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La Habana rechaza la designación estadounidense de «amenaza para la seguridad nacional»

Juan Palop

La Habana, 13 may (EFE).- El Gobierno cubano salió este miércoles en tromba a rechazar que Washington tache a la isla de amenaza de seguridad para EE.UU y advirtió que una agresión militar provocaría un «baño de sangre» y una «catástrofe humanitaria».

La Habana reaccionó así a la construcción en días recientes en Washington de esta narrativa, que culminó con el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, afirmando ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes que considera que Cuba es una «amenaza para la seguridad nacional».

Hegseth alegó que la isla ha acogido en su territorio bases militares y de inteligencia de «adversarios», en referencia a China y Rusia, e incluso recibido visitas de buques militares rusos, incluido un submarino de propulsión nuclear.

Sus declaraciones complementan las realizadas hace una semana por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien mostró el malestar de Washington por el supuesto uso del territorio cubano por parte de Moscú y Pekín.

«No vamos a permitir que adversarios de Estados Unidos operen inteligencia o bases militares a 90 millas de nosotros», advirtió en una entrevista con la televisión estadounidense Fox News.

Oficialmente, el centro de escuchas que Rusia operó en la isla lleva más de 20 años abandonado, aunque algunos medios estadounidenses y rusos apuntaron en 2014 a una reactivación de las instalaciones por parte de Moscú.

Además, el instituto de investigaciones estadounidenses Centro de Estudios Estratégicos e Internacional (CSIS) publicó en 2024 un informe que afirma que cuatro infraestructuras en la isla han registrado «actualizaciones observables» en los últimos años y conjeturaron que China podría estar detrás de esas mejoras.

En declaraciones a EFE, el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío aseguró que «los servicios de inteligencia estadounidenses conocen bien que no existen bases militares de Rusia, de China ni de otro país en territorio cubano», a excepción de la que Washington opera contra la voluntad de La Habana en Guantánamo.

«Contrario al Gobierno estadounidense, el de Cuba no amenaza públicamente ni existen funcionarios de Gobierno reiterando con frecuencia amenazas a ese país. No existe acción u actividad en Cuba que pueda identificarse como amenaza para los Estados Unidos», agregó.

«Baño de sangre»

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, advirtió este miércoles en redes sociales que una «agresión militar» estadounidense contra la isla provocaría una «catástrofe humanitaria», además de un «baño de sangre» para ambos países.

Afirmó que no hay «razón» ni «pretexto» para que «una superpotencia como EE.UU. agreda militarmente a una isla pequeña que no representa ninguna amenaza».

En esta misma línea, el primer ministro cubano, Manuel Marrero, señaló que una «agresión militar», por «la pretensión de unos pocos de cambiar» el «sistema político» de la isla, «tendría consecuencias incalculables» para ambos países.

Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, denunció en redes sociales que, a su juicio, esta oleada de declaraciones desde Washington «forma parte de una construcción narrativa sobre la cual seguir asfixiando al pueblo cubano, además de escalar un conflicto que pudiera tener consecuencias inimaginables para nuestros pueblos y la región».

«Cuba no amenaza ni desafía, pero tampoco teme», concluyó Díaz-Canel.

Desde enero, Washington ha instado a Cuba a que abra de forma significativa su economía y reforme su sistema político, presionando con nuevas sanciones e incluso amenazas de intervención militar.

Entre las medidas aplicadas por EE.UU contra Cuba destaca el bloqueo petrolero, una medida calificada por la ONU de contraria al derecho internacional que ha impedido casi totalmente la llegada de crudo importado a la isla.

Esto ha paralizado en gran medida al sector estatal y erosionado la calidad de vida de la población general.

Además, Trump firmó el 1 de mayo una Orden Ejecutiva que amplía la extensa maraña de sanciones contra Cuba, incluyendo medidas secundarias de carácter extraterritorial.

Un día después Trump afirmó que tomaría el control sobre Cuba «casi de inmediato» y agregó que esto sucedería al término de la guerra contra Irán.

Sin embargo, esta semana dijo que la isla pedía «ayuda» y que ambos países iban a «hablar». EFE

jpm/cpy

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