Diplomacia: la reforma Calmy-Rey avanza
La Conferencia Anual de Embajadores acoge por segunda vez a los responsables de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE).
La encargada de la diplomacia, Micheline Calmy-Rey, busca reforzar la unidad de acción de Suiza en el extranjero.
Hasta ahora, en el seno del Ministerio de Exteriores, la postura tendía más bien a la separación: por una parte, la diplomacia y, por otra, la ayuda al desarrollo.
Sin embargo, el año pasado, Micheline Calmy-Rey anunció su decisión de abatir –por razones de eficacia y de economía- el muro entre los dos pilares de su Ministerio.
El elemento más espectacular de esa nueva posición: la idea de otorgar tareas diplomáticas a los representantes de la ayuda al desarrollo y de fusionar embajadas y oficinas de COSUDE en algunos países.
Diversos observadores no ocultaron entonces su temor de que especialistas en ayuda al desarrollo tomaran el timón de la política exterior suiza.
«Micheline Calmy-Rey considera que la ayuda al desarrollo es parte integrante de la diplomacia suiza», recuerda Pierre du Bois, profesor del Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra.
Evidente valor agregado
Desde el año pasado, la reforma sigue su camino. El coordinador de COSUDE en Mozambique acaba de ser designado embajador en Maputo.
En Madagascar, el reagrupamiento es similar desde el 2003. Esta medida se aplicará igualmente en Macedonia y, probablemente, en Bangladesh, el año entrante.
«Y funciona», asegura Benoît Girardin, encargado de negocios en Madagascar. «El valor agregado es evidente. Mis contactos a nivel de la política general y de la macroeconomía benefician al programa de cooperación, e inversamente».
Empero, el sistema tiene límites, advierte Benoît Girardin.
«Si el programa de cooperación es pesado, el reparto de tareas diplomáticas impondrá sacrificios al supervisor de tiempo completo. Lo obligará también a pasar a un nivel de implicación más estratégica, menos operacional».
Dicho de otra manera, el método sólo es aplicable en algunos países cuya significación política para Suiza sea limitada, y reducido el programa de cooperación.
Saber distanciarse
Benoît Girardin subraya otra condición. “El coordinador de COSUDE defenderá su proyecto al 100%. El embajador, por su parte, debe ser capaz de asumir la crítica. Entonces, habrá que saber tomar distancia cuando se asuman los dos roles”.
“En algunos países es posible que nuestros interlocutores no logren hacer la distinción entre embajador y coordinador de cooperación”, subraya el encargado de negocios. “El riesgo es que determinadas declaraciones sean tomadas como formas de inmiscuirse, pero aún es muy pronto para determinarlo”.
Con todo, el diplomático considera efectiva esta nueva propuesta y asegura que, en el interior del Ministerio de Exteriores, “se percibe y comprende su valor agregado”.
“Esta posición es muy bien acogida en el seno del Ministerio de Exteriores”, confirma, por su parte, Alessandro Del Prete, responsable de información ‘ad interim’.
“En particular, permite a los diplomáticos y a los miembros de COSUDE ampliar sus horizontes”, agrega.
Oficialmente, sin embargo, no se habla de reforma, sino de una “mejor explotación de las sinergias en el seno de la red exterior”, indica Alessandro Del Prete. “Actualmente, estamos en proceso de adquirir experiencias que habrá que evaluar después”.
“Las fusiones de embajadas son una de las posibilidades estudiadas, pero aún es muy pronto para hablar de cifras y de las consecuencias en el personal”, precisa el portavoz.
En el orden de las cosas
Ex secretario de Estado y antiguo embajador, Edouard Brunner se manifiesta “más bien impresionado” por el trabajo realizado por Micheline Calmy-Rey en casi dos años. “Sitúa las prioridades donde deben estar”, dice.
Más que como un proceso de ruptura, Edouard Brunner percibe el acercamiento entre diplomacia y cooperación como una medida que “se inscribe en el orden de las cosas”.
De acuerdo con el otrora embajador, la diplomacia clásica (bilateral) ha perdido terreno frente a la postura multilateral que requiere muchos recursos. Y, en forma paralela, el papel de la ayuda al desarrollo en la política exterior helvética se mantiene.
“Para lograr ahorros y evitar empleos dobles, se planteron fusiones. No es una evolución negativa, pero no se aplica en los países desarrollados. En Francia, Italia o Alemania, COSUDE no tiene nada que decir. Simplemente no está ahí”, explica Edouard Brunner.
swissinfo, Pierre-François Besson
Traducción, Marcela Águila Rubín
La red de las representaciones suizas en el exterior está compuesta por:
93 embajadas.
12 misiones.
46 consulados y consulados generales.
5 oficinas de conexión y de representación.
57 oficinas de cooperación y ayuda humanitaria.
153 representaciones honorarias.
El presupuesto 2004 de Exteriores asciende a mil 875 millones de francos, de los cuales mil 243 millones corresponden a COSUDE.
En materia de ayuda al desarrollo y a los países del Este, el ministerio sufrirá recortes presupuestarios de 33 millones (2005), 57 millones (2006), 81 millones (2007) y 66 millones (2008).
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI
Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.
Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.