Juana Rivas y su hijo mayor acusan en Italia a Arcuri de causarles «un infierno»
Carlos Expósito
Cagliari (Italia), 26 feb (EFE).- El pulso judicial entre Juana Rivas y su expareja Francesco Arcuri ha continuado este jueves ante un tribunal italiano en el que el hombre está acusado de maltratar a sus hijos. En la audiencia, el mayor de los dos ha tomado la palabra para asegurar que su padre le hizo vivir «un infierno».
El padre, por su parte, se ha defendido: «Escuchar ciertas cosas es terrible; por desgracia estoy acostumbrado», ha confesado ante los medios a la salida de la vista.
Arcuri enfrenta un juicio en el Tribunal de la ciudad italiana de Cagliari (suroeste) por presunto maltrato psicológico y físico a sus dos hijos, en una causa independiente a la que tiene lugar en España y que se suma a un largo pleito que dura ya casi una década.
Durante los treinta minutos previos a la audiencia, Rivas y su hijo Gabriel permanecieron a escasos metros de Arcuri pero, aunque este les miró de forma intermitente, finalmente no hubo contacto.
«Un infierno»
Tanto Rivas como Gabriel hablaron ante el juez en italiano -ella se alargó durante dos horas- y ratificaron que el joven, de 19 años y mayor de edad, y su hermano, de 12, sufrieron golpes, insultos y escupitajos cuando residían con su padre.
Gabriel llegó a afirmar que su padre le hizo vivir «un infierno» en el que llegó a temer por su vida.
«Los dos (Gabriel y Daniel) me decían que iban a morir», afirmó Rivas al declarar que Arcuri decía a sus hijos que eran «un pedazo de mierda» como ella y que eran «pequeños bastardos».
La granadina, visiblemente afectada, prestó declaración con un biombo de por medio para no mantener contacto visual con el acusado, y fue advertida en varias ocasiones por el juez para que rebajara la emotividad e intensidad de su testimonio.
«Ellos me decían que su padre ponía una cara inexpresiva, una cara que hacía parecer que no hubiera una persona. Me contaban que se volvía loco por cosas normales», recalcó, para agregar: «Yo siempre traté de restar importancia a esos relatos hasta que empecé a ver las cosas por mí misma».
Rivas, que se abrazó con Gabriel a la salida de la audiencia, defendió que no denunció antes debido a que quería proteger a sus hijos. «¿Cómo hago para jugar con mis hijos, abrazarlos y quedarnos tranquilos? No quería ir a denunciar. Nadie me escuchaba y estábamos destrozados», mantuvo.
«Una reconstrucción madura», según la defensa
El hijo mayor, Gabriel, que prestó declaración como mayor de edad y sin necesidad de una barrera visual con su padre, reconstruyó con serenidad los hechos por los que se imputa a su padre y relató una serie de presuntos episodios, la mayoría de 2019, en los que tanto él como su hermano eran violentamente golpeados.
«Una vez recuerdo que me llamó al salón, me senté con él y cerró la puerta con llave. Yo me asusté, enseguida me agarró del cuerpo y me lanzó contra su escritorio, me sujetó así por la boca y el cuello y empezó a decirme: ‘eres un hijo de puta como tu madre, no puedes hablar con nadie, yo soy un buen padre'», relató.
El joven lamentó no poder comunicarse con su hermano menor, que vive con Arcuri -quien tiene la custodia- en el municipio sardo de Carloforte desde julio pasado y defendió que después «del infierno» vivido en este pueblo, no quiere volver nunca.
El abogado italiano del equipo jurídico de Rivas, Fabio Cannas, calificó la declaración de Gabriel como «muy eficaz».
«Sin duda, ha logrado reconstruir todo el contexto familiar en el que se produjeron los maltratos, añadiendo precisiones con fechas y episodios específicos en los que fue objeto del delito por el que hoy se procede», subrayó a la prensa.
Arcuri: «Por desgracia estoy acostumbrado»
El acusado sostuvo a su salida del tribunal que, pese a haber asistido hoy «en calidad de oyente», ha sido muy difícil para él ya que, confesó, «escuchar ciertas cosas es terrible».
«Solo me da pena que esté involucrado mi hijo mayor, a quien quiero porque es mi hijo, y que haya llegado a este punto simplemente para complacer a las personas de su entorno», objetó.
Sin embargo, pese a ser una jornada compleja, el italiano sostuvo que «por desgracia» estaba acostumbrado a escucharlo «a través de los medios españoles».
Su abogado, Enrico Marcello, consideró que era pronto para realizar una valoración de los sucedido hoy en el tribunal.
«Estábamos convencidos de que escucharíamos estas cosas, así que no nos tomaron por sorpresa», defendió.
El juicio continuará el 12 de marzo con el testimonio de otros testigos presentados por las partes. EFE
cee/rcf
(Foto) (Vídeo)