicológicas irracionales, como el hecho de sentirse ofendidos por el mero hecho de verse obligados a 'comprar' el pasaporte después de toda una vida en Suiza. Por otro lado, como suizo, me siento ofendido de tener que 'vender' mi nacionalidad: no es una mercancía, es un acto cultura.".

swissinfo, Doris Lucini
(Traducción: Belén Couceiro)

Contexto

A finales del 2001 había 1,5 millones de extranjeros en Suiza.

Entre los mayores de 15 años, unos 330.000 han nacido en Suiza.

El 43% de la segunda generación tiene nacionalidad suiza.

End of insertion

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Los comentarios de este artículo han sido desactivados. Puede encontrar una visión general de los debates en curso con nuestros periodistas aquí. Por favor, únase a nosotros!

Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.

Compartir este artículo

Únase a la conversación

Con una cuenta de SWI, tiene la oportunidad de contribuir con comentarios en nuestro sitio web.

Conéctese o regístrese aquí.