Una diplomática suiza toma las riendas del organismo global contra las armas químicas
La embajadora helvética Sabrina Dellafior tomará las riendas de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) en una coyuntura de tensión global y avances tecnológicos que amenazan con socavar los logros obtenidos en la eliminación de los arsenales de armas químicas.
Con un sólido bagaje de 25 años en la diplomacia suiza, Sabrina Dallafior se alista para asumir en julio la dirección general de la OPAQEnlace externo, una década después de que hombres, mujeres y menores de Siria a Ucrania y de Gran Bretaña a Malasia hayan sido el blanco creciente del uso indiscriminado de toxinas mortales.
Dallafior tendrá que hacer frente a los riesgos actuales de expansión de Estados rebeldes y agrupaciones terroristas con acceso a tecnologías como los drones y la inteligencia artificial (IA).
Un panorama al que se suma el debilitamiento del apoyo a las agencias internacionales que ayudaban a contener los conflictos que llegaron a surgir después de la Segunda Guerra Mundial, mientras Estados Unidos, China y Rusia compiten por una mayor influencia global.
De acuerdo con el Gobierno suizo, los tres años en los que desempeñó su papel como embajadora en la Conferencia de Desarme de Ginebra, organización que tiene un fuerte lazo con la ONU, le han conferido las herramientas y experiencia necesarias para este nuevo cargo.
«Haber sido seleccionada dentro de un grupo de candidaturas de alta cualificación pone de relieve los méritos de la embajadora Dallafior y su probada experiencia en materia de control de armas, desarme y no proliferación», dijo a Swissinfo Jonas Montani, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores.
¿Para qué se creó la Organización para la Prohibición de Armas Químicas?
La OPAQ fue creada en 1996 para supervisar que se cumpliera debidamente la Convención sobre Armas Químicas adoptada en París cuatro años antes. La Convención prohíbe el desarrollo, la producción, el almacenamiento, la transferencia y, en general, el uso de armas químicas.
Esta Convención ha sido ratificada hasta ahora por 193 países. Exclusivamente Corea del Norte, Egipto y Sudán del Sur se han abstenido de firmarla. Por su parte, Israel la firmó, pero no la ha ratificado, un paso fundamental para que el cumplimiento de este acuerdo sea vinculante.
La OPAQ no es un organismo de las Naciones Unidas, pero colabora estrechamente con la ONU realizando inspecciones continuas en los sitios de destrucción de armas, investigando ataques potenciales y enviando equipos de inspección y profesionales en armas químicas a cualquiera de los países signatarios.
La OPAQ recibió el Premio Nobel de la Paz en 2013 por el trabajo de eliminación de reservas de armas químicas que realizó en Siria durante la guerra civil de este país, un conflicto que cobró la vida de miles de personas civiles por los ataques perpetrados por su Gobierno y por terroristas yihadistas.
Pero la OPAQ no es un tribunal o una fiscalía. Su objetivo central es solamente determinar responsabilidades, sin emitir veredictos.
Los informes que elabora se remiten Enlace externo al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y pueden ser usados como sustento de resoluciones, investigaciones o para ejercer presión a nivel internacional. Los Estados también suelen utilizar las conclusiones de los documentos de la OPAQ para la preparación de sus sanciones.
¿Cuál es la trayectoria de la nueva directora general de la OPAQ?
Dallafior nació en la ciudad de Basilea, al norte de Suiza. Estudió Historia de Europa del Este y de Rusia para luego sumarse al servicio diplomático helvético en 2000.
Durante su trayectoria profesional ha tenido a cargo misiones suizas ante la Unión Europea (UE) y la alianza militar de la OTAN, en Bruselas, pero también ha desempeñado cargos de alta responsabilidad en materia de política de seguridad multilateral en Berna. Antes de su nombramiento en la OPAQ, Dallafior era embajadora de Suiza en Finlandia.
«Concederé la más elevada importancia al cumplimiento de la legislación contra las armas químicas», expresó en el comunicadoEnlace externo que anunciaba su nombramiento. Añadió que el cumplimiento de las normas debe garantizar además su «sostenibilidad a largo plazo» a través de la investigación de todas las denuncias creíbles que se tengan identificadas.
El nombramiento de Dallafior al frente de una organización internacional de esta envergadura es un éxito para la diplomacia suiza.
Acceder a estos cargos a través de figuras políticas o diplomáticas suizas es uno de los objetivos estratégicos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Suiza, cuya misión es proteger los intereses de Suiza y permitir que el país tome parte de la configuración de la política internacional.
Suiza también es la sede del llamado Laboratorio de SpiezEnlace externo, una organización que es líder global porque ha protegido al mundo durante décadas de los efectos de las armas biológicas, químicas y nucleares.
¿En qué ataques ha trabajado la OPAQ y cuáles han sido sus principales logros?
Siria es el lugar en donde más ataques con armas químicas se observaron en la década de 2010, cuando el presidente Bashar al-Assad, apoyado por Rusia, se aferraba al poder tras las protestas de la Primavera Árabe, que tuvieron tal impacto que se extendieron también a Oriente Medio y el norte de África.
