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El refugio suizo del 'Sinatra francés'

Charles Aznavour residía en Suiza desde 1972, una elección motivada no solo por la disputa con el fisco francés. “Suiza es un remanso de paz”, confesaba a swissinfo.ch el artista cuyos padres huyeron hace un siglo del genocidio armenio.

Este contenido fue publicado el 02 octubre 2018 - 16:55
Frédéric Burnand y RTS

“Suiza es un remanso de paz. Todo es mucho más tranquilo, más púdico, incluso los semáforos tardan más en cambiar al verde y viceversa. Es un país al que respeto y quiero mucho. Quise que mis hijos se nacionalizaran suizos”, respondía Charles Aznavour en 2011 a Bernard Léchot, músico y entonces periodista de swissinfo.ch.

Y el poeta de las palabras y las melodías añadía: “Yo no me he nacionalizado suizo por una cuestión de fidelidad. Francia brindó a mis padres la oportunidad de tener una vida normal y de criar a sus hijos. Algo que yo no podía traicionar. Me fui de Francia muy enfadado, me hizo mucho daño. Sufrí un auténtico linchamiento”.

En 1972 decide establecerse con su familia en Suiza, primero en el cantón del Valais. El ‘Bloc Aznavourian’, según sus palabras al diario ‘Tribune de Genève’, se instala luego en el cantón de Ginebra, a orillas del lago Lemán, lago que no pierde de vista cuando se muda a Saint-Sulpice en el cantón de Vaud.

Embajador de Armenia en Suiza

Su última aparición pública fue en abril pasado. Charles Aznavour, embajador de Armenia en Suiza y ante la ONU, participó en Ginebra en la inauguración de ‘Reverberaciones de la Memoria’, un monumento conmemorativo dedicado a los armenios asesinados en masa hace un siglo en Turquía y a los numerosos suizos que se movilizaron entonces a favor de su causa. 

“Me ha parecido sublime. Más suizo que armenio, aunque es obra de un joven armenio. No es un monumento a los muertos, es un lugar maravilloso: como una Rambla, a la que se viene a conocer a una futura novia…”, declaraba en 2011 a swissinfo.ch.

El proyecto tuvo que superar muchas dificultades hasta ver la luz, debido a las presiones por parte del gobierno turco.

¿Qué lazo veía entre las canciones que escribía y la tragedia que vivieron los armenios? “Lo que me ha acercado a la gente y sus problemas es eso. Su angustia. Es algo que encontramos en los armenios, pero también en los españoles, los judíos, los magrebíes hoy, como antes en los afroamericanos. He leído poemas de mujeres armenias, anónimas, y se aproximan mucho a mi manera de escribir”, respondía a Bernard Léchot.

Charles Aznavour era el cantante popular por excelencia, por su capacidad de encontrar las palabras y las melodías para relatar el día a día a veces dramático de gente común y corriente.


En la entrevista que concedió a swissinfo.ch en 2011, decía: “Acabo de escribir una canción sobra la Shoah. Pero es una canción de amor. ¿Por qué? Un día me crucé con una persona que había conocido a su esposa en un campo de concentración. Que había encontrado el amor en un campo de concentración. Mi canción, es eso. El amor nació en un lugar que es una catástrofe, un horror”.

Una exaltación de la vida y una empatía con su público, que le adoraba: “Suelo reunirme regularmente con mi público fuera del escenario: soy una persona que va de compras, no tengo guardaespaldas, llevo una vida normal, sencilla. Como hablo varios idiomas puedo comunicarme con gente de países muy diferentes. Y me apoyo en esos encuentros diarios con el público para estar más cerca y escribir para él”.

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RTS: Charles Aznavour, dernier des géants de la chanson française, s'est éteint à 94 ansEnlace externo


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