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Suiza debe enfrentarse a su racismo

Desde la muerte de George Floyd en Estados Unidos a manos de un policía blanco, todo el mundo habla del racismo. Entre los afectados directamente este hecho provoca sentimientos contradictorios: por un lado, es genial que por fin se pueda hablar de este tema en Suiza; pero al mismo tiempo, ¿era necesario filmar la agonía de una persona para poner sobre la mesa una cuestión de esa importancia?na y París. Trabaja como periodista y dirige la agencia de comunicación Nunyola.

Este contenido fue publicado el 10 junio 2020 - 11:35

También en Suiza el tema ha cobrado notoriedad durante los últimos días. La pregunta principal que se plantea con mayor frecuencia muestra qué poca relevancia se le da a esta cuestión: ¿hay racismo en Suiza? Es el mismo tipo de pregunta que la que se hace sobre la existencia del sexismo. Aquí no se le da respuesta.

Pero incluso reconociendo la existencia del racismo, hay en este país el convencimiento de que se trata de un tipo diferente de racismo, una forma más leve que no es comparable a lo que sucede en EE.UU.

El racismo no es un problema solo cuando se manifiesta de manera radical. Los casos extremos solo son la consecuencia del enraizamiento estructural de una desigualdad que ha recibido escasa atención y que hasta entonces no se ha abordado. El racismo no ha empeorado, la diferencia es que ahora se filma.

En EE.UU. el racismo no es tan diferente. En Suiza existe también el racismo estructural. Se trata de un tipo de racismo que no depende de las actitudes personales de la gente, sino de cómo una sociedad organiza la convivencia. En Estados Unidos, todo el sistema está estructurado de tal manera que las personas de color negro se encuentran en desventaja con relación a las blancas.

En Suiza, el racismo estructural puede observarse en los controles policiales o en la gestión de la migración. Se le conoce como “perfil racial”. Esto quiere decir que las personas son categorizadas y, como tal grupo o categoría entera, puestas bajo sospecha general. Las personas de color negro sufren bastantes más controles que las blancas.

Sí, colonialismo suizo

¿No es comparable a Estados Unidos? Nuestra historia es diferente. Pero el hecho de que Suiza no haya tenido colonias no significa que haya estado exenta de toda relación con el colonialismo. En nuestro lenguaje encontramos numerosos restos de una época que estuvo marcada por la política racial. Existen hoy casas y restaurantes que llevan todavía nombres de la época colonial.

¿Cuánto aprendimos en la escuela sobre el papel de Suiza en el colonialismo? ¿Qué sabíamos nosotros del comercio de esclavos, del que todavía hoy pueden encontrarse rastros en el chocolate suizo? ¿Qué hacemos al respecto?

Por último, la producción cultural estadounidense se ha integrado en la nuestra y reproduce caracterizaciones y atributos racistas que normalmente asumimos sin crítica alguna.

Experiencia diaria en la propia carne

El racismo es omnipresente. Las personas que no tienen una piel blanca -como yo- lo experimentamos todos los días. En cambio, se intenta evitar el debate lo más posible o se limita a situaciones extremas.

El racismo seguirá presente mientras no tengamos la posibilidad de hacerlo visible, mientras neguemos o disculpemos su presencia.

El primer paso contra el racismo es reconocer que existe. En Suiza, también.

Anja Glover

se define como afroeuropea. Nació en Zúrich y vive en Lausana. Ha estudiado sociología y estudios culturales en Lucerna y París. Trabaja como periodista y dirige la agencia de comunicación Nunyola.

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