Monet y el impresionismo digital

"Ninfeas" (1916-1919), Claude Monet. www.beyeler.com

La exposición en la Fundación Beyeler enlaza la obra del célebre pintor con las corrientes del arte contemporáneo.

Este contenido fue publicado el 19 julio 2002 - 12:16

Claude Monet (1840-1926) es el representante más célebre, característico y a la vez original del impresionismo francés. Hasta el 18 de agosto la Fundación Beyeler en Riehen, cerca de Basilea, expone más de 40 obras de este artista excepcional.

La exposición está dedicada principalmente a la obra tardía de Monet y su influencia en la pintura de la posguerra. Busca, además, tender un puente con el arte contemporáneo introduciendo el término del 'impresionismo digital'.

Desde la inauguración de la muestra a fines de marzo, 150.000 visitantes han admirado este conjunto de obras maravillosas. "Cada día vienen casi 1.300 personas. Debido al gran interés del público, hemos decidido alargar la exposición hasta el 18 de agosto," señala a swissinfo Catherine Schott, responsable de prensa de la Fundación Beyeler.

Captar la luz con el pincel

¿Cómo expresar la refracción de la luz con las herramientas de la pintura? Este era el desafío principal del impresionismo.

A lo largo de muchos años, Monet desarrolló métodos sofisticados para resolver este problema. Creando variaciones de un mismo motivo - por ejemplo la catedral gótica de Rouen o el estanque de nenúfares en su jardín - investigó las posibilidades que ofrece la gama cromática.

Dejando atrás las normas clásicas de la pintura, Monet creó una nueva estética del color. Sobre todo en sus obras tardías vemos una anticipación de lo que más tarde se llamará arte abstracto.

Los cuadros grandes que retratan detalles de su jardín no tienen ni centro claro ni límites definidos. La superficie del agua y la del lienzo se amalgaman para formar una unidad sin horizonte.

Resurgimiento de Monet en la posguerra

Después de la Segunda Guerra Mundial, la obra de Monet se convirtió en el modelo de muchos jóvenes artistas, tanto en París como en Nueva York.

La exposición en la fundación Beyeler muestra este resurgimiento como un panorama grandioso de semejanzas. Obras de Jackson Pollock (1912-1956) y de Mark Rothko (1903-1970), entre otros, demuestran la influencia del impresionista francés.

Tema central de esta parte de la exposición es el tratamiento del espacio en la pintura y el uso del color para evocar algo fluido, anticipado en los famosos cuadros nenúfares del pintor.

Impresionismo digital

En la tercera y última parte de la muestra, los curadores de la fundación Beyeler introducen un nuevo término: el 'impresionismo digital'. No se trata de un vocablo reconocido por los críticos de arte, sino de un concepto especialmente desarrollado para esta exposición.

El 'impresionismo digital', que da nombre a la continuación de la pintura con herramientas electrónicas, propone una semejanza inherente entre la estética de la pantalla digital y el impresionismo clásico tan ávido de luz.

Una galería de vídeos con monitores vibrantes intenta comprobar esta hipótesis. Para el visitante profano, sin embargo, es difícil entender la supuesta afinidad electiva. La oposición de obras tan diferentes parece más bien un hábil artilugio para integrar los montajes de artistas tan reconocidos como Angela Bulloch o Pipilotti Rist.

"Nuestro concepto es contraponer el arte clásico a las corrientes actuales. En el caso de Monet es muy interesante tejer el hilo del 'revival' de los años 50 del siglo pasado hasta nuestros días", concluye Catherine Schott.

Franziska Nyffenegger, Basilea

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo