La formación del expresidente Kabila acusa al partido gobernante de RDC de quemar su sede
Nairobi, 5 may (EFE).- El Partido Popular para la Reconstrucción y la Democracia (PPRD), del expresidente de la República Democrática del Congo (RDC) Joseph Kabila (2001-2019), acusó este martes a la gobernante Unión por la Democracia y el Progreso Social (UDPS) de incendiar su sede en Kinsasa.
«Condenamos en los términos más enérgicos posibles los actos de vandalismo que tuvieron como objetivo nuestra sede. Las imágenes hablan por sí solas», dijo a la emisora congoleña Radio Okapi el secretario permanente adjunto del PPRD, Ferdinand Kambere.
El incendio de la sede del partido ocurrió el lunes durante una marcha organizada por la UDPS y su aliado Sagrada Unión de la Nación, con la que buscaban mostrar su apoyo a las sanciones impuestas el pasado jueves por parte de Estados Unidos contra Kabila, a quien se le acusa de «brindar apoyo material» al rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), que se enfrenta al Ejército congoleño en el este del país.
Kambere denunció los «abusos de poder» de la UDPS, formación del actual presidente, Félix Tshisekedi, y lamentó que Estados Unidos ignore la violencia contra la oposición por parte del Gobierno.
El portavoz de la coalición opositora Lamuka, Prince Epenge, también cargó contra una «gestión injusta de las manifestaciones públicas», al considerar que las actividades de la oposición son prohibidas o reprimidas, mientras que las manifestaciones de la Sagrada Unión cuentan con supervisión policial.
Kabila, de 54 años, fue juzgado ‘in absentia’ y condenado a muerte por traición en septiembre de 2025 por el Tribunal Superior Militar de la RDC por apoyar al M23, que cuenta con respaldo de la vecina Ruanda.
También se le impuso el pago de 33.000 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios.
Kabila, que se autoexilió en 2023 a Sudáfrica, viajó en abril de 2025 para «contribuir a una solución» a Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte, bajo control del M23 desde enero del año pasado.
El pasado 4 de diciembre, los presidentes congoleño, Tshisekedi, y ruandés, Paul Kagame, firmaron en Washington un acuerdo de paz en presencia de su homólogo estadounidense, Donald Trump, aunque ambas partes se acusan mutuamente de violar el pacto.
Este acuerdo se suma a los esfuerzos de mediación auspiciados por Catar entre el Gobierno congoleño y el M23, que el 15 de noviembre rubricaron en Doha un acuerdo marco para avanzar hacia el fin del conflicto.
Desde 1998, el este de la RDC está sumido en un conflicto alimentado por los rebeldes y el Ejército, pese a la presencia de la misión de paz de la ONU (Monusco). EFE
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