Los talibanes vuelven a atacar Pakistán tras ofrecer un diálogo para frenar la escalada
Kabul/Islamabad, 27 feb (EFE).- Las fuerzas del Gobierno talibán lanzaron este viernes una nueva oleada de ataques contra posiciones paquistaníes en la denominada Línea Durand, apenas horas después de haber ofrecido una resolución negociada a Islamabad.
«Las fuerzas afganas han iniciado una nueva oleada de ataques de represalia contra los puestos del régimen militar paquistaní», declaró el portavoz de la oficina del gobernador provincial de Khost, Mustaghfar Gurbaz.
El portavoz explicó que las operaciones comenzaron «a lo largo de la denominada Línea Durand, en los distritos de Zazi Maidan, Alisher y Terezai, en la provincia de Khost», al sureste de Afganistán.
Horas antes, el Gobierno de los talibanes aseguró que, pese a estar listos para responder a cualquier agresión, su objetivo final sigue siendo una resolución negociada con las autoridades paquistaníes.
Esta nueva ofensiva se produce en medio de una abierta «guerra de cifras» sobre el balance de víctimas, tras casi 48 horas de una escalada militar que ha puesto a ambos vecinos al borde de un conflicto total.
Por la parte afgana, el portavoz Zabihullah Mujahid afirmó que en las operaciones de anoche murieron 75 soldados paquistaníes, mientras que en sus propias filas solo reconoce 13 combatientes muertos y 22 heridos, además de 13 civiles lesionados. Kabul tachó de «completamente falsas» las versiones que hablan de centenares de bajas talibanas.
El Ejército de Pakistán confirmó la muerte de 12 de sus soldados, así como 27 heridos y un desaparecido. En contraposición a los datos afganos, el mando paquistaní asegura haber matado a 274 combatientes talibanes y herido a más de 400, describiendo estas cifras como estimaciones conservadoras.
Esta misma contradicción se traslada al control del terreno, con el mando afgano asegurando haber capturado dos bases y 19 puestos militares paquistaníes durante su incursión terrestre.
Sin embargo, el recuento de Islamabad es radicalmente distinto afirmando haber destruido 73 puestos afganos y capturado otros 18 tras atacar 22 objetivos militares en provincias estratégicas como Kabul, Kandahar y Paktia.
El núcleo de esta ruptura es el TTP, una facción ideológicamente idéntica a los gobernantes de Kabul que ha disparado la violencia insurgente en suelo paquistaní un 70 % desde que sus aliados retomaron el poder en 2021.
La negativa de los talibanes afganos a enfrentarse a sus hermanos ideológicos paquistaniés ha empujado al mando militar de Islamabad a dar por agotada la vía del diálogo, optando por lanzar misiles directamente contra supuestos santuarios del TTP.
En respuesta, el portavoz talibán, Zabihullah Mujahid, acusó hoy a un «círculo militar específico» de Pakistán de desestabilizar la región y rechazó las versiones de Islamabad.
Mujahid defendió el historial de seguridad del Emirato Islámico afirmando que el TTP ya existía antes de su llegada al poder y que Pakistán ya había lanzado ofensivas contra la insurgencia en el pasado.
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