Pero incluso después de la destitución de Assad en 2024, se estima que quedaron activos más de 100 emplazamientos con armas químicas en Siria, una cifra que supera largamente a lo que se estimaba hace algún tiempo, según revelóEnlace externo la OPAQ en 2025.
Desde el 2022, año en el que estalló la invasión de Rusia a Ucrania, tanto Moscú como Kiev se han acusado de forma mutua y reiterada de utilizar armas químicas.
Por solicitud expresa de Ucrania, la OPAQ proporcionó asistencia técnica y protección a este país y pudo confirmar el uso de sustancias químicas prohibidas en el campo de batalla, como consta en informes publicados en 2024 y 2025.
La OPAQ también ha estado a cargo de investigaciones relacionadas con envenenamientos políticos de gran relevancia, como el caso del opositor ruso Alexéi Navalni, quien en 2020 fue envenenado con Novichok, un potente agente nervioso, así como el ataque que experimentaron el exespía Sergei Skripal Enlace externoy su hija, en el Reino Unido, en 2018. Un equipo de investigación de origen británico y profesionales independientes presentaron las pruebas necesarias para demostrar que hubo un intento de asesinato por parte de la inteligencia militar rusa, aunque Moscú lo negara.
Después del caso Skripal, pese a la oposición de Rusia, los países miembros de la OPAQ ampliaron el mandato de la organización Enlace externopara que documente el nombre de las figuras responsables del uso de armas químicas. Antes, las personas encargadas de inspeccionar solo podían investigar los presuntos ataques, identificar las toxinas y consignar la información, pero sin revelar a las personas u organizaciones que habían decidido esos ataques.
Posiblemente el más grande éxito de la OPAQ hasta ahora sea el anuncioEnlace externo que hizo en 2023 de que había verificado la destrucción de todos los sitios que resguardaba arsenal químico «declarado» a nivel global, una operación que fue posible porque las naciones integrantes de la Organización admitieron previamente dónde se encontraban estas reservas.
¿Cómo está siendo socavada la prohibición de las armas químicas?
Pese a los logros obtenidos, persisten las acusaciones de que hay países que siguen utilizando sustancias prohibidas contra sus rivales del extranjero, e incluso, contra su propia población.
En Georgia, por ejemplo, las autoridades utilizaron un veneno de la Primera Guerra Mundial contra personas que se manifestaban en Tiflis, la capital, informó la BBCEnlace externo al divulgar un estudio publicado en diciembre por la revista internacional Toxicology Report, conclusiones que habían sido previamente validadas en una revisión académica por pares.
El Gobierno de Irán es otro de los acusados de usar toxinas, según pudo probarse en un informeEnlace externo publicado por la Coalición por la Convención sobre Armas QuímicaEnlace externos, una red de oenegés que colabora activamente con la OPAQ en la tarea de hacer cumplir los acuerdos internacionales en este tema.
El régimen iraní ha utilizado municiones vivas para someter a la gente que ha participado en las protestas masivas de los últimos meses. La televisión estatal habla de la muerte de más de 3.000 personas, pero hay quienes estiman que la cifra podría ser hasta 10 veces superiorEnlace externo.
Dallafior ha destacado que su máxima prioridad será proteger las reglas contra el uso de armas químicas, instituciones como el Ministerio de Defensa británico Enlace externoy la InterpolEnlace externo han advertido de que la norma vigente corre el riesgo de verse erosionada.
«El tabú contra el uso de armas químicas se ha ido desdibujando durante la última década», escribió Natasha Hall, asociada sénior del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, en un reporte de investigaciónEnlace externo publicado en octubre del 2024. Para elaborar este documento se realizaron entrevistas a representantes del Gobierno estadounidense y países que son sus aliados, integrantes de la OPAQ y otras voces expertas en la materia. «Probablemente, las partes involucradas optarán por un enfoque gradual que irá poniendo a prueba los límites de la condena internacional», afirmó.
«Las crecientes tensiones entre Estados Unidos y Rusia, que se suman a otras fracturas en la comunidad internacional, desafían los mecanismos de control existentes y la rendición de cuentas en el ámbito de las armas químicas», añadió Hall en el informe del laboratorio de ideas basado en Washington.
Pero hay otra amenaza que es producto de la computación avanzada, la tecnología de los drones y de los productos químicos de doble uso, es decir, que pueden utilizarse para fines militares y civiles.
En noviembre, el director saliente de la OPAQ, Fernando Arias, declaróEnlace externo que esta organización se centra cada vez más en cómo asegurar que los avances tecnológicos sean herramientas que apoyen, en vez de socavar, los esfuerzos de verificación y supervisión de armas.
«Las tecnologías emergentes, incluidas la inteligencia artificial y la evolución de los productos químicos de doble uso, están complicando la detección y la aplicación de las leyes», dijo Jonas Montani, funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Suiza, «todo esto tiene lugar en un ambiente de crecientes tensiones geopolíticas que ha debilitado la confianza entre los Estados y que pone a prueba los mecanismos de seguridad colectiva ».
Texto original editado por Tony Barrett. Adaptado del inglés por Andrea Ornelas. Versión en español revisada por Carla Wolff.
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