La primera ministra de Japón defiende mantener la sucesión masculina imperial en el país
Tokio, 27 feb (EFE).- La primera ministra nipona, Sanae Takaichi, reafirmó este viernes la continuidad de la línea masculina en la sucesión imperial, una postura que intensifica el debate público sobre la tradición monárquica del archipiélago.
«Tal y como se indica en el informe del grupo de expertos, se considera adecuado limitar la sucesión al trono a los descendientes de línea masculina», dijo la primera ministra en una sesión parlamentaria, en declaraciones recogidas por el periódico local Asahi durante la sesión parlamentaria.
«Tanto el Gobierno como yo personalmente respetamos este informe», agregó.
La mandataria respaldó en las conclusiones de un informe del Consejo de Expertos redactado en 2021, que definió como «apropiado» mantener la elegibilidad restringida a descendientes varones de la familia imperial.
Takaichi reconoció que, aunque en la historia de Japón hubo emperatrices, todas pertenecían a la línea imperial transmitida por vía paterna.
El sistema imperial japonés se rige por la Ley de la Casa Imperial de 1947, que establece una sucesión exclusivamente masculina y sitúa actualmente en el Trono al emperador Naruhito, jefe simbólico del Estado sin funciones de gobierno ni poder ejecutivo.
La única hija del emperador, la princesa Aiko, de 24 años, permanece por el momento fuera de la sucesión pese a la relevancia pública y popularidad que ha ganado en los últimos años, una circunstancia que ha alimentado el debate sobre la posibilidad de permitir el acceso femenino al trono.
Sin embargo, el príncipe Hisahito, sobrino del emperador e hijo del príncipe heredero Fumihito, se perfila como el futuro monarca, en un contexto marcado por la escasez de varones en una familia imperial cada vez más envejecida.
Un debate abierto
En 2005, durante el Gobierno de Junichiro Koizumi, un panel de expertos propuso abrir la sucesión a mujeres ante la falta de herederos varones, iniciativa que perdió impulso tras el nacimiento de Hisahito en 2006 y que no ha vuelto a prosperar en el Parlamento.
Una restricción sucesoria que coincide con el envejecimiento de la familia imperial y el descenso de nacimientos masculinos, factores que suscitan dudas sobre la continuidad de la dinastía, considerada como la monarquía hereditaria ininterrumpida más antigua del mundo.
El posicionamiento de Takaichi además adquiere especial simbolismo al tratarse de la primera mujer en liderar el Gobierno de Japón, en un escenario político que hasta este momento estaba marcado por una presencia masculina mayoritaria.
Tras consolidar su mandato en las elecciones generales de este febrero, donde consiguió la mayor victoria electoral del país desde la posguerra, Takaichi ha mantenido una línea continuista respecto a la Ley de la Casa Imperial, subrayando la necesidad de preservar la tradición frente a los debates de la línea sucesoria. EFE
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