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Empresas suizas, atentas a las protestas en Hong Kong

Las protestas prodemocráticas en Hong Kong se intensificaron esta semana cuando los manifestantes se enfrentaron con la policía antidisturbios, lo que provocó importantes cuellos de botella en el transporte. Keystone / Miguel Candela

Las protestas prodemocráticas en Hong Kong han incidido en la interrupción de vuelos y en el cierre de comercios; además, han atraído la atención mundial sobre ese territorio chino. Las compañías suizas monitorean la situación, preocupadas de que el caos pueda afectar sus negocios.

Este contenido fue publicado el 09 agosto 2019 - 13:33
Jessica Davis Plüss con la colaboración de Ying Zhang

Sally Yan, una ejecutiva china con sede en Suiza, arribó al aeropuerto internacional de Hong Kong a principios de esta semana vestida de rosa para asegurarse de no mostrar afiliación con ninguna de las partes en conflicto (ataviadas en blanco o negro). “No quería que me confundieran”, dijo en entrevista.

Las protestas comenzaron a principios de junio y se intensificaron a inicios de esta semana cuando los manifestantes se enfrentaron con la policía antidisturbios, lo que provocó importantes cuellos de botella en el transporte. Al menos cinco de los principales socios comerciales de Hong Kong, incluidos Estados Unidos, Japón y Australia, han emitido advertencias de viaje para la antigua colonia británica.

El Gobierno suizo aconseja a las personas que viajen a China evitar cualquier manifestación en Hong Kong.

Para las empresas helvéticas, Hong Kong es un punto crucial de acceso al vasto mercado chino. Una mirada a las cifras oficiales del comercio bilateral muestra hasta qué punto es así: Si bien Suiza exportó bienes por valor de 29 000 millones de francos a China, más de la mitad, unos 15 000 millones de francos, los vendió a Hong Kong, el pequeño, pero densamente poblado territorio de unos ocho millones de habitantes.

Howard Yu, profesor de la escuela de negocios IMD de Lausana, nacido y criado en Hong Kong, dijo a swissinfo.ch que “la turbulencia en torno a las protestas está disminuyendo la confianza de los inversores de manera directa”. Sin embargo, precisó que no ha oído hablar del retiro de ninguna compañía.

El banco UBS, cuyas oficinas centrales se encuentran en Zúrich, envió una carta a los empleados pidiéndoles que siguieran atentamente la situación y tomaran las decisiones adecuadas para evitar exponerse a riesgos.

“La seguridad de los empleados es nuestro principal objetivo” señaló a swissinfo.ch Mark Panday, portavoz del banco con sede en Hong Kong. Precisó que el establecimiento opera como de costumbre, pero está ofreciendo “arreglos flexibles” de trabajo a sus empleados.

Efectos en la industria

El movimiento de protesta golpea Hong Kong en un mal momento. El crecimiento económico cayó al 0,6% el mes pasado, muy por debajo del 2,4% previsto. “La economía de Hong Kong enfrenta una situación muy difícil”, afirmó el lunes el secretario de Finanzas, Paul Chan. En junio, la facturación de las tiendas disminuyó 6,7% con respecto al mismo periodo del año anterior.

Las empresas suizas también resintieron los efectos. El cotidiano ginebrino Le Temps informó (07.08) que las ventas de la industria relojera suiza decrecieron en los últimos meses. Entre los factores que han incidido en ello se encuentra la guerra comercial entre EE UU y China, y las manifestaciones han comenzado a tener también un impacto, según algunas firmas del ramo.

Muchos clientes de China continental viajan a Hong Kong a comprar relojes suizos. Las protestas contra las políticas del gobierno central en Pekín provocaron anteriormente una disminución en las llegadas de turistas del continente al territorio. Si eso volviera a suceder, los relojeros suizos se verían perjudicados.

El territorio de Hong Kong generó más de 3 000 millones de francos en ventas de relojes suizos en 2018, frente a los 1 700 millones de la China continental. En junio, las exportaciones de relojes suizos a Hong Kong cayeron alrededor de 27%, según el Centros Suizo de China.

Le Temps informó que Swatch tuvo que cerrar temporalmente tiendas en algunos barrios de Hong Kong, lo que contribuyó a un descenso de dos dígitos en sus ventas locales.

Sally Yan dijo que muchas empresas extranjeras y chinas consideraban estar poco expuestas a los riesgos en Hong Kong. Sin embargo, en el clima actual, compañías con sucursales en ese territorio consideran mudarse a lugares como Suiza y Singapur.

Cuando la ejecutiva china llegó al aeropuerto de Hong Kong a principios de esta semana, los manifestantes habían bloqueado la línea de ferrocarril al centro de la ciudad, y una vez en ella decidió cambiar de hotel después de la primera noche porque estaba preocupada por su seguridad.

Yan es originaria de la China continental, pero estudió en Hong Kong. Actualmente es asesora comercial para Suiza y China y tiene su sede en el cantón de Zug.

El centro de comercio internacional de Hong Kong “es conocido como un lugar muy pacífico y profesional”, subrayó. “Incluso los locales quieren evitar la incertidumbre”.

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