Merz cumple un año como canciller entre impopularidad y reproches de promesas incumplidas
Salvador Martínez Mas
Berlín, 5 may (EFE).- El canciller alemán, Friedrich Merz, cumplirá este miércoles un año al frente del Ejecutivo germano en un clima de insatisfacción, pues se ha convertido en el jefe de Gobierno más impopular que se recuerda en Alemania, donde crecen los reproches por sus incumplidas promesas de cambio y roces en la coalición.
Merz prometió como candidato a la Cancillería un «cambio político» en una Alemania necesitada de reformas para relanzar su economía, que sumó dos años consecutivos de recesión en 2023 y 2024, pero doce meses después de su llegada al poder no hay señales de transformación profunda.
«Hay una gran decepción entre los votantes en lo que respecta al trabajo del Gobierno», explicó a EFE Peter Matuscheck, responsable de estudios en el instituto demoscópico Forsa, en cuyas encuestas el 83 % de la población está insatisfecha con Merz.
Rápida decepción
El diario económico Handelsblatt calificó en un reciente editorial de «año perdido» los primeros 365 días del político conservador al frente de la mayor economía de Europa y la tercera a nivel mundial, cuyo PIB creció apenas un 0,2 % en 2025.
Todo ello en un contexto en el que el Gobierno calcula que el PIB germano se verá lastrado este año por el impacto de la guerra de Estados Unidos en Irán, lo que le obligó a recortar a la mitad las expectativas de crecimiento, hasta el 0,5 %.
«El Gobierno comenzó con unas expectativas relativamente altas», pero se «vieron defraudadas con relativa rapidez», comentó Matuscheck, que aludió a cómo el canciller aprovechó la popularidad general de iniciativas como el cambio en la Constitución de marzo de 2025 para impulsar el endeudamiento para invertir en defensa e infraestructuras.
Con Merz al frente, Alemania se ha puesto el objetivo de dotarse del mayor ejército convencional de Europa y se ha comprometido a alcanzar el 3,5 % del PIB en gasto exclusivo en defensa en 2029, cinco años antes de lo acordado en la cumbre de La Haya.
Para Merz, el resultado de esa cumbre figura entre los éxitos de su primer año en la Cancillería.
«Hemos logrado salvar a la OTAN, con nuestro esfuerzo por la defensa y nuestro compromiso, también hemos mantenido la cohesión en la UE», decía Merz el pasado jueves en un acto público en el que evitó aludir a cómo la relación con el presidente estadounidense, Donald Trump, ha empeorado tras decir el canciller que Estados Unidos está siendo «humillado» por Irán.
La prioridad internacional
Por su intensa actividad internacional, a Merz se le puso el apodo público de ‘Aussenkanzler’ o «canciller para el exterior», algo criticado porque el país precisa reformas, según Stefan Kooths, director del Instituto para la Economía Mundial de Kiel, es decir un «canciller para el interior».
«El Gobierno aún no ha abordado las reformas que son tan urgentes. Lleva prácticamente un año dejando de lado estas tareas», dijo Kooths a EFE.
Para él, pese a que el canciller ha puesto desde principios de año el foco de su Ejecutivo en reformas como la ya impulsada en el sector sanitario o las jubilaciones, esos esfuerzos resultan insuficientes.
Con él coincide el analista Rafael Loss, experto del Consejo Europeo de Relaciones Internacionales (ECFR), quien considera que «esas medidas no han generado el impulso político necesario para cambiar de verdad muchas de las estructuras y procesos anquilosados de la burocracia alemana».
Sufre la coalición
Según Loss, también la coalición gubernamental se resiente por la falta de resultados positivos en la gestión de Merz.
Además, se han hecho recurrentes los choques entre el canciller o figuras de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), con sus socios de coalición: el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD).
El propio Merz ha tenido que negar informaciones que indicaban que había llegado a gritar a su vicecanciller y ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, en una reciente reunión entre líderes de la coalición, aunque ha reconocido que debería templar sus modos.
«Quizás podría expresarme de una forma más amable», dijo Merz en su última entrevista con el semanario Der Spiegel.
En este contexto, la última encuesta de intención de voto del instituto Insa atribuye a CDU y SPD porcentajes inferiores a los del principal partido de la oposición, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), a la que se otorga un 28 %, por delante de conservadores (24 %) y socialdemócratas (14%). EFE
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