Hay que inculcar más el respeto por las minorías
Durante 24 años, Achille Casanova pudo observar desde un puesto privilegiado la evolución de la política suiza. Hoy, se dispone a dejar su función.
El vicecanciller y portavoz del gobierno, que ha conocido a tantos miembros del gabinete en este último cuarto de siglo, se muestra preocupado por la creciente polarización en el mundo político.
A sus 63 años ha decidido abandonar su cargo «antes de que el despiadado límite de edad» le obligue a partir.
Competente, fiable, discreto y disponible: son algunos de los calificativos que le ha atribuido la prensa helvética. Achille Casanova es uno de los escasos altos funcionarios tesineses en la administración federal. Y siempre ha destacado por su carácter abierto y jovial, típicamente latino.
swissinfo: Hace unos días la Asociación de la Prensa Extranjera le concedió el premio a la personalidad suiza más popular, una distinción que muchos miembros del gobierno estarían encantados de recibir. ¿Qué sensación le produce el hecho de cosechar tanta popularidad?
Achille Casanova: Este premio fue una alegría porque se trata de una distinción prestigiosa. Adolf Ogi (ex ministro), el antiguo presidente del CICR (Comité Internacional de la Cruz Roja), Cornelio Sommaruga, así como el antiguo diputado Jean Ziegler, también han recibido este galardón.
Y me ha conmovido porque es la prensa extranjera quien lo otorga, a la que siempre traté de informar lo mejor que pude. Estoy convencido del papel sumamente importante que tienen los medios de comunicación en el mundo para hablar de la política suiza.
Obviamente, los periodistas extranjeros no tienen una tarea fácil a la hora de explicar cómo funcionan nuestras instituciones. Es un sistema difícil de entender en el extranjero.
swissinfo: En 24 años de trabajo, usted se ha codeado con 26 miembros del gobierno. ¿Cuáles son los momentos más difíciles que recuerda en su función de vicecanciller?
A.C.: Debo decir que he logrado entablar una relación de confianza con todos los ministros y con algunos hasta amistosa.
En cuanto a los momentos difíciles, hubo la ocupación de la embajada de Polonia en 1982; el rechazo en las urnas al ingreso en el Espacio Económico Europeo en 1992 que generó una crisis política en Suiza; la cuestión de las cuentas no reclamadas pertenecientes a víctimas del Holocausto y la crisis de Swissair. Pero también hubo la dimisión de la ministra Elisabeth Kopp en 1989.
En los momentos de crisis, es muy importante estar presente, comunicar, tratar de establecer la transparencia, y a la vez que haya una posición coherente entre los miembros del gobierno.
swissinfo: ¿Y cuáles son los episodios que más satisfacción le han dado?
A.C.: Hubo muchos, especialmente cuando contribuí, con un poco de tacto psicológico, a atenuar las tensiones que surgieron en el seno del gobierno colegiado.
Por ejemplo, cuando se trató de limar las diferencias sobre las nuevas líneas ferroviarias transalpinas y la construcción de los nuevos túneles. Fue importante asegurar que el debate girara en torno a las ideas y los principios, sin dejarse llevar por las disputas entre los miembros del gobierno, entre Adolf Ogi y Otto Stich.
swissinfo: Usted ha participado en 1.180 reuniones del gobierno. Su misión consistía en comunicar a la opinión pública las decisiones de estas reuniones para favorecer la transparencia.
A.C.: Esa transparencia sólo se puede asegurar en un gobierno colegiado en el que todos los miembros tienen la obligación de defender la postura adoptada por el conjunto del colegio. La credibilidad de los ministros estaría en peligro en el caso hipotético de que se hicieran públicas las opiniones opuestas a la que comparte la mayoría del gobierno.
Además, esta transparencia haría imposible la independencia de los ministros frente a su propio partido político, los grupos de presión o su ministerio. Y esa independencia es indispensable para lograr un consenso.
swissinfo: Durante los años que permaneció en el poder, ¿qué evolución de la política suiza ha podido observar desde el cargo privilegiado de portavoz del gobierno?
A.C.: Desgraciadamente hemos vivido una creciente polarización de las fuerzas políticas en estos últimos años. En un sistema como el nuestro, que conoce el referéndum institucional, en mi opinión, sólo pueden triunfar las soluciones de compromiso.
La voluntad de lograr ese consenso es cada vez menor. Los partidos políticos quieren sobresalir en detrimento del consenso. Debo reconocer que últimamente esta confrontación política se siente hasta en el seno del gobierno.
El riesgo es que podemos terminar en un sistema parlamentario con partidos de gobierno y oposición. Un mecanismo, en mi opinión, incompatible con la democracia referendaria de la que tan orgullosos estamos. Incluso podría conducir a una paralización institucional.
Un sistema incompatible también porque Suiza es el país de las diferencias lingüísticas, culturales y religiosas, de las diferencias entre cantones urbanos y periféricos, entre cantones ricos y pobres.
swissinfo: Suiza es un país de minorías. Curiosamente, usted es uno de los pocos altos funcionarios de lengua italiana…
A.C.: Todos los componentes culturales y lingüísticos del país deben estar presentes en la administración federal, sobre todo en el seno del gobierno, en la elaboración de lo que se traducirá en la voluntad del Estado.
Las soluciones que reflejan una única opinión generan conflictos y es muy difícil que sean aceptadas por las demás mentalidades. Esto constituye un riesgo para la cohesión nacional. Por tanto, es fundamental que la minoría italófona esté presente allí donde se forma la voluntad del Estado y, sobre todo, que esté representada en el seno del gobierno.
swissinfo: ¿Qué se necesita para reforzar la presencia latina en Berna?
A.C.: En primer lugar, que el problema de la presencia de las minorías, del equilibrio político y cultural, vuelva a ser parte de la agenda política. La conciencia de ese problema ha disminuido en estos últimos años debido a la globalización y la búsqueda desenfrenada de eficiencia.
Creo que las polémicas que surgieron a raíz de la designación de mi sucesor han servido para reactivar este debate. Me parece un buen comienzo para que mejoren las cosas.
Entrevista swissinfo: Mariano Masserini
(Traducción del italiano: Belén Couceiro)
En 24 años, Achille Casanova participó en 1.180 reuniones del gobierno.
Ha prestado sus servicios a 26 ministros.
A sus 63 años, Casanova abandonará la administración federal a fines de julio.
A partir de agosto, será el mediador de la Televisión Suiza de expresión alemana.
Con la partida de Achille Casanova termina un estilo político basado en el principio de colegialidad y la búsqueda de consenso entre las diferentes fuerzas políticas que conforman el gobierno.
Los debates son más polémicos y se observa una creciente polarización política.
Casanova, uno de los últimos altos funcionarios de lengua italiana en la administración, se muestra preocupado por la escasa presencia italófona en Berna, en las fases de formación de la voluntad del Estado. Su sucesor en el cargo es un suizo de expresión alemana.
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