Irán tacha de «mentiras» las acusaciones de Trump sobre su programa nuclear y balístico
Irán rechazó este miércoles las «grandes mentiras» estadounidenses, después de que el presidente Donald Trump acusara a Teherán de desarrollar misiles capaces de alcanzar Estados Unidos y de continuar con sus «siniestras ambiciones nucleares».
Antes del inicio el jueves de un nuevo ciclo de conversaciones en Ginebra bajo mediación de Omán, el presidente estadounidense ha dicho, sin embargo, que dará prioridad a la vía diplomática y la República Islámica incluso consideró que un acuerdo está «al alcance de la mano».
Washington ha multiplicado las amenazas de ataque en caso de no lograr un acuerdo y desplegó un dispositivo militar masivo en la región del Golfo, que incluye portaviones.
«Lo que dicen sobre el programa nuclear iraní, los misiles balísticos de Irán, y el número de bajas durante los disturbios de enero, es simplemente la repetición de ‘grandes mentiras'», afirmó en X el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, en referencia además a una ola de movilizaciones que culminó en una sangrienta represión de las autoridades.
El martes por la noche, Trump señaló durante su discurso sobre el estado de la Unión que Teherán ya ha «desarrollado misiles que pueden amenazar a Europa» y a sus bases en el extranjero.
Además acusó al país de estar «trabajando para construir misiles que pronto alcanzarán Estados Unidos».
– «Oportunidad histórica» –
«En la actualidad, siguen adelante con sus siniestras ambiciones nucleares», advirtió el mandatario republicano, que intenta alcanzar un acuerdo que garantice, en particular, que Irán no se dote de armas atómicas.
«Mi preferencia es resolver este problema a través de la diplomacia, pero una cosa es segura: nunca permitiré que el principal patrocinador del terrorismo en el mundo, que es, con diferencia, Irán, tenga un arma nuclear», reiteró ante el Congreso.
«Quieren llegar a un acuerdo, pero no hemos escuchado estas palabras clave: ‘Nunca tendremos un arma nuclear'», añadió.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, había afirmado antes que su país está «decidido a alcanzar un acuerdo justo y equitativo, lo antes posible».
«Tenemos una oportunidad histórica de lograr un acuerdo sin precedentes que aborde las preocupaciones de ambas partes y los intereses mutuos», escribió Araqchi en una publicación en la red social X.
«El acuerdo está al alcance de la mano, pero solo si se da prioridad a la diplomacia», aseguró.
– Manifestaciones estudiantiles –
Teherán niega tener ambiciones nucleares militares, pero insiste en su derecho al uso civil de la energía nuclear, en virtud del Tratado de No Proliferación (TNP), del que es signatario.
Irán y Estados Unidos, que reanudaron el diálogo el 6 de febrero en Mascate, celebraron cinco rondas de negociaciones nucleares el año pasado, que se vieron interrumpidas por la guerra de 12 días desencadenada en junio por un ataque israelí, durante la cual Washington bombardeó instalaciones nucleares iraníes.
El presidente estadounidense también ha acusado a las autoridades iraníes de matar a 32.000 personas en la represión de la ola de protestas sin precedentes que alcanzó su punto álgido los días 8 y 9 de enero.
Las autoridades iraníes reconocen más de 3.000 fallecidos en esas manifestaciones, pero atribuyen la violencia a «actos terroristas» orquestados por Estados Unidos e Israel.
La organización radicada en Estados Unidos Human Rights Activists News Agency (HRANA) estimó que más de 7.000 personas murieron en la represión de esas protestas. Sin embargo, advirtió que el número real probablemente sea mucho más alto.
En Irán, los estudiantes de las universidades de Teherán han vuelto a protestar contra el gobierno desde la reanudación de las clases el sábado.
La portavoz del gobierno, Fatemeh Mohajerani, reconoció el martes que tenían «derecho a manifestarse», pero les advirtió que no cruzaran los «límites».
Videos difundidos en las redes sociales y verificados por la AFP mostraban a estudiantes quemando la bandera de la República Islámica y coreando consignas como «Muerte al dictador», en referencia al líder supremo, Alí Jamenei.
Según un habitante de Teherán, entrevistado por un periodista de la AFP desde el extranjero, las protestas se limitan a las grandes universidades.
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