Nueva York recibe a un inmigrante detenido durante una visita rutinaria a oficinas del ICE
Nueva York, 5 may (EFE).- Grupos proinmigrantes y líderes religiosos dieron este martes la bienvenida a Nueva York a un inmigrante de las Islas Caimán que fue detenido en noviembre pasado cuando acudió junto a su esposo, ciudadano de EE.UU., a una cita en las oficinas de inmigración para obtener su residencia permanente en el país.
Allan Marrero, que no tiene antecedentes penales, fue liberado bajo fianza el 23 de abril, después de haber pasado por centros de detención en Newark (Nueva Jersey), Arizona y Texas, así como por el «inhumano» Alligator Alcatraz en Florida hasta acabar en Natchez, Misisipi, según denunció hoy en una conferencia de prensa celebrada en la iglesia Middle Church, en Manhattan.
Marrero, residente en Nueva York y que dejó su país porque temía por su seguridad debido a su orientación sexual, aseguró además que durante los seis meses de su detención las autoridades de inmigración (ICE) no le proporcionaron sus medicamentos recetados de forma precisa ni oportuna, poniendo en riesgo su salud y seguridad.
Según dijo a EFE su abogada Alexandra Rizio, de la organización Make the Road, sus constantes traslados fueron «lo más difícil» de su detención porque no se le administraban sus medicinas con regularidad y pasaba muchas horas de pie.
Rizio también destacó que Allan fue blanco de burlas de los guardias del ICE por ser homosexual.
En la rueda de prensa, Allan expresó su preocupación por los inmigrantes que aún se encuentran recluidos en centros de detención y cuyas familias «están destrozadas» por un sistema de inmigración «que está roto».
«Es verdaderamente desgarrador y rezo por todos mis hermanos y hermanas que siguen detenidos y esperan su liberación para reunirse con sus familias y seres queridos como yo he hecho», señaló, acompañado por su esposo, Matthew Marrero, miembros de la iglesia y grupos de inmigrantes que portaban carteles con mensajes de bienvenida.
Además, dijo estar agradecido por el apoyo que recibió durante su arresto. «La batalla no ha terminado», agregó.
Tras su detención, un juez federal aprobó su libertad bajo fianza, pero el ICE se opuso y le mantuvo detenido. Posteriormente, fue liberado tras una segunda petición de fianza a la que el ICE no se opuso.
«Estoy muy feliz pero muy cansada. No tenía por qué ser así, Allan no debería haber sido trasladado a centros de detención a través del país, no tenía que rogar por su medicamento recetado. Nuestro Gobierno no tenía que haber pagado a Core Civic, una empresa de detención, unos 24.750 dólares por día por mantenerlo en la cárcel», expresó Rizio.
La solicitud de residencia permanente de Allan fue denegada por otro juez, y su abogada ha presentado un recurso ante la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA, por sus siglas en inglés). Mientras, Allan podrá seguir en libertad sin riesgo a ser deportado. EFE
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