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La Cumbre del G8 inflama también el clima suizo

Los opositores al G8 disfrazados de los 'grandes' del mundo, en Rostock. Keystone

Es Heiligendamm, norte de Alemania, donde se reúnen desde este miércoles los ocho Estados que se consideran como los más poderosos del planeta. La prioridad esta vez es el clima.

Este contenido fue publicado el 06 junio 2007 - 10:18

En Suiza, el G8 es cuestionado. El Gobierno ha intentado transmitir de manera informal sus ideas en materia de política de protección del clima. swissinfo reunió algunos puntos de vista.

Suiza no tiene influencia directa en los Estados miembros del G8. "En el debate sobre el clima no desempeña ningún papel", considera Silvio Borner, profesor de Economía en la Universidad de Basilea.

Ahora bien, ¿qué puede esperar la pequeña Suiza de los grandes del mundo que este año se reúnen en Heiligendamm, cerca de Rostock, al norte de Alemania?

A semejanza del Foro Económico Mundial de Davos (WEF), esta "institución de los poderosos" autoproclamada en 1975 y hoy convertida en el G8 provoca la ira de las organizaciones no gubernamentales (ONG) y de los altermundialistas de Suiza. En este año también acudieron numerosos de ellos al lugar del encuentro.

El gobierno helvético ha tratado en esta ocasión de hacer llegar a Heiligendamm sus exigencias en materia de cuidado del clima.

"Un giro notable"

Durante la reunión de ministros europeos del Medio Ambiente -realizada la semana pasada en Essen, Alemania-, el titular de la cartera suizo Moritz Leuenberger "transmitió a sus homólogos, mediante contactos informales, sus puntos de vista en materia de política sobre el clima".

"La actualidad hizo que Moritz Leuenberger discutiera con su colega alemán Sigmar Gabriel, de manera bastante profunda, sobre las proposiciones del presidente estadounidense George Bush", dijo a swissinfo Harald Hammer, portavoz del Departamento de Medio Ambiente.

Las declaraciones de George Bush, considera Moritz Leuenberger, "marcan un giro notable". El hecho de que emanen de la Administración estadounidense demuestra con más claridad hasta qué punto es urgente actuar contra las alteraciones climáticas.

Sin embargo, el consejero federal no está de acuerdo plenamente con George Bush: "Los objetivos de reducción de las emisiones deben ser definidos de manera global y obligatoria". Es esto lo que también Alemania pretende lograr del G8.

Muchos suizos fueron a manifestarse

Gran número de suizos fueron a Rostock el pasado fin de semana para sumarse a las protestas contra la política de las grandes potencias. Attac, movimiento antiglobalización, fletó un tren desde Basilea.

"Yendo a Rostock tenemos el objetivo de quitar legitimidad al G8", explica un estudiante de Derecho bernés que fue a Alemania. Acudiendo a diversas acciones, los manifestantes pretenden perturbar el desarrollo de la Cumbre; "por ejemplo impidiendo que los vendedores de caviar lleguen a Heiligendamm".

El joven altermundialista no parece muy impresionado por el gran despliegue de fuerzas del orden. Él señala que hay policías apostados en todas las calles, que mucha gente es detenida por razones desconocidas y que hay cisternas por todas partes. Uno de sus camaradas de Berna fue arrestado y luego de algunos días, liberado.

La violencia de algunos grupos infiltrados entre los militantes perjudica. Pero dado que los miembros del G8 también hicieron sus guerras, "es grotesco ser tan puntillosos por los vidrios rotos", opina el estudiante de 23 años.

"Puesta en escena de la impotencia"

Oliver Classen, portavoz de la ONG Declaración de Berna (DB) recuerda a su vez que "si la Cumbre necesita tal ostentación de fuerza, que se transforma en manifestación de impotencia, demuestra que esa forma de encuentros es obsoleta".

La ONG considera que la composición del G8 no se corresponde con la actualidad. "China no está, pero Italia sí. Más aún, ya nada tiene que ver con la realidad económica del planeta".

Si bien la DB reconoce la legitimidad de la ONU, compuesta por una mayoría de países democráticamente designados, le cuesta aceptar la existencia de "clubes exclusivos" como son el G8 y el WEF de Davos, precisa.

"Búsqueda de visibilidad"

Oliver Classen condena además la violencia en todas sus formas, porque la juzga contraproductiva para todos.

A su juicio, los disturbios de 1999 en Seattle y los de 2000 en Génova mostraron que se trata de una simple "búsqueda de visibilidad" de los violentos. "Quemar barricadas es destruir los contenidos, entre ellos también los de los altermundialistas".

Oliver Classen constata ciertamente un sentimiento de impotencia acumulada en la gente, pero insiste en que "quienes buscan la violencia sólo son turistas dedicados al espectáculo de destrucción".

swissinfo, Alexander Künzle y Jean-Michel Berthoud

Datos clave

La Cumbre anual de los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros del G8 tiene lugar del 6 al 8 de junio en Heiligendamm, norte de Alemania.

El G8 está integrado por Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón, Estados Unidos, Canadá (desde 1976) y Rusia (desde 1998). La Comisión Europea está representada en todos los encuentros.

"Crecimiento y responsabilidad", es con esta premisa que la presidencia alemana del G8 en 2007 define la presente edición de la Cumbre.

Los trabajos del G8 abordarán sobre todo la organización de la economía mundial y el desarrollo de África.

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Contexto

El "Grupo de los ocho" (G8) es uno de los principales foros de envergadura mundial, según el gobierno alemán. Alemania preside la Cumbre 2007.

Los jefes de Estado y de gobierno de los principales países industrializados se reunieron por primera vez en 1975 en Rambouillet, Francia, para conversar sobre el desarrollo de la economía mundial.

Ellos representaban a las siete economías más grandes del planeta.

El G8 es un foro informal y no una organización internacional dotada de una administración permanente.

En 2003, durante la conferencia de Evian, en Francia, pero a orillas del Lago Leman, surgieron violentos enfrentamientos entre manifestantes y la policía, sobre todo en Ginebra.

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