Huelga general en Argentina contra la reforma laboral de Milei
El presidente argentino Javier Milei afronta la cuarta huelga general en dos años de gobierno, una medida de fuerza contra su reforma laboral que busca avanzar este jueves en el Congreso en un contexto de una creciente resistencia social.
La reforma, calificada de «regresiva y anticonstitucional» por la central obrera, reduce indemnizaciones, extiende a 12 horas la jornada laboral y limita el derecho a huelga. El gobierno dice que ayudará a reducir la informalidad, que alcanza a más del 40% del mercado de trabajo, y a crear puestos gracias a una menor carga impositiva sobre empleadores.
La huelga por 24 horas que inició a medianoche fue acatada por la mayoría de los sindicatos y las escasas líneas de autobuses que desoyeron la convocatoria circulaban semivacías en las principales avenidas de la capital argentina, constató la AFP. El tránsito de automóviles particulares era inusualmente intenso.
A primeras horas del día cadenas de supermercados, farmacias y negocios minoristas tenían sus persianas bajas. En las grandes estaciones de trenes y principales nodos de transporte no se veía el habitual hervidero de personas yendo a sus trabajos.
«Vine a trabajar porque tengo miedo de perder mi puesto, pero no estoy pudiendo llegar, tendré que caminar. La ley está mal, los trabajadores estamos sufriendo mucho», dijo a la AFP Nora Benítez, una enfermera de 46 años que trabaja en atención domiciliaria a unos 5 kilómetros de su casa en Flores, resignada a caminar en calles donde rebosa el hedor por la falta de recolección de residuos, interrumpido por la huelga.
La reforma, aprobada en el Senado, será debatida este jueves a partir de las 14H00 (17H00 GMT) en la Cámara de Diputados. Sindicatos y partidos políticos opositores llamaron a manifestarse frente al Congreso.
Un polémico artículo que reducía a la mitad el salario en caso de enfermedad del trabajador fue eliminado por el oficialismo, que busca convertir la reforma en ley antes del 1 de marzo, cuando Milei dé su discurso ante el Congreso para abrir el período de sesiones ordinarias.
La huelga y el debate en Diputados encuentra a Milei en Estados Unidos para asistir a la Junta de Paz que convocó su aliado el presidente Donald Trump.
De aprobarse los cambios en Diputados, la reforma volverá al Senado que la puede convertir el ley la semana que viene.
Se trata de una de las reformas de fondo que Milei planifica aprobar en la segunda mitad de su mandato, impulsado por una composición mucho más favorable en el Congreso luego de su triunfo en las legislativas de octubre y por el éxito en la baja de la inflación a un tercio en dos años (32% interanual).
– Cierres y despidos –
En varios puntos de acceso a la capital argentina, desde las periferias norte y sur, pequeños grupos de manifestantes entorpecieron el tránsito en repudio a la reforma.
La huelga se da en el marco de una economía con derrumbe de la actividad fabril, con más de 21.000 empresas cerradas en los últimos dos años y la pérdida de unos 300.000 puestos de trabajo, según fuentes sindicales.
El más reciente es el caso de Fate, la principal fábrica de neumáticos de Argentina y emblema de la industria nacional, que el miércoles anunció el cierre de su planta en Buenos Aires y el despido de más de 900 trabajadores alegando la caída de la competitividad por la apertura indiscriminada de importaciones.
Unos 255 vuelos de la estatal Aerolíneas Argentinas fueron reprogramados afectando a unos 31.000 pasajeros. El hall del aeropuerto metropolitano de Buenos Aires estaba casi desierto y los aviones parados en pista, observó al AFP.
También se sumaron los trabajadores portuarios que paralizaron embarques en terminales como la de Rosario, uno de los mayores puertos agroexportadores del mundo.
– Movilización –
Aunque la central obrera CGT no llamó a manifestarse, sindicatos, organizaciones estudiantiles y políticas marcharán al Congreso a partir del mediodía en medio de un fuerte dispositivo policial.
La semana pasada, cuando el Senado debatió la reforma, miles de personas la repudiaron frente al parlamento y fueron reprimidos por la policía, con una treintena de arrestos.
El Gobierno emitió el martes un inusual comunicado en el que advirtió a la prensa sobre el «riesgo» de cubrir las protestas y dispuso de una «zona exclusiva» para periodistas.
«Ante hechos de violencia, nuestras fuerzas actuarán», dice el texto del Ministerio de Seguridad, que llamó a los periodistas a «evitar posicionarse entre eventuales focos violentos y el personal de las fuerzas de seguridad».
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