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Cascos azules en la escuela de suprevivencia

Los cascos azules de la ONU en campos de entrenamiento. swissinfo.ch

La apacible ciudad de Stans, en la Suiza Central, se ha transformado temporalmente en “zona de guerra” para preparar a los futuros observadores de la ONU.

Tal instrucción militar va desde la mediación de la paz hasta las técnicas de supervivencia en las regiones más hostiles del planeta.

Encubiertos por una cumbre, una fábrica aeronaútica y una pista de aterrizaje, los “estudiantes” observan el movimiento de tropas, la descarga de armas y el decolaje de aviones a través de una imaginaria línea de cese el fuego.

Al final del día informarán al comandante los pormenores de su observación en la jornada. En cierto momento pasa por encima de ellos un avión teledirigido filmando todos los movimientos.

Un anticipo de la realidad

El mayor Christophe de Courten – antiguo observador militar de la ONU en
Yugoslavia y supervisor del curso-, explica a swissinfo que el programa intenta dar a los futuros obvservadores un anticipo de lo que les espera.

“Hemos adoptado un escenario en el cual se suceden los incidentes cada treinta minutos. Más o menos como ocurría en las montañas del Golán hace seis meses”, precisa.

Este es uno de los muchos simulacros para probar las aptitudes y las reacciones de los estudiantes. Se les muestra también cómo podrían ser arrastrados por el barro en un secuestro, y la manera de enfrentar los interrogatorios hostiles en los parapetos del camino.

La tarea de los cascos azules – denominación dada a los observadores mililtares de Naciones Unidas-, consiste en supervisar el respeto del cese del fuego, hacer de mediadores entre los beligerantes y limitar los conflictos.

Aún estando desarmados deben afrontar agresiones frecuentes.

En el aula

Mientras tanto, en el campamento, un grupo se inicia en la reanimación, practicando en manequíes de plástico o de goma.

Ellos saben que pueden ser llamados a servir en regiones con infraestructuras sanitarias destruidas y deben estar en condiciones de aplicar sus conocimientos esenciales de primeros auxilios.

El curso incluye además acciones de patrullaje, investigación, negociación, conducción y mantenimiento de vehículos, comunicaciones por radio, marcación de minas y técnicas de supervivencia.

Durante las tres semanas de formación intensa, los estudiantes aprenden también inglés y derecho humanitario.

En una siguiente fase se envia los expedientes de cada uno de ellos a la Secretaría General de la ONU, en Nueva York; y corresponderá al Consejo de Seguridad sacar las conclusiones.

Las cualidades de los suizos

Para un observador de la ONU, ser destinado a una misión es una etapa positiva en su carrera militar. Quince de los participante en los cursos de Stans pasan automáticamente.

Por otra parte, 17 voluntarios son oficiales a tiempo parcial en el ejército suizo. Están sometidos a una constante observación y pueden ser suspendidos si no responden a las exigencias.

Éstos no tienen tanta experiencia como sus homólogos internacionales. “Pero los suizos tienen muchas cualidades que tal vez no tenga un oficial profesional”, señala el instructor Roy Thomas, quien ha serevido en diversas misiones de la ONU.

“Tienen buenos conocimientos lingüísticos, así como en las comunicaciones y son buenos choferes”, precisa.

Jugar con el peligro

Los cascos azules afrontan muchos peligros y deben pasar un año en condiciones poco hospitalarias. En mayo pasado, dos de ellos murieron en misiones en la República Democrática de Congo.

¿Para qué asumir tantos riesgos? “Somos un país neutral y es un buen medio de respaldar a otros países”, responde el mayor Alam Alexis, consultor de Telecom en la vida civil.

Antiguo observador en Georgia, el mayor Dominik Knill, añade: “Todos tenemos el mismo objetivo: mantener la paz”.

El coronel Christoph Brun, jefe de la escuela de Stans, precisa que las misiones son atribuidas en función de las competencias y la personalidad de los candidatos.

Su asginación puede producirse dentro de los diez o doce meses posteriores a su primer entrenamiento.

No obstante, el mayor Knill estima que un buen entrenamiento no es suficiente para ser un buen observador militar. “No deben ser Rambos. Deben tener la madurez y la confianza en sí mismos, que se adquiere con los años”.

“Deben ser caspaces de comunicar y negociar. Y ahí nunca se deja de aprender”, sentencia.

Swissinfo, Julie Hunt, Stans.
(Traducción: Juan Espinoza)

Junio 2003: 2 observadores militares son secuestrados en la República Demodcrática del Congo.
Junio 2003: 4 delegados de la ONU son secuestrados en Georgia.
Mayo 2003: 2 observadores en Congo son asesinados.

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