Escepticismo y críticas tras la victoria de Putin
El partido Rusia Unida del presidente Vladimir Putin ganó las elecciones legislativas de ese país. Su impresionante éxito provoca las críticas y las sospechas de sus opositores.
Los observadores internacionales hicieron eco de la denuncia. El Kremlin «prácticamente eligió por sí mismo al Parlamento», declaró Göran Lennmarker, al frente de la misión de observación de la OSCE.
Luego de un escrutinio casi definitivo de las boletas de voto depositadas en las urnas este domingo (12.02), el partido Rusia Unida de Vladimir Putin obtuvo el 64,1% de los sufragios, anunció este lunes el presidente de la Comisión Electoral Central.
El partido del presidente Putin ha asegurado dos tercios de la futura Duma con 315 escaños de 450. De acuerdo a una repartición provisional hecha pública por la agencia Itar-Tass, esto le permitirá modificar la Constitución de Rusia.
El Partido Comunista obtuvo el segundo lugar con 11,6% de los votos, seguido de los ultranacionalistas cercanos al Kremlin (LDPR) de Vladimir Jirinovski con 8,2% y la Rusia Justa (izquierda pro-Kremlin) con 7,8%.
Los dos partidos de la oposición reformadora y liberal, Jabloko de Grigori Jawlinskini, y la Unión de Fuerzas de derecha (SPS) de Nikita Belykh, obtuvieron respectivamente el 1,6 y el 1% de los votos. Ninguno de los dos tendrá representantes en el legislativo por no haber alcanzado el mínimo requerido del 7% de los votos.
Críticas de la OSCE
En ausencia de la principal misión de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), la oposición y la ONG rusa Golos denunciaron numerosos rellenos de urnas, abusos en las urnas móviles y trabas para desarrollar su trabajo de observación. Menos de 80 personas llegadas de Occidente siguieron las elecciones, que se desarrollaron en once horarios distintos.
Tras el escrutinio, la OSCE criticó la fuerte influencia del Kremlin en la campaña electoral. «Esas elecciones no cumplieron a las medidas y criterios establecidos en la OSCE y en el Consejo de Europa», declaró Göran Lennmarker, presidente de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE durante una conferencia de prensa en Moscú.
En el plano interno, los comunistas rusos anunciaron que contestarán los resultados de esas legislativas ante la Corte Suprema. La coalición La Otra Rusia de Garry Kasparov anunció nuevas manifestaciones. En ex campeón mundial de ajedrez declaró por su parte que esas elecciones fueron las «más sucias» de la historia de Rusia.
A nivel internacional, la Unión Europea (UE) evocó violaciones a los derechos de expresión y de reunión. En Estados Unidos, la Casa Blanca, que criticó durante la campaña la suerte reservada a la oposición, invitó a las autoridades rusas a investigar sobre esas acusaciones.
Derrota para la democracia
El diputado socialista en el Parlamento suizo, el zuriqués Andreas Gross estuvo en el terreno, observando el escrutinio en Ekaterinenburg, en Siberia, en representación del Consejo de Europa. Entrevistado por swissinfo, Gross indicó que si «todo fue correcto a nivel técnico en el día de las elecciones, esa jornada representa apenas el 20% del proceso electoral».
«Por un resultado legítimo se necesita constatar que el otro 80% del proceso fue equilibrado y pluralista. Lo que no fue posible ya que los observadores no pudieron hacer su trabajo durante la campaña. El resultado no sorprende, es una gran derrota para la democracia», agregó.
Un reto más grave si se observa que «3 de los 4 partidos candidatos (…) son obras artificialmente creadas por los especialistas del Kremlin. Esos partidos, además de los comunistas, forman el 85% del parlamento. Para un país en transición del totalitarismo hacia la democracia se trata de una verdadera catástrofe.»
En ese contexto, el socialista suizo estima que las tensiones Europa-Rusia aumentarán. «Con una talla mayor se puede cambiar la Constitución como se quiera, incluso se puede solicitar un tercer mandato presidencial, todo es posible y lo imposible se vuelve viable; y eso será muy, muy peligroso».
Prensa escéptica
Del lado de los medios, la tendencia es también hacia el escepticismo y hacia la crítica. En Rusia, los diarios pusieron en duda el escrutinio desde hace tiempo. ‘Gazeta’ evocó «un día del cuchicheo».
La prensa europea se mostró también muy dudosa. Desde el domingo por la tarde, los medios alemanes en sus ediciones en línea expresaban sus temores sobre el futuro de Rusia. «Putin creó durante estos 8 años en el poder un sistema político que tienen tanto que ver con la democracia como el ‘sistema pluripartita’ de la República Democrática Alemana», se leyó en Die Welt Online.
En Suiza, el diario zuriqués Neue Zürcher Zeitung (NZZ) habla de un «cheque en blanco para Putin» y destaca que el «nerviosismo» con el que se mostró el Kremlin durante la campaña electoral constituye tal vez un signo de que «el escenario para la presidencial no está aún claro en lo interno».
Agendada para el 2 de marzo próximo, ésta confirmará el imperio de Vladimir Putin y su partido, pues –como lo subraya el periódico de Zúrich, el Tages Anzeiger, «Putin no parece tener miedo, no habrá Revolución Naranja como sucedió en Ucrania».
El rotativo de Ginebra Le Temps publicó este titular: «Las elecciones rusas, las menos democráticas de todos los tiempos», retomando las afirmaciones del jefe del Partido Comunista de Rusia, Guennadi Ziuganov.
swissinfo y agencias
En 2006, las inversiones helvéticas en Rusia ascendieron (según las estadísticas rusas) a 2.047 millones de dólares.
Suiza es el octavo inversor en Rusia con empresas como Nesté, ABB, Holcim, Kronostar, Omya, Barry Callebaut, Liebherr o Schindler.
Rusia es actualmente el tercer productor y el segundo exportador mundial de petróleo. Las tres cuartas partes de ese tráfico se negocian en Ginebra y en la región que rodea el lago Léman, en Suiza, a través de sociedades que se encargan de comprar, organizar el transporte y revender el crudo o sus productos refinados.
Si la región de Ginebra se convirtió en centro mundial de comercio petrolero (y de otras materias primas), dejando atrás a Londres, es gracias a la discreción, las competencias, la calidad de vida y la fiscalidad atractiva que ofrece esa zona helvética.
Pese a todo esto, Suiza dirige una parte ínfima de su petróleo a Suiza, que viene sobre todo de Alemania para los productos refinados y de Libia y Nigeria para el crudo en bruto.
Las elecciones legislativas en Rusia arrojaron resultados dignos de la otrora Rusia soviética. En ciertas regiones del país, el partido Rusia Unida obtuvo un puntaje de votos superior al 90%.
Vladimir Putin estimó este lunes que la victoria de su partido en las legislativas de este domingo constituye un voto de confianza de los rusos hacia su persona.
Desmintiendo toda posibilidad de trampas, Putin afirmó que el escrutinio muestra que «los rusos no permitirán que la nación tome un camino destructivo como ocurre en otros países del espacio de la ex Unión Soviética. Se trata de una buena señal de estabilidad política creciente».
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