La rana dorada de Panamá, casi extinta por un hongo, vuelve a la naturaleza
Ciudad de Panamá, 25 feb (EFE).- La rana dorada, un anfibio endémico de Panamá no visto en estado silvestre desde hace casi dos décadas, ha vuelto a la naturaleza con la liberación de especímenes criados en cautiverio; y los investigadores recopilan ahora información para definir estrategias de conservación futuras, de acuerdo con el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI).
La rana dorada (Atelopus zeteki), una especie en peligro crítico de extinción, es de color amarillo brillante y solo se encontraba cerca de los arroyos de corriente rápida que fluyen desde la región montañosa de Panamá Central, explica este miércoles el ente científico con sede en el país centroamericano.
Estos diminutos animales desaparecieron por completo cuando en el 2004 la quitridiomicosis, una enfermedad fúngica que afecta a los anfibios, se extendió por Panamá y llegó a El Valle de Antón, el último bastión de esta especie.
Y desde el 2009 nadie ha visto una rana dorada panameña en estado silvestre, indica el STRI que, junto al Instituto Nacional de Biología de la Conservación y Zoológico Smithsonian (NZCBI), el Zoológico Cheyenne Mountain y al Zoológico New England, creó el Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá (PARC).
«Proporcionamos cuidados a algunas de las especies de anfibios más amenazadas de Panamá, y ahora estamos entrando en una nueva fase de nuestro trabajo para estudiar la ciencia de la reintroducción en el medio natural», afirma el científico del STRI y director del Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá, Roberto Ibáñez.
La liberación gradual de la rana dorada
En una primera fase, los investigadores soltaron 100 ranas doradas en recintos de liberación gradual conocidos como mesocosmos, donde pasaron inicialmente 12 semanas.
Alrededor del 70 % de los animales liberados en el mesocosmos murieron de quitridiomicosis, apunta el STRI, una cifra que «puede parecer elevada» pero que ofrece datos que se utilizarán para comprender la dinámica de la enfermedad y cómo los animales recuperan la toxicidad de su piel después de consumir una dieta silvestre.
Muchas de las ranas que sobrevivieron al mesocosmos fueron liberadas por completo tras el ensayo de 12 semanas.
Todos estos datos «cruciales servirán de base para nuestra estrategia de conservación en el futuro», declara el biólogo conservacionista del Instituto Nacional de Biología de la Conservación y Zoológico Smithsonian, Brian Gratwicke.
«Nuestros modelos anteriores sugerían que podríamos seleccionar lugares de liberación que fueran refugios climáticos, es decir, lugares adecuados para las ranas, pero demasiado cálidos para el hongo», explica.
«Nuestras observaciones aquí demuestran que podemos mantener a las ranas durante largos periodos en mesocosmos, y si descubrimos indicios de que recuperan las toxinas de su piel, esa será una información importante a la hora de llevar a cabo nuestros ensayos de liberación en otros lugares con un clima más favorable», añade Gratwicke.
En el 2025, antes del proyecto de liberación de la rana dorada, se devolvieron a la naturaleza otras tres especies: la rana coronada (Triprion spinosus), la rana cohete de Pratt (Colostethus pratti) y la rana hoja lemur (Agalychnis lemur), en el marco de la Iniciativa de Investigación de Anfibios Tropicales (TARI) del Smithsonian.
Estas pruebas de liberación han superado las expectativas de los investigadores, con una excelente supervivencia de las ranas hoja lemur, mientras que las ranas coronadas y las ranas cohete de Pratt también están sobreviviendo, según el STRI. EFE
